Viernes, 22 de Enero de 2021

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Opinión

Una PAC muy peligrosa

Miguel Pérez Aguilar

Miguel Pérez Aguilar

Miguel Pérez Aguilar / Radio Jerez CADENA SER

Sepan que para el presente y futuro de nuestra agricultura, la Política Agraria Común, la PAC, se configura como un instrumento imprescindible para la viabilidad de nuestras explotaciones y para el conjunto del Medio Rural. Tan es así que determinados productos serían inviables si carecieran de apoyos económicos. Esta es una realidad que viene determinada por un sistema de compensaciones que se justifica por los menoscabos que se sufren nuestros agricultores al tener que competir en desigualdad de condiciones frente a las importaciones.

Así, por poner un ejemplo, los apoyos hacen posible que podamos producir algodón, y por ello tenemos asociado a este cultivo una actividad económica muy importante, que se materializa en una agroindustria que se instala en el Medio Rural. De esta forma conservamos un tejido productivo que viene a aliviar los preocupantes datos de actividad económica y despoblamiento de nuestros núcleos agrarios.

Éste es el sentido de las ayudas, y no otro. Pues bien, en el debate de la nueva PAC, que actualmente afronta su recta final, algunos interesados están vendiendo que hasta ahora, el reparto de las ayudas ha enriquecido a muchos agricultores, y de paso, ha discriminado a otros porque no todas las hectáreas cobran lo mismo. Aceptar este planteamiento sin un análisis más profundo, supone pasar de puntillas sobre el asunto, evitando entrar de lleno en lo importante.

Se trata de un debate falso y torticero que se centra exclusivamente en las ayudas. Nada se habla del nivel de empleo que generan los agricultores en nuestra zona. Nada se habla de cuánto se produce por hectárea, nada se habla del valor medio del derecho de algunas regiones como Castilla León o Aragón que serán a la postre las grandes beneficiadas. Y nada se habla, con números en la mano, del mayúsculo daño que sufrirá Andalucía. Ningún político ha querido hacer un estudio para cuantificar el impacto en nuestra zona, y de forma particular en el Bajo Guadalete.

A título de ejemplo, ¿es lógico que un agricultor con pocas hectáreas y que genera puestos de trabajo, pierda ayudas para el beneficio de otro que sólo tiene un moderno tractor con el que maneja cientos de hectáreas sin generar un solo jornal? Si esto se permite, vamos a enriquecer injustamente a unos pocos a costa de empobrecer a muchos.

Desgraciadamente, este planteamiento me recuerda a la última PAC, que como resultado nos arrojó unas pérdidas directas en ayudas que superaban los Mil Millones de Euros, ahí es nada.

Si no se articulan mecanismos que moderen este daño, el resultado puede ser parecido porque en el reparto a nivel nacional todas las Comunidades miran con voracidad las ayudas de Andalucía. Si se consuma este planteamiento tendremos un resultado previsible: abandono de la actividad, concentración y encarecimiento de tierras, más desempleo, cierre de estructuras agroindustriales y mayor despoblamiento.

Ante este disparate, nuestra Consejera de Agricultura debe ponerse más seria. Su timidez política es muy preocupante, tanto o más que las intenciones del Ministerio.

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