Sábado, 15 de Agosto de 2020

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Jóvenes insensatos

Hace doscientos años, en 1823, el genial Goethe le preguntaba a su joven secretario “¿De qué servirían todos nuestros tanteos y equivocaciones si vosotros, los jóvenes, quisierais recorrer de nuevo los mismos caminos?”

Los jóvenes -esos apasionantes desconocidos que también fuimos- están viviendo un momento histórico para el que, parece, no estar preparados. Esa generación Z, tachada negativamente cuando se les critica como frívola, impaciente o comodona tienen este año la oportunidad de ponerse a la altura de las circunstancias y demostrar si valen la pena. Esto lo harían siendo generosos, precavidos, empáticos con aquellas otras generaciones gracias a quienes están aquí. Madurar es pasar del ‘yo’ al ‘nosotros’.

 El pasado curso un alumno me habló del dramaturgo antifascista Capek, y su obra La peste blanca; y es que hay muchas clases de contagios peligrosos. Posiblemente, los peores sean los de las ideas que, en ocasiones, son más peligrosas que los microorganismos. Esas ideas que te hacen estar bailando mientras hipotecan tu futuro, como si todo lo que está ocurriendo no fuerais a pagarlo vosotros principalmente, que sois los mayores perjudicados sociales y económicos, mientras bailáis en una escena propia de Dante, en esa antesala donde el escritor colocó a las almas indiferentes que no tienen protagonismo ni en el infierno, esas almas que no toman partido de las cosas, que han vivido en la indiferencia, anteponiendo su bienestar al de su ciudad.

 Eres joven, tienes derecho y ganas de fiesta, pero no lo puedes hacer poniendo en riesgo a tus amigos, familia o tu ciudad. Si este virus atacara exclusivamente a los veinteañeros o adolescentes, os condenase a un coma cruel, a morir en soledad…¿Creéis que vuestros padres, vuestros abuelos, vuestros tíos, estarían de fiesta? ¿Que por algún remoto caso se la jugarían? ¿Os imagináis a vosotros aterrados en casa, con vuestros amigos falleciendo y vuestros mayores de fiesta? No, no se la jugarían y harían cualquier sacrificio para protegeros, no os pondrían en peligro jamás. No se irían de celebración como si nada, ni harían reuniones masivas alegremente.

 Vuestros abuelos tienen el derecho a irse dignamente, rodeados de su familia, a morir del modo menos cruel posible, no por una infección que se puede parar. Se lo han ganado tras décadas de esfuerzo y ahora os toca estar a la altura. A su altura. Hemos hecho malabares para daros clase a través de la tecnología, para protegeros y protegernos… ¿y os vais de fiesta sin tomar precauciones? Sólo puedo deciros esto: ‘F’.

 Así que termino la temporada con una pequeña bronca a esos jóvenes apasionantes que tienen mucho de bueno pero no son conscientes, a veces, de que el universo es enorme y que no os faltarán ocasiones de disfrutar de todo cuando esto pase. Feliz verano, de parte de una voz de la generación X, que también fuimos igual de inconscientes, frívolos e incomprendidos que vosotros…sin pandemia de por medio, claro.

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