Jueves, 06 de Agosto de 2020

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Incendios forestales

15 años del terrible incendio de Guadalajara

Esta tragedia en la que murieron 11 personas marcó un antes y un después en la lucha contra incendios en nuestro país

Agentes Medioambientales recordando al retén de Cogolludo

Agentes Medioambientales recordando al retén de Cogolludo / Foto Archivo SER GU

16 de julio del año 2005. En la parte baja de la Cueva de los Casares (Riba de Saelices) un grupo de excursionistas madrileños pasaba el día. Habían encendido una barbacoa existente en la zona para preparar un desayuno a media mañana. Todo normal hasta ese momento.

Lugar donde comenzó el incendio / Foto Nacho Izquierdo (EFE)

Llegaba la hora de la comida y a las 13:45 volvían a encender la barbacoa. Detrás, a penas a un metro y medio, había un campo de cereal recién cosechado, con la paja todavía extendida en la parcela. Era un día de mucho calor. Hacía algo de viento y una chispa saltaba y prendía la paja. Las llamas se propagaron con rapidez hacia una zona de pinar ladera arriba y a partir de ahí toda una comarca arbolada empezó a transformarse en un infierno de llamas. Natalia, vecina de la Riba de Saelices, nos describía así el horror

Al día siguiente, el 17 de julio, llegaba lo peor. A primera hora de la tarde fueron movilizados los miembros del retén de Cogolludo que acudieron al Valle de Los Milagros. Allí una bola de fuego, una explosión del monte, les sorprendió de repente. Allí estas 11 personas se dejaron la vida. Sólo un superviviente en el equipo, Jesús Abad, el conductor del camión de bomberos de Arcos de Jalón que apoyaba al retén. Tuvo el tiempo justo para meterse debajo del camión y salvar la vida.

UNA SEMANA ARDIENDO

Seis días y seis noches para apagar las llamas, miles de llamadas a los servicios de emergencia pidiendo ayuda desesperadamente y criticando la falta de medios, jornadas interminables y agotadoras para las brigadas, el humo llegaba a Zaragoza. Miles de descargas de aviones y helicópteros que no llegaban al suelo (el agua se evaporaba antes de tocar tierra por el inmenso calor ambiental). Mucho viento, mucho calor que no daban tregua a los servicios de extinción.

Tras una semana de fuego interminable y 13.000 hectáreas de monte quemadas el fuego pudo ser controlado y extinguido en buena medida por el mayor cortafuegos abierto en la historia contra incendios de nuestro país: 8 kilómetros de longitud y más 50 metros de anchura, 10 veces mayor de lo que suele ser habitual en los cortafuegos.

11 vecinos, amigos, luchadores perdieron la vida y con ellos 13.000 hectáreas de monte. Por mucho tiempo que pase seguiremos en esta provincia recordando a Jesús Angel, José, Mercedes, Manuel, Marcos, Luis, Julio, Alberto, Pedro, Jorge y Sergio.

Agentes Medioambientales depositan flores en el Monolito al retén de Cogolludo / Foto SER GU

Este incendio marcó un antes y un después en la lucha contra incendios en nuestro país. Provocó un cambio de normativa prohibiendo las barbacoas y cualquier tipo de fuego o trabajo que pueda provocarlo en espacios abiertos durante la época de alto riesgo.

¡Nunca más!

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