Jueves, 06 de Agosto de 2020

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Coronavirus Covid-19

El confinamiento ha aumentado la vulnerabilidad de las mujeres prostituidas

Según el Proyecto Oblatas Europa, la situación de precariedad, pobreza y exclusión que viven las mujeres que ejercen prostitución se ha visto agravada por la crisis de la COVID 19.

Durante el estado de alarma, han atendido a 359 mujeres en Gran Canaria y Tenerife

Prostitución

Prostitución / Archivo

La situación de crisis provocada por la Covid ha hecho que el consumo de prostitución en la calle y en algunos ámbitos cerrados haya disminuido. Sin embargo, esto no quiere decir que haya desaparecido sino que se ha readaptado al escenario de confinamiento, elevando aún más si cabe la vulnerabilidad de las mujeres obligadas a ejercerla.

El Proyecto Oblatas Europa ha presentado este jueves un informe sobre el impacto del estado de alarma en las mujeres que ejercer prostitución y/o son víctimas de trata con fines de explotación sexual, en el que se pone de relieve un incremento de las peticiones de ayuda. Desde el 1 de marzo hasta el 21 de junio esta organización ha atendido a un total de 2.759 mujeres en toda España, de las que 359 están en Gran Canaria y Tenerife.

Las principales demandas de estas mujeres han tenido que ver con necesidad de asesoramiento y apoyo emocional y psicológico, pero también de alimentación, alojamiento o atención sanitaria.  Y es que durante el confinamiento, las mujeres que ejercían prostitución en la calle pararon su actividad, lo que les impidió cubrir sus necesidades básicas y las de sus familiares.

"Durante el estado de alarma muchas de estas mujeres han estado obligadas a estar confinadas en pisos y clubes, en ocasiones, con la comida racionada y viviendo mayores situaciones de violencia, coacción y explotación" ha explicado Marisa Cotolí, portavoz de Oblatas, quien ha añadido que algunas de estas personas " incluso han visto crecer la deuda con sus proxenetas al no poder ejercer".

Según el informe, las consecuencias de la Covid han hecho que estas mujeres experimenten un mayor sentimiento de aislamiento, ansiedad, soledad, y angustia, además de incertidumbre sobre el futuro y la preocupación por sus hijos y familiares en países de origen. A esto se suma el miedo a contagiarse o a ser agredidas por el aumento de agresividad que provoca el confinamiento. 

Y otro dato que también llama la atención: el confinamiento ha hecho que se potencie la tecnología en las nuevas formas de prostitución.  Según Begoña Vera, portavoz del proyecto en Gran Canaria, "se han visto obligadas a hacer videollamadas a través del teléfono y a hacer cibersexo, lo que les ha llevado a tener un gran miedo de que eso pueda convertirse luego en pornografía y su imagen se vea difundida".

 

 

 

 

 

 

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