Viernes, 14 de Agosto de 2020

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La cuenta atrás

Pase lo que pase el próximo domingo, saldremos reforzados de esta experiencia que nos ayudará a seguir creciendo

Pancarta de apoyo a Xerez DFC en la Alameda Vieja

Pancarta de apoyo a Xerez DFC en la Alameda Vieja / XDFC

Dicen que a veces en la vida hay que tocar fondo para emprender el camino hacia la gloria. El xerecismo bajó voluntariamente a los sumideros de nuestro fútbol hace siete años. Sigo pensando que no tuvimos elección. No han sido pocos los elementos en contra y nuestra libertad ha tenido en muchas ocasiones un precio elevadísimo. La cita con la historia para ponernos a tiro de lo que hace nada era un sueño comienza exactamente en siete días. O lo que es lo mismo, 168 horas. O dicho de otra forma, 10.080 minutos. O lo que vienen a ser 604.800 segundos. Ese es el tiempo que nos separa de que el balón vuelva a rodar para el Xerez DFC.

Y no lo hará en el punto en el que lo dejamos hace cuatro meses y cinco días -qué largos se nos han hecho los domingos sin partido-. Nos hemos ahorrado el último trimestre de campeonato porque el destino nos tenía deparado jugarnos el ascenso a Segunda B sin más testigos que un puñado de directivos y unos pocos de medios de comunicación para levantar acta. También lo hacemos sin margen de error. Todo lo que no sea una victoria ante el Ciudad de Lucena nos devolverá a partir de octubre a la casilla de salida junto al farolillo rojo de este año.

Pase lo que pase el próximo domingo, saldremos reforzados de esta experiencia que nos ayudará a seguir creciendo. Cuando en 2013 dimos el paso al frente nadie nos dijo que íba a ser fácil. De la misma forma que nos aconsejaron que disfrutáramos del camino, por sinuoso que nos pareciera, porque así valoraríamos más las etapas que iríamos conquistando.

Y así está siendo. Llegados a este punto en el que pelearemos contra rivales de igual o mayor potencial para devolver a la ciudad a la categoría de bronce, la afición tiene muy presente los sacrificios que ello ha exigido. Porque, en efecto, no ha sido fácil ir de gallitos cada fin de semana. Ya fuera como visitante, protagonizando cada quince días el "partidos del siglo" ante el modestísimo rival de turno. O de local, recibiendo a equipos humildes cuyos futbolistas se sobremotivaban sólo con pisar un Chapín que ha sido estos años el Bernabéu o el Nou Camp del fútbol modesto entre los modestos.

En todo este tiempo hemos ido labrando nuestra historia más reciente y hemos tatuado nuestro escudo con cicatrices de heridas de guerra. En Paterna de Rivera, Ubrique, Tarifa, El Torno, Jédula, Barbate, Pastores, Trebujena, Las Cabezas, El Viso, Lora del Río, Palos de la Frontera, Puente Genil, Valverde del Camino, Lebrija... Campos modestos en los que siempre se curtió el xerecismo y donde hemos tenido que volver para recuperar nuestra identidad, y lo más importante, nuestra dignidad. 

Lo vivido en estas últimas semanas compensa todo lo anterior. Emociona ver a nuestros socios más veteranos, los octogenarios, ilusionados como niños al enviar sus mejores deseos en vídeo a través de las redes sociales. La movilización de cientos de aficionados. Los que no recabando el apoyo de patrocinadores, engalanando puentes y monumentos de la ciudad con nuestros colores o poniendo a la venta camisetas conmemorativas y todo tipo de artículos de merchandising. 

Ver una ciudad y una afición volcada nos ha vuelto a confirmar que estábamos y estamos en lo cierto. La aventura inicial con tintes suicidas ha acabado siendo una bendita locura. Como auguraba nuestro recordado fundador, Sixto de la Calle, padre del xerecismo, el recién nacido se nos está haciendo mayor a pasos agigantados. Tanto, que a veces da hasta vértigo otear lo que el futuro inmediato nos puede deparar si la pelotita entra, que esa es otra.

Estamos en las manos de los mejores profesionales. Técnicos y jugadores curtidos en mil batallas y que saben cómo afrontar estas situaciones. Todos sin excepción saben lo especial que es nuestro club. Quiénes somos, de dónde venimos y cómo sentiemos.

La cuenta atrás acaba de comenzar. Sigan disfrutando del camino, xerecistas. Para eso nacimos, por eso vivimos y así moriremos. Antes, ahora y siempre.

Forza Xerez.

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