Viernes, 07 de Mayo de 2021

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Así se celebró el día de San Prudencio hace 100 años

Recordamos la fiesta de San Prudencio, patrono de Álava, celebrada en 1921, que contó con un programa alternativo al oficial, organizado por la asociación Juventud Vasca

La imagen del santo en procesión

La imagen del santo en procesión / Archivo Municipal / Ceferino Yanguas / 1927

En 1921 la tradicional retreta con que se inician las fiestas del patrón de Álava San Prudencio, en la noche del día 27 de abril, se ofreció únicamente desde el balcón central de consistorio vitoriano, en la Plaza Nueva. Aún no se había adoptado la costumbre, de desarrollarse también la retreta desde el balcón de la Diputación, en la Plaza de la Provincia, como ahora se hace. Eso si, el Palacio Provincial lució una bonita iluminación, viéndose engalanado con sus típicas colgaduras en los balcones, celebrándose una misa a la que asistieron algunos diputados, empleados de la casa y bastante público, dándose después a adorar la reliquia del santo.

La noche fue espléndida con temperatura veraniega, lo que supuso que se congregara en la Plaza Nueva un animado gentío para disfrutar del inicio de la fiesta a las ocho de la noche, con el toque de retreta mencionado, ofrecida por los clarineros, trompeteros y atabaleros, tocada cada cuarto de hora, como es de rigor.

Años antes la fachada del ayuntamiento se iluminaba para la ocasión con hachas humeantes ardiendo, pero en 1921 fue sustituida por otra artística iluminación de bombillas eléctricas que causó sensación. A ello se añadió, como fuegos artificiales, el estampido de multitud de voladores, con el natural regocijo de la gente menuda.

Tras la retreta, la banda municipal dirigida por el Señor Escoriaza, ofreció una sesión de bailables en la propia plaza, y alrededor de las nueve y media a los acordes del popular pasacalle “Celedón”, la gente abandonó el recinto dirigiéndose a las principales vías urbanas, formándose en la calle Dato según uno de los diarios locales “uno de los mas animados paseos que de esta época pueden imaginarse.”

La noche continuaba con una temperatura que animaba a continuar en la calle, y los cafés se vieron abarrotados de clientela, siendo escasos los vitorianos que acudieron a los cines, entretenimiento habitual entonces.

EL DIA DEL SANTO

El día 28, dedicado en el calendario al santo alavés San Prudencio, amaneció también con un tiempo soberbio, propio de un día de verano. Los alaveses calificamos al santo como “el meón”, porque en la gran mayoría de años esta fiesta esta regada con una pertinaz lluvia que retrae a parte de la gente a salir a disfrutar del ambiente callejero. Ese año fue una de las pocas excepciones a la regla general.

A las diez de la mañana salió de la Catedral de Santa María de Vitoria la `procesión con la imagen del santo, que hizo por las calles vitorianas el mismo recorrido que se realizaba el día del Corpus. En ella figuraban varias cofradías con sus respectivos estandartes y la imagen de Prudencio, el santo obispo armentiarra, que iba escoltada por una sección de elegantes y apuestos miñones vestidos de gala pertenecientes a la policía foral de Álava.

Tras la imagen encabezaban el cortejo los alumnos de los dos seminarios y la corporación del Ayuntamiento en pleno presidido por su alcalde Herminio Madinabeitia, acompañado de otras autoridades.

Foto original del Archivo Municipal, coloreada / Archivo Municipal

Tras el regreso de la procesión a la catedral, se celebró una solemne función religiosa en honor de San Prudencio asistiendo las autoridades y gran numero de fieles.

A las doce del mediodía, la banda municipal de música dirigida por Escoriaza, ofreció un concierto en el parque de La Florida, exclusivamente dedicado a música vasca, en la que se interpretaron las siguientes obras: Euskal Herriko Kantak (Cantos del Pueblo Vasco), Rapsodia Euskara, Ecos de Vasconia y el zortziko Álava.

Hacemos un inciso para precisar que esta última pieza, el zortziko Álava, es interpretada desde hace muchos años en la escalinata del Palacio Foral , por los txistularis de la banda de la Diputación, en la mañana del día del santo, tras lo cual los ciudadanos asistentes son invitados a entrar en el palacio, donde en sus salones se les ofrecen pastas y vino dulce, para recuperarse de los excesos de la noche anterior.

Degustando el vino y las pastas / AFA-DFA / 2019

Se obtiene una imagen de los que han asistido al acto, a la cual se le llama popularmente “la foto de los alaveses”. Dado que el acto es a primera hora del día, las “resacas” de la noche anterior inciden, en el sentido de que sean pocos los que acuden, por lo que todos “caben en la foto”.

En la imagen de 2019, encontrarán rostros conocidos, para algunos de los que esto lean.

La “foto de los alaveses” / AFA-DFA / 2019

Pero volvamos a 1921. Al mediodía algunos nubarrones hacían temer por la celebración de la romería en el pueblo de Armentia, aldea natal del santo, pero finalmente el cielo estuvo despejado, y desde las cuatro de la tarde la gente comenzó a acudir al pueblo donde se encuentra la basílica dedicada al santo patrón.

En el diario local La Libertad, respecto al ambiente registrado, se escribió lo siguiente: “Hubo mayor concurrencia en la iglesia y menos en el campo a merendar, bailar o sencillamente expansionarse. Ambas cosas tienen natural explicación: la primera, por haber reliquia nueva, y la falta de publico en las campas, porque unos cuantos mocetes empiezan por embriagarse o aparentarlo, y ahuyentan a las personas sensatas y al elemento femenino, siempre blanco de los cafres.

Hubo corrillos de baile, mucha y buena vigilancia, y orden completo, de lo que nos felicitamos, viéndose escaso movimiento rodado por lo suave de la temperatura y lo delicioso del paseo.

Se vieron durante todo el día tranquilos viandantes unos y otros bullangueros en son de juerga, grupos de familia con la cesta con la merienda y otros que la compraron en el pueblo.

La vuelta siempre suele ser mas animada, pues la gente que fue a horas distintas vuelve al atardecer toda junta y con mucha alegría, efecto de la comida rociada con el producto liquido de las viñas.”

La romería de San Prudencio en 1932 / Archivo Municipal

Hasta aquí el desarrollo del programa oficial.

LA FIESTA DE JUVENTUD VASCA

El día del santo patrón contó con un programa alternativo desarrollado por la sociedad vitoriana Juventud Vasca, que fue bastante concurrido.

A las nueve de la mañana en nutrido grupo los jóvenes socios se dirigieron al pueblo de Armentia encabezados por su presidente Isaac Diez, acompañados de su orfeón propio y una banda de txistularis.

Se oficio una misa en la iglesia dedicada al santo, a cargo del párroco del citado pueblo, Sr. Salazar, que fue cantada por el orfeón mencionado, corriendo la plática a cargo del párroco de Santa María, Félix Ruiz de Arcaute, que estuvo dedicada a enaltecer las virtudes del santo.

Terminada la misa se bailó en la campa contigua a la iglesia el aurresku, desarrollado con el ceremonial de entonces, -que hoy ha cambiado-, tomando parte una cantidad importante de mujeres, como era tradicional, con los señores Ibarzabal y Ortiz de Zárate, como protagonistas en la parte mas destacada de la dantza: el aurresku (mano delantera) y el atzesku (mano trasera).

A la una y media y en el domicilio social de Juventud Vasca se celebró un banquete, muy bien servido por Fernando Elorza de “Casa de La Lucia”, restaurante de prestigió que tenía su emplazamiento en el Portal de Arriaga número dos, que llevaba el nombre de la madre de Fernando.

Reinó un ambiente de cordialidad en el ágape, y tras la comida se ofreció música vasca por parte de los txistularis y por una sección de la Banda Municipal, entre ellas la composicióm “Itxarkundia”.

Pantaleón Ruiz de Olano, director del diario Euzkadi, que se había desplazado desde Bilbao para asistir a la fiesta, leyó un trabajo suyo sobre el proceso del nacionalismo vasco en Álava.

A continuación los comensales se dirigieron, no a Armentia como cabía esperar, sino a la ermita de San Martín de Abendaño, donde en la campa que existía frente a la baseliza, se celebró una animada romería, amenizada por una banda de música y txistularis.

Los sedientos romeros, tuvieron la oportunidad de tomar unas cuantas cañas, en la cervecería de la carretera de Ehari / Ali, que se encontraba frente a la ermita.

Le ermita de San Martín, antes de restaurarse / Archivo Municipal / 1957

De regreso a la ciudad por la noche, no decayó el ambiente de fiesta, y se volvió a tocar la música en los salones de la sociedad, que fue muy bien aprovechada por los jóvenes danzarines, a los que la pila aun no se les había agotado.

AGRADECIMIENTO

El original de la foto que encabeza este artículo, que la necesitábamos con urgencia para ilustrar el artículo, se encuentra en el Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz, el cual nos la ha facilitado en pocos minutos, a través de los eficientes empleados del archivo citado, a los que agradecemos una vez mas su efectividad y diligencia.

Sr. Alcalde de Gasteiz: siéntase orgulloso de todos los empleados del Archivo Municipal.

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