Un incendio en casa
Palma se ha convertido en una trampa en buena parte de su geografía

"La línea roja" de Matías Vallés (28/12/21)
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Palma
Un suceso es un hecho desgraciado que le ocurre a los demás.
Cuando el suceso nos afecta de cerca, deja de ser una curiosidad informativa para convertirse en un escalofrío.
Viví siete años en la escarpada casa de la calle Polvorín palmesana donde dos pisos fueron destruidos el domingo por un incendio.
Habitar la cumbre del Terreno tiene su atractivo, pero el atasco de los camiones de bomberos movilizados para sojuzgar el incendio demuestra que lo inaccesible pasa de seductor a amenazador en caso de catástrofe.
Si piensan ustedes en un incendio en el piso de al lado, ejercicio inevitable para mí al leer la noticia, se derrumbará esa sensación de falsa seguridad de como en casa en ningún sitio.
Palma se ha convertido en una trampa en buena parte de su geografía.
Las construcciones que se han permitido en los últimos años en la pendiente endiablada del Terreno también pueden causar víctimas mortales en caso de siniestro, pero hace tiempo que solo culpamos a los jóvenes de juerga.
La peripecia de la calle Polvorín también nos recuerda que antaño los bomberos y los periodistas se distinguían por dirigirse hacia el fuego, mientras las demás personas huían de las llamas hacia un lugar seguro.
Ahora solo quedan los bomberos.




