Jueves, 04 de Marzo de 2021

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El mago conquense Conde Ropherman presenta al faquir de Cuenca 'Daja Tarto'

El ilusionista ha publicado el libro 'Daja Tarto, el faquir que viajó de Cuenca a la fama' con la historia de uno de los personajes más impresionantes de la provincia en el siglo XX

Miguel Ángel Rodríguez, 'El Conde Ropherman'.

Miguel Ángel Rodríguez, 'El Conde Ropherman'. / Foto cedida

Miguel Ángel Rodríguez firma con su nombre artístico, Conde Ropherman, un nuevo libro: Daja Tarto, el faquir que viajó de Cuenca a la fama, un recorrido por su vida, sus espectáculos, sus apariciones en el cine y en los medios, las referencias en prensa, revistas y libros. “Un libro que la ciudad de Cuenca le debía a Daja-Tarto”, dice Ropherman.

Portada del libro sobre Daja Tarto. / Conde Ropherman

Daja-Tarto nació en Cuenca en 1904 y sus padres Jesús y Saturnina le pusieron el nombre de Gonzalo Mena Tortajada. Sus primeros diez años transcurrieron en la ciudad, de manera especial en la Plaza Mayor, pues su familia vivía en la anteplaza. Gonzalo quiso ser torero con el nombre de El Arenillas de Cuenca, pero cambió el traje de luces por el vestido blanco de faquir con casaca dorada y roja y refulgente turbante y se hizo llamar DAJATARTO, invirtiendo las letras de su segundo apellido Tortajada. El faquir de Cuenca y artista de circo, fue galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. Escribió sus memorias en un libro titulado La insólita vida del faquir Daja-Tarto, contada por él mismo, aunque él no las viera editadas.

El Conde Ropherman

“Cuenca es una tierra mágica. Las Casas Colgadas son mágicas. La Ciudad Encantada es mágica. El casco antiguo de Cuenca es mágico. En cualquier rincón, si tú te paras un momento para respirar, sobre todo al atardecer, estás respirando magia”. Estas palabras son del Conde Ropherman el veterano de los magos de Cuenca, maestro para muchos y actual presidente de la Asociación Cultural de Ilusionistas de Cuenca (ACIC) donde se reúne una docena de magos e ilusionistas con el objetivo de sacar adelante actividades y estar en contacto.

El Conde Ropherman en una actuación benéfica en Cuenca en 2011. / Cadena SER

Lo primero que vamos a hacer es aclarar lo del nombre. Este veterano ilusionista se llama Miguel Ángel Rodríguez Fernández “y lo Ropherman es una palabra formada con las sílabas ‘Ro’ de Rodríguez, ‘Pher’ de Fernández y ‘man’ de Miguel Ángel. Y lo de Conde es porque yo soy conde, condescendiente con todos mis amigos y toda la gente”, nos dice.

El humor es precisamente una de las señas de identidad del Conde Ropherman, sobre el escenario y fuera de él. ¿Y de dónde les viene la afición? “Nos preguntan mucho que si para ser mago hace falta estar loco. Pero es mentira. No hace falta estar loco, lo que pasa es que ayuda mucho. Empezamos con esto siempre viendo a otro mago, con esa ilusión que nos producían los juegos de otro mago y diciendo, en un determinado momento de tu vida, yo tengo que hacer eso”, explica Ropherman. En todos los casos el gusanillo de la magia pica pronto, en la infancia, cuando la ilusión se hace fuerte entre otros sentimientos. “En mi caso fue con unos doce años, y con 17 estaba ya actuando en el cine Avenida [hoy salón de actos de Cáritas]. Fue en la fiesta de final de curso de Magisterio, carrera que yo estaba estudiando. Pero todo empezó mucho antes. Yo era muy muy pequeño y actuó un mago en la calle, en la Puerta de Valencia, en un tiempo en el que la propaganda decía ‘lleven sillas’. Yo fui tan pronto a ver aquel espectáculo que el mago en cuestión me pidió que le ayudara y lo hice durante todo el espectáculo. Fue aquel día cuando supe que en algún momento de mi vida tenía que ser mago”.

Figura de Daja Tarto en el Museo de Cera de Madrid ya retirada. / José Vicente Ávila

Y así empezó una aventura que le ha llevado a ser reconocido como ilusionista por toda España. Es y ha sido socio entre otros del Círculo Español de las Artes Mágicas, de la Sociedad Española de Ilusionismo y de otras sociedades o clubes de ilusionismo de toda España. Actualmente es el presidente de ACIC. Pero es que además es Médico y Psiquiatra y ha publicado libros como El valor terapéutico de la risa, Hipnosis, un camino diferente o Sexo prohibido: desviaciones y perversiones. “No tengo un truco preferido, utilizo mucho el humor y todos mis trucos se basan en las juegos de manos”.

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