Bolígrafos con cordel en el aeropuerto
Al regresar a Palma, no observé la mínima prevención en el aeropuerto

La línea roja con Matías Vallés (02/10/2020)
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Palma
Buenos días. He efectuado mi primer vuelo de la era covid, a plena satisfacción de crítica y público.
Agradezco a Air Europa que el clima en sus aviones, gracias a la madurez del personal y del pasaje, no se parezca a los campos de concentración en que se quiere convertir a las ciudades contemporáneas.
Al regresar a Palma, no observé la mínima prevención en el aeropuerto.
Ni siquiera se nos preguntaba si procedíamos del extranjero, además de que hubiéramos podido mentir tranquilamente.
Para los incautos que aseguran venir de otros países, en varias mesas se disponen unos impresos que no tienen ningún valor, y que nadie rellenaba con los bolígrafos fijados a la mesa mediante un cordel.
Mediante un cordel, han oído bien.
En la España de los test PCR, las pruebas serológicas, el examen de antígenos y los respiradores de última generación, un aeropuerto que debe ser la cumbre de la innovación combate el virus mediante bolígrafos atados con un cordel.
En esto ha quedado el plan piloto del turismo, que logró acabar con la temporada estival en dos semanas.
En unos tristes bolígrafos atados con un cordel.
Acabaremos por pensar que nos lo merecemos.




