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Lunes, 25 de Mayo de 2020

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Al rincón de pensar

Opinión de Eugenio Camacho sobre el desencuentro público entre jugadores del Xerez DFC y el club

Plantilla del Xerez Deportivo 19-20

Plantilla del Xerez Deportivo 19-20 / XDFC

Lo último que merecía una afición como la del Xerez Deportivo FC, que vuelve a responder a la llamada de su club con el señorío, la responsabilidad y la generosidad de siempre, es el bochornoso cruce de comunicados protagonizado por la plantilla y la junta directiva.

Ambas partes están obligadas a entenderse. La excepcionalidad de la crisis ha afectado directamente al fútbol, y muy especialmente al más modesto. Por un lado, la entidad xerecista se ha visto privada de importantes ingresos debido a la suspensión de la competición, pero por otra los jugadores han dejado de percibir lo que les corresponde y que, hasta mediados del pasado mes de marzo, se les había venido abonando con escrupulosa puntualidad, como es norma de la casa.

Esta situación es nueva en un club con apenas siete años de vida, pero no lo es en el mundo del fútbol. Diría que es tan vieja como el balón. Pero lo normal es que los trapos sucios se laven en casa y se alcancen puntos de encuentro para evitar que la imagen de la entidad y de su masa social quede emborronada.

Desconozco si a pocos días de la reanudación de los entrenamientos y a casi dos meses de la disputa del play off exprés a Segunda B la situación se había tornado tan insostenible como para que las partes hayan decidido airear sus interioridades a comunicado limpio, sin medir el daño para el club ni el perjuicio para sus dueños, los socios.

Si oportunista e irresponsable ha sido la nota de los jugadores, no menos inoportuna y torpe lo es la del club entrando al trapo sin tiempo siquiera para contar hasta tres y medir hasta qué punto solucionaba el problema o lo agravaba aún más. Con el protagonismo de las redes sociales, las situaciones en las que se pone en peligro la imagen del club son aún mayores. Nada más que hay que darse una vueltecita para comprobarlo.

El daño está hecho. A partir de ahora, los que gustan a menudo de atizarle fuerte al efecé se han cargado de motivos y de carnaza por una temporada. Incluso no tardarán en circular por las redes y foros las inevitables suspicacias con respecto a la posible compra de jugadores en el play off. Para lo que no es tarde es para que futbolistas y directivos aprovechen los últimos coletazos del confinamiento para irse al rincón de pensar, hacer examen de conciencia y tener un poco más presentes a los que siempre están a la hora de arrimar el hombro, y que están escarmentados de conseguir logros deportivos a cualquier precio. Si echamos la vista atrás es más que comprensible.

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