Cómo está el servicio de agresivo
Sé que no tendrán muchas oportunidades de comprobar cómo está el servicio por culpa de ómicron, pero me temo que la industria de la cordialidad también llamada turismo ha de volver a los cauces de la entrega al cliente, aunque sea mordiéndose los labios

"La línea roja" de Matías Vallés (27/12/21)
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Palma
‘¡Cómo está el servicio!’, se titulaba la obra teatral de Alfonso Paso llevada a la pantalla con la simpar Gracita Morales y un actor llamado José Sacristán.
¡Cómo está el servicio! es una expresión denigratoria en todo el mundo menos en Balears, donde tenemos una economía de servicios y nos enorgullecemos de ser los camareros de Europa a buen precio.
Apartados por un día de los asuntos capitales, quería compartirles una preocupación que me ha asaltado en mis recientes visitas a bares, restaurantes y hoteles, la esencia de Balears.
Cómo está el servicio de agresivo.
Quería consultarles si también ustedes han detectado este nuevo estilo desafiante de atender al cliente, en la estela de los inaccesibles porteros de discoteca que se comportan como si tuvieran derechos sobre vidas y haciendas.
Sé que no tendrán muchas oportunidades de comprobar cómo está el servicio por culpa de ómicron, pero me temo que la industria de la cordialidad también llamada turismo ha de volver a los cauces de la entrega al cliente, aunque sea mordiéndose los labios.
Entre otras cosas, porque la superioridad imbatible del servicio está en la amabilidad.
Cuanto más exagerada y zalamera es la entrega, más humillado queda su perceptor.
Dejemos las maneras retadoras supuestamente juveniles y volvamos al mejor de los servicios, el que no se nota.
Nos va la vida en ello, a los que tenemos que servir.




