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Las inocentadas de la prensa de Cuenca de hace cien años, navidades añejas y un centenario

Dos grandes plataformas de aviación en los cerros del Socorro y de San Cristóbal de la capital atraen el turismo europeo en masas

Vista de la ciudad de Cuenca en torno a 1921. / Archivo

Cuenca

Una de las tradiciones del período navideño es la de las inocentadas en los medios informativos cada 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes. Noticias que nada tienen que ver con las fake news que a veces vemos en medios digitales a diario, sino que son informaciones elaboradas para hacer creer algo que no ha ocurrido o va a ocurrir o noticias que nos llevan a la broma o a la anécdota curiosa. En el espacio radiofónico Páginas de mi Desván de José Vicente Ávila, que emitimos en Hoy por Hoy Cuenca, echamos mano de la hemeroteca para recordamos algunas inocentadas curiosas de la prensa conquense de hace un siglo y cómo se vivía la Navidad en Cuenca en 1921, año en el que el 28 de diciembre nacía Alfonso Merchante, el eminente médico de quien se cumple su centenario, y que fue nominado Hijo Predilecto de Cuenca en 1985.

Las inocentadas de la prensa de Cuenca de hace cien años, navidades añejas y un centenario

22:00

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Inocentada en 1921

Aparecía en la portada de la prensa conquense del 28 de diciembre de 1921 y la hemos recuperado de la hemeroteca del Patrimonio Digital de Castilla-La Mancha. Es importante señalar que las inocentadas en la prensa española empezaron a tener casi siempre forma de “suceso” o de noticia “in… verosímil” a partir de 1905. Situándonos en el 28 de diciembre de 1921, el semanario El Mundo, que salía a la calle los miércoles, dirigido por César Huerta, abogado y periodista, publicaba la siguiente noticia con el título “La gran semana de la aviación en Cuenca”, ocupando dos columnas de la portada:

No se necesita haber estudiado sendos cursos en Oxford o Cambridge para apreciar las enormes dificultades que han sabido vencer los celosos ediles de la ciudad al instalar, en los cerros del Socorro y de San Cristóbal, dos grandes plataformas de aviación, que son el pasmo de Belite de Ostende… [la ciudad belga que era balneario de Europa] y de la francesa Trouville [localidad de Normandía conocida como “la reina de las playas”], que ha abandonado las delicias de las famosas estaciones invernales del centro de Europa, para venir en enorme caravana a ocupar los grandes hoteles de “Fermín Caballero” y “Severo Catalina”, montados con arreglo al último modelo Ritz.

La admiración en la ciudad es extraordinaria: el expreso de lujo París-Turia-Las Majadas llegó anoche con trescientos viajeros, principalmente franceses e italianos.

Los barcos de la Compañía Conquense de navegación esperan la entrada de dos trasatlánticos del Lloyd alemán, para conducir, rápidamente, hasta los hermosos muelles de San Antón, un contingente considerable de turistas sajones.

Los automóviles se presentan sin cesar en la ciudad, teniendo ya ocupados por completo los amplios y modernos garajes de Verde y de la Romana.

Aeroplanistas tan conocidos como los señores Zurilla y Colón, han arribado con sus biplanos Farman, desde sus respectivas residencias de Bólliga y La Melgosa.

Portada del semanario El Mundo del 28 de diciembre de 1921. / Bidicam

Y por último, la Eléctrica Municipal, producida por el Salto del Huécar desviado, ha hecho funcionar ayer tres potentes reflectores que, desde Mangana, el Socorro y San Cristóbal, lanzan sobre la ciudad, alternativamente, haces cargadores de luz roja, verde y blanca: el efecto que producen es por demás fantástico.

Señalaba César Huerta que el tiempo se presentaba inmejorable en aquellos días finales de diciembre de 1921, pues “la estación radio-telegráfica, instalada en la amplia torre-remate de nuestro monumental y férreo Mercado, recibe de las principales estaciones establecidas en la Península, noticias de que la depresión barométrica iniciada en el Golfo de Gascueña no llegará a la meseta central de Castilla y que la industria conquense hace esfuerzos considerables, suscribiendo rápidamente las listas que, a cada momento se promueven, para organizar nuevos y más atrayentes festejos.

La catedral de Cuenca estaba en obras en 1921. / Archivo

El “Caresty tarugo club”, órgano privado de los industriales del ramo, ostenta una suntuosa exposición, en la cual se ven verdaderas maravillas. En una vitrina aparecen pulimentados diestramente, con el aspecto del mejor nogal de Cañete, pedacitos de pino, de los que antaño se empleaban como leña y ahora se utilizan para la fabricación de muebles, vendiéndose a 1.000 pesetas quintal.

El serrín se presenta policromado en otra vitrina muy lujosa, demostrando sus utilidades máximas para la curación del artritismo, en que es insustituible. Ello permite que este residuo de la fabricación de la madera, que por lo demás sigue haciéndose con arreglo a las normas del tiempo de Viriato, se venda a 100.000 pesetas gramo, dado que el coste de producción de serrín es cero.

Pero el clou de las fiestas radica en el dirigible Romero, de 150.000 metros cúbicos de capacidad, superior al Zeppelin, al Bayard Clement, y al mismo famoso Republique, dado su órgano nuevo de estabilización y la fuerza motriz empleada, que, como saben nuestros lectores, son pastas radio activas de las famosas minas de Henarejos.

Con este motivo se espera a Madame Curié, Farman, Bleriot, Wright y Esnault-Peltiere, y tal vez al secretario del Ayuntamiento de La Peraleja.

La Diputación Provincial, ahíta de dinero, como acostumbra, ha contribuido a los gastos de esta gran semana con 100.000 pesetas.

El Ayuntamiento en su Exposición especial, ¡y tan especial!, de nuevos adelantos locales, presenta el modelo de las pilas automáticas cuadriculadas, que coloca gratuitamente debajo de cada grifo del agua. Hay que recordar que hace cien años apenas había agua corriente en las casas. Y observa para qué servían esas pilas automáticas cuadriculadas:

Mediante esas pilas de acero, y ya patentadas, el agua de las cañerías, que, en tiempo de la menor lluvia arrastra sustancias terrosas en cantidad considerable, se convierte instantáneamente en hermosas losetas de mosaico, que los vecinos después venden a buen precio. Con ello, claro que los vecinos no tienen agua que beber… pero pueden beber vino.

También en la misma Exposición el Ayuntamiento ofrece ejemplos de cómo, sin hacer nada por su parte y sin peregrinaciones, solo con abstenerse de toda campaña sanitaria, ha podido lograr que en Cuenca la mortalidad sea igual a la de Mumbai (o sea Bombay) y Madras.

La prensa, formada por 14 rotativos y tres revistas ilustradas prepara extraordinarios que, entre todos, harán tiradas superiores a cien ejemplares. Sólo “El Mundo” hace diez años que movilizó su numeroso personal: 3 adultos y un botones con tal objeto.

Termina la nota informativa del soñador inocente César Huerta señalando que “como estas notas son hechas sin más carácter que el de información, creemos bastante completo lo dicho, esperando que el lector habrá tenido muy en cuenta que no siempre se observa el octavo mandamiento”, que recordamos, señala que “no dirás falso testimonio ni mentirás”, aunque las mentiras piadosas con gracia o sorna sólo se permiten el 28 de diciembre.

Inocentada de 1928

Después de conocer esa fantasiosa inocentada de hace un siglo vamos con una del viernes 28 de diciembre de 1928 aparecida en El Día de Cuenca, que tenía toda su guasa, aunque la publicación de la noticia, bajo el titular a dos columnas de “Robo escandaloso” y el relato del suceso, entre interrogantes, ofrecía cierta verosimilitud.

Se trataba del robo de una apisonadora, que a ver quién se la iba a llevar así empujones con la carencia de medios de transporte de hace un siglo. Contaba el diario independiente de la mañana que “anteanoche ocurrió en la carretera de Albacete, a tres kilómetros escasos de Cuenca, en el sitio que llaman San José uno de los robos más audaces que se han registrado”. Se estaba reparando la carretera entonces propicia para los baches y en el relato periodístico se explicaban los antecedentes:

“Hace algún tiempo que se están ejecutando obras de reparación en aquel lugar por el contratista Jacinto Pérez, que emplea una veintena de trabajadores en el machaqueo y distribución de la piedra para cuyo asiento se vale de una apisonadora con motor de gasolina que conduce el mecánico Ernesto García…”

“…Como las noche están frías, a la terminación de la jornada se retiran los obreros a sus domicilios y queda sola y abandonada a un lado de la carretera la máquina apisonadora. (¡A ver quién se atreve a moverla sin más!).

Pero atención al hecho noticioso del siguiente párrafo con el ladillo titulado “La primera noticia”:

“Ayer mañana, como de costumbre, se presentaron en el tajo los trabajadores y el maquinista Ernesto García, quedando sorprendidos al ver que la máquina no estaba en el sitio que la habían dejado la noche anterior. Inmediatamente uno de ellos fue a avisar al contratista, personándose en la Jefatura de Obras Pública de la provincia para dar cuenta de lo que pasaba”.

Casualmente se encontraba cerca de la oficina un redactor de “El Día” a quien el contratista Jacinto Pérez le decía: “No sé cómo ha podido ocurrir. Estoy verdaderamente apenado. La máquina es de Obras Públicas, pero con arreglo al contrato, yo sólo soy el responsable, y vea señor, tengo esposa y cinco hijos…”.

Y seguía explicando al redactor:

“Era la primera contrata que tenía; antes tuve otra de un circo, pero un día se me escaparon las fieras que tenía en él con el taquillero. Tuve que cerrar el negocio… Ahora voy a avisar a la policía…”

El relato sigue en la portada del periódico de ese 28 de diciembre con ladillos entre líneas que informan: “En el lugar del suceso”. Se presenta la policía. “Lo que cuenta un carretero”. Y entre interrogantes: “¿Hay una pista?” se dice que han encontrado una apisonadora en el paraje de La Caserna, pero que es otra, dado que la robada es un guayabo, y que la policía está interrogando a todos los obreros. El último párrafo con el ladillo “¿Se ha encontrado la apisonadora?”, dice lo siguiente:

“En el momento de cerrar la edición, a las cinco de la madrugada de hoy, nos dicen, sin tiempo para comprobar la noticia, que ha sido encontrada la máquina en el pajar de una casa distante a unos doce kilómetros, en donde estaba cuidadosamente oculta bajo unos haces de cañas”.

Finalmente, en la edición del diario conquense del 29 de diciembre, y en una nota titulada “Santos Inocentes” se puede leer:

“A decir verdad, no creemos hayan sido muchas las personas con las tragaderas suficientes para haber tomado en serio nuestra información de ayer referente al robo de una “apisonadora”, pero pocas o muchas veces reciban nuestra más cordial enhorabuena”.

Inocentada de 1953

Sería prolijo enumerar la cantidad de inocentadas publicadas en la prensa conquense, además de la radio y la televisión local en las últimas décadas, pero hay una noticia del día de los inocentes del año 1953, que viene a ser como el preludio de la película navideña Plácido, dirigida por Luis García Berlanga, que en principio se iba a rodar en Cuenca, pero finalmente se hizo en Manresa, estrenada en 1961. El hermano de Berlanga, Fidel, puso en marcha la Posada de San José y en aquella década de los cincuenta se rodaron aquí películas como El milagro del sacristán o Calle Mayor entre otras.

En la celebrada película que tenía el lema de “Siente un pobre a su mesa” recordarán que en el tren llegan a la ciudad unos artistas procedentes de Madrid. Pues bien en 1953, ocho años antes de rodarse Plácido, el bisemanario Ofensiva publicaba el 28 de diciembre el siguiente titular en la sección “Van y vienen”:

Inocentada en Ofensiva en 1953. En lápiz, apunte de la inocentada. / Bidicam

“Varias primeras figuras de la Compañía de Radio Madrid en nuestra ciudad”. En el tren de las once treinta llegaron ayer a nuestra capital, procedentes de Madrid, los conocidos actores de la gran Compañía de Teatro de Radio Madrid, Maribel Alonso, Guillermo Sautier Casaseca, José Luis Pecker, Pedro Pablo Ayuso y Antonio González Calderón, llegados para tomar parte en un festival benéfico. A todos ellos les deseamos una feliz estancia entre nosotros”.

En una nota de Redacción se apostillaba que “con motivo de la estancia de tan notables artistas en nuestra capital, la Asociación de la Prensa ha organizado para esta tarde, de cinco a siete, un “Café de Redacción” en la Posada de San José, en la que intervendrán los populares actores”.

Concluía la nota de carácter tan inocente, que “las damas tendrán entrada gratuita al acto; los caballeros entregarán a la entrada un donativo de quince pesetas”.

La Navidad en Cuenca en 1921

Los días navideños transcurrían en Cuenca con más pena que gloria debido a la guerra de África que segó tantas vida de soldados españoles, y entre ellos tantos conquenses a los que se recuerda con el monumento que esculpió Luis Marco Pérez y que se inauguró en 1926 en la hoy llamada plaza de la Hispanidad donde se instala desde hace más de medio siglo el belén. La placa reza: A los soldados de la provincia de Cuenca que murieron en África.

En la Nochebuena de 1921, que cayó en sábado, se celebraron en la catedral, cubierta su fachada de andamios, distintos cultos que comenzaron a las nueve y cuarto de la mañana con la “Calenda a toda orquesta” por parte de los canónigos. Era una ceremonia que se hacía al comienzo de la misa del 25 de diciembre en siglos pasados, pero posteriormente se pasó como previa de la misa del Gallo de la Nochebuena en la que un cantor de potente voz interpretaba lo que en la música gregoriana se denomina lectio (lectura orante), cuya letra desgranaba los motivos de la fiesta a celebrar. Este canto alcanzó su época más esplendorosa en el Medievo y pasó a ser tema elegido de famosos músicos polifonistas para los conciertos navideños. A las dos y media de la tarde se celebraron vísperas solemnes y a las diez de la noche los maitines, para dar paso a las doce a la Misa del Gallo soportando el frío catedralicio de diciembre. Fue la última misa del obispo Wenceslao Sangüesa, fallecido en febrero de 1922.

El 31 de diciembre de hace un siglo los vecinos de Cuenca podían ver el cine mudo acompañado de música de piano en el “Ideal Artístico” o ir al Teatro Principal, situado en la calle Alonso de Ojeda. Allí se anunciaban para el día de Nochevieja dos grandes funciones, con una sinfonía, una bonita cinta cómica en dos partes y el drama teatral “El último amor”, para concluir con la presentación del “coloso de la ventriloquía” Caballero Castillo, que repetiría el día de Reyes, pues el artista maño contaba con una “compañía autómata” de 25 muñecos mecánicos.

Anuncio en el semanario El Mundo de la Navidad de Cuenca de 1921. / Bidicam

En la Nochevieja, llamada entonces Nochebuena de Año Nuevo se recibía al nuevo año a los acordes de la Marcha Real en el Casino y en el Bar La Martina, que estaba en la calle Doctor Chirino.

El centenario del doctor Merchante

El 28 de diciembre de 1921 nacía en Cuenca “un robusto niño, Alfonsito Merchante”, publicaba El Día, hijo de Valerio, cajero del Banco Zaragozano, y Concha, quien fuera brillante médico Alfonso Merchante Iglesias, que fue nombrado Hijo Predilecto de la ciudad en 1985, de quien se cumple este 28 de diciembre el centenario de su nacimiento.

Sobre este recordado galeno acaba de publicar José Miguel Carretero unos apuntes y aquí extraemos estos párrafos:

“Resumo, para empezar, lo más sabido o que debe serlo: fue un extraordinario médico con máximo prestigio no ya nacional, sino trascendiendo a Europa y al continente americano. En España aprendió con Jiménez Díaz, hasta ser su mano diestra y sucederle al frente de la Fundación que lleva el nombre de su maestro y a la vez el castizo de “Clínica de la Concepción”

Cuando regresó a España Severo Ochoa, eligió a Merchante como médico personal. Lo fue de y en cuerpo y alma… “Vuelvo a Merchante --apunta Carretero--. No es que viniese a Cuenca, es que Cuenca iba con él, en él, por él, cual en la plegaria eucarística. Y le producía, en sus palabras, “una expansión espiritual inestimable”. Por supuesto era nazareno, devotísimo del Jesús de las Seis.

El doctor Merchante, con su nombramiento, junto al entonces concejal socialista Jaime Jiménez. / Gaceta Conquens

En el Ayuntamiento, la amable Corporación de José Ignacio Navarrete (y de Fernando Herráez, Consuelo Ruipérez y Pepe Hergueta) declaró, por unanimidad, a Alfonso Merchante Iglesias Hijo Predilecto de la Ciudad de Cuenca.

Recuerda Carretero: “Me tocó en esa épica época, como en incontables otras veces, ejercer de Secretario Municipal y lo hice, como siempre en treinta y muchos años e infinidad de circunstancias y largas temporadas, “gratis et amore”.

“El Doctor Merchante, con una vocación tremenda, pareja a su sabiduría total, siguió trabajando hasta la extenuación final, dedicando todo el tiempo de este mundo a sus enfermos y si además eran conquenses ni te cuento”.

“Murió en Madrid, dejando dicho y ordenado que lo trajesen a Cuenca… Concluye Carretero con este apunte final, citando el virus de la pandemia y la amenaza del cierre del tren convencional, transporte en el que viajaba Merchante: “Me quedo, por hoy, con el agradecido recuerdo a Don Alfonso. Y con el anhelo, soñando, de que alguna vez suceda como en el verso de la canción de mi poeta primo Javi Pelayo: “La esperanza regresa sobre nuestra ciudad”.

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