Viernes, 18 de Septiembre de 2020

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La romería de Olárizu que terminó a navajazos y disparos

La enorme trifulca tuvo lugar el día de Olárizu en 1914

La comitiva junto a uno de los mojones

La comitiva junto a uno de los mojones / Archivo Municipal / E. Guinea / 1914

En 1914, la romería de Olárizu se festejó el 14 de septiembre, dando comienzo el programa a las seis y media de la mañana cuando un nutrido grupo de autoridades partió del Consistorio vitoriano, situado en la Plaza Nueva, para visitar los mojones, iniciándose la marcha entre el estampido de “voladores”. Formaban la comitiva el alcalde accidental Teodoro González de Zárate – posteriormente asesinado por los franquistas en la Guerra Civil-, varios ediles, el oficial letrado mayor González de Heredia, los monteros, el subjefe de la policía municipal Lapresa y otros.

Salieron de la ciudad con dirección a Betoño y Eskalmendi, lugar este último donde dio comienzo el recorrido de la parte de hitos a revisar en ese año que fueron 36, siendo los que delimitaban el municipio en la zona noreste.

Recorrieron un total de 29 kilómetros, que no fueron gravosos, ya que la gran mayoría lo hicieron a caballo. A mitad del recorrido los expedicionarios, hicieron una parada para dar buena cuenta del “amarretako”.

Finalizado el trayecto, como es costumbre, la comitiva se dirigió a la dehesa de Olárizu, donde les esperaba una suculenta comida en el caserón allí emplazado. Los concejales que no asistieron a la marcha fueron transportados desde el Ayuntamiento a la comida en un carruaje,.

La comitiva a su paso por Ilarratza / Archivo Municipal / E. Guinea / 1914

La comida y la romería

Lucia Isasi Ortiz de Urbina, en la segunda mitad del siglo XIX, tenía una casa de comidas en la calle Portal de Arriaga número 2, a la que se conocía como “La Casa de la Lucia.” Quedó viuda de Pedro Elorza Luna el 28 de octubre de 1877, y el hijo de ambos, Fernando Elorza Isasi, se hizo cargo del negocio familiar a finales de ese siglo, manteniendo el nombre del local como recuerdo a su madre, pasando el establecimiento a ser un renombrado restaurante.

Allí se celebraban las despedidas de solteros y solteras de la flor y nata de Vitoria; los banquetes de boda de la clase pudiente; las comidas de organismos oficiales; los ágapes de homenaje a celebridades locales, como por ejemplo el dedicado en 1922 a Herminio Madinabeitia, cuando dejó su cargo de alcalde de la ciudad.

Elorza fue contratado durante varios años por el Ayuntamiento para suministrar la comida en el caserón de Olárizu, sirviendo en 1914 a los asistentes el siguiente menú de “régimen”: puré de cangrejos, menestra, calamares en su tinta, perdices, gallina trufada con gelatina, quesos, helados, bizcocho saboya, tarta de hojaldre y frutas. El ágape finalizo con café y licores de todos los tipos, y varios de los convidados como colofón se fumaron un habano.

Algunos de los asistentes, tras la comida, salieron al exterior de la casa de la dehesa puro en mano para despejarse, y el gran fotógrafo aficionado Enrique Guinea -padre, abuelo y bisabuelo de arquitectos vitorianos de ese apellido-, aprovechó la ocasión para obtener una imagen de ellos, que aquí reproducimos. El séptimo por la izquierda en la foto, es el alcalde accidental González de Zárate.

El día fue esplendoroso y soleado con una temperatura achicharrante, como si fuera un día de verano, lo que propició una asistencia masiva de gente a la romería, que abarrotó la campa de Olárizu. La masa comenzó a llegar a las cuatro de la tarde en automóviles, en carruajes de tracción animal, a caballo, en bicicletas y a pie, para disfrutar a lo largo de la tarde del baile, los acordes de los tamborileros y de las bandas de música locales de “Cuenca” y la “Artística”.

Las autoridades tras la comida / Archivo Municipal / E. Guinea / 1914

Los numerosos puestos de meriendas y bebidas obtuvieron saneados beneficios. El calor invitaba a refrescar el gaznate con unos buenos tragos de vino.

La vuelta de la romería resultó esplendida: el vecindario se concentró en todo el recorrido, principalmente en la calle de la Estación -hoy Dato-, para presenciar la llegada de los romeros; el público llenaba por completo las aceras de la calle.

A las ocho comenzaron a estallar cohetes anunciadores de la llegada de la comitiva oficial, que encabezaba una sección de la guardia municipal, seguida de las bandas de música, monteros y corporativos. Los chicos y chicas agarrados de la mano, llenaban toda la vía, y entraban danzando y cantando.

Las bandas continuaron ofreciendo música en la Plaza Nueva hasta las diez y media de la noche, en el quiosco situado en el centro – que hoy ya no existe-, ante un gentío que abarrotaba la plaza. En los balcones de las casas, en las aceras y en las terrazas de los bares y tabernas la animación era también enorme.

La refriega

Se habían tomado por parte de las autoridades medidas de seguridad, para que no se produjeran incidentes durante el festejo. Allí estaban, en Olárizu, secciones militares a caballo, fuerzas de la guardia civil, policía municipal y otros agentes de orden publico.

Circuló el rumor por la ciudad de que unos días antes, en las fiestas de la calle Correría, varios jóvenes apalearon a otro muchacho afiliado al partido jaimista, y que éste prometió tomarse la revancha cuando tuviera la oportunidad. Según la prensa, esta parece ser la razón del incidente ocurrido al regreso de la romería.

Alrededor de las siete de la tarde, cuando la comitiva oficial se dirigía al centro de la ciudad, seguida de un gran gentío, sobre todo de jóvenes bulliciosos, se inició una pelea. Poco antes del paso a nivel sobre la vía férrea Madrid - Irun, en la actual calle Comandante Izarduy -hoy subterráneo- , dos grupos se enfrentaron verbalmente.

Estábamos en plena guerra mundial, y las cuadrillas enfrentadas eran partidarias de los dos bandos que protagonizaban aquella contienda. Unos gritaron ¡Viva Alemania!, y los otros les respondieron con un ¡Viva Francia!. El ambiente se caldeó y de las palabras e improperios pasaron a las manos, enzarzándose a puñetazos. Terminaron utilizándose navajas en la pelea , y fueron efectuados algunos disparos con un revolver.

Paso a nivel sobre la vía férrea / Archivo Municipal

La oscuridad de la noche y el altercado propiciaron que el gentío que por allí circulaba se asustara y corriera en todas direcciones para tratar de alejarse del foco de los incidentes.

El enfrentamiento causó heridas de consideración a seis personas, cuatro por arma blanca y dos de bala.

Entonces no existía Ley de Protección de Datos, ni legislación similar, así que la prensa dio a conocer los datos de los implicados, en los que se incluía incluso su domicilio.

Resultaron lesionadas las siguientes personas: Pablo Domenech Cerceño, de 27 años (Correría 119-3º), con cinco heridas en la espalda por arma blanca; Toribio Montoya Ayala, de 21 años (Herrería 110- 3º), una herida en la espalda y otra en el cuello, ambas por arma blanca; Juan Aspe de Castilla, de 17 años (Cercas Bajas 28-1º), herida por arma blanca en la espalda; José Laorden Barredo, de 25 años, (Zapatería 116-1º), herida por arma de fuego en el costado derecho; Juan Santa Marina, de 18 años, con herida de arma blanca en la espalda; Anastasio Arribas, guardia municipal, herida en la mano derecha causada por un balazo o fogonazo al intentar atrapar el revolver.

Los heridos fueron trasladados al Hospital Civil de Santiago, siendo atendidos por los doctores Carlos Roure y Alberto Viana y los practicantes Pinedo y Ruiz.

El guardia municipal Arribas y el joven Aspe, tras ser asistidos marcharon a su domicilio, al ser sus lesiones de carácter leve. El resto quedó internado en el hospital en la “Sala de San Roque”, camas 22, 23, 24 y 25.

La policía identifico rápidamente a los presuntos autores de las agresiones. Fueron detenidos y encarcelados: Blas Arroyabe Ullivarri “El Americano”, de 17 años, natural de Vitoria; Juan Lezama Martínez, de 16 años, natural de Baños de Ebro; Doroteo López de Araya Fernández de Luco, de 17 años, natural de Vitoria; Lucas Juarros Escobar, de 20 años, natural de Burgos; Alejandro Uriarte Aparicio, de 21 años, natural de Labastida.

Al día siguiente fueron detenidos dos sospechosos mas: Santos Martitegui Fernández, de 22 años, natural de Pariza (Zapatería 103-1º) y Honorio Oribe Alonso, de 18 años, (Correría 79-2º)

El juez encargado del caso, Arcadio Conde, tomó declaración en el hospital a todos los heridos, a fin de identificar a los autores de los navajazos y los disparos. Comprobado que los detenidos Juan Lezama y Lucas Juarros, no tuvieron participación en las agresiones, fueron puestos en libertad el miércoles día 16.

Finalmente fueron procesados: López de Araya, Arroyabe, Uriarte, Martitegui y Oribe.

El jueves 17, el diario local La Libertad publicaba un articulo referido al suceso, del que entresacamos lo siguiente: El abuso del vino y el concentrado odio que los contrarios ideales políticos engendran en los individuos faltos de cultura y de maduro juicio, fueron las determinantes del hecho cobarde, traidor y repugnante que las personas sensatas y amantes del orden reprueban, como lo hacemos nosotros, con toda la energía de nuestra alma. Porque no se concibe que la simple manifestación de simpatía por una u otra nación beligerante sea cusa bastante para que los de un bando arremetiesen por la espalda o los del otro con revólver y navaja.”

El sábado 19 continuaban hospitalizados cinco de los heridos: Domenech, Montoya, Laorden,Santa Marina y otro más que no figuraba en al relación inicial, Marigorta.

Todos los afectados finalmente se recuperaron y fueron dados de alta en poco tiempo.

El 9 de octubre el juez de instrucción Arcadio Conde, decretó la excarcelación de todos los acusados como presuntos autores de las agresiones, considerando los hechos de menor gravedad, al tener en cuenta que los lesionados curaron de sus heridas “antes del plazo que el código penal señalaba para apreciar un delito de lesiones graves.”

El juicio se celebró el día 10 de enero de 1916, pero no he podido encontrar en la prensa de entonces cual fue el veredicto final.

Este año, no

Este año no habrá celebración en Olárizu, como viene ocurriendo en todos los festejos y fiestas patronales, a causa del “bichito” que nos acecha. Así que lo que haremos por nuestra parte, será recordar uno de los actos muy poco conocido, que se celebra en ese día.

Las campas de Olárizu / Iñaki Armentia

En 1978 el vecino de Aretxabaleta José Manuel Gebara, miembro del equipo de deporte rural / herri kirolak “Gasteiz Mendi”, estableció la costumbre de rezar un ángelus a las doce del mediodía en la cima del monte Olárizu, que en sus primeros años fue impartido por el cura de Berrostegieta, acto que sigue celebrándose, pero ahora a la una.

A esa ceremonia se añadía el repique de campanas en los pueblos cercanos y el disparo de cohetes. Esto ultimo ha sido anulado hace unos años, por el peligro de producirse algún incendio.

Hace diez años el incombustible Luis María Bengoa Ortiz de Zárate, añadió una escena que adorna ese simpático acto. Con su trompeta interpreta el “Agur Jaunak”, melodía que va dedicada a dar la bienvenida a las personas asistentes al evento, tras lo cual y pagado de su bolsillo, invita a los allí presentes a queso y chorizo y a unos tragos de vino de Rioja Alavesa. Desde 1978 esa invitación se ha producido ininterrumpidamente, en la cual Bengoa tomó el relevo en ese detalle a Gebara, tras su fallecimiento.

En un vídeo podemos ver la interpretación del “maisu” Bengoa, que sigue estando como un chaval.

 

 

 

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