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Historia

Nerea rompió su silencio para limpiar la memoria de su padre, José Luis Barrios

Recordamos al empresario de hostelería y militante socialista, asesinado por ETA el 17 de septiembre de 1988, con la ayuda de su hija Nerea, una de las víctimas educadoras del programa Adi-Adian

Capítulo 42 | Nerea rompió su silencio para limpiar la memoria de su padre, José Luis Barrios

Capítulo 42 | Nerea rompió su silencio para limpiar la memoria de su padre, José Luis Barrios

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El 17 de septiembre de 1988 ETA asesinó en Santurtzi de un tiro en la nuca al empresario de hostelería y militante socialista, José Luis Barrios Capetillo. José Luis estaba trabajando en el restaurante San Jorge, que regentaba junto a su padre Próspero Barrios, exconcejal socialista de la localidad. Pasada la medianoche, dos desconocidos entraron en el local, pidieron dos cervezas, que sirvió Próspero. Los asesinos aguardaron tomando la consumición hasta que José Luis salió del comedor y se acercó a la barra. Entonces, uno de ellos le disparó en la nuca. José Luis murió en el acto.

Portada de 'El Correo' el 17 de septiembre de 1988.

En el capítulo 42 de 'La ventana de la memoria' recordamos al empresario con una de sus cuatro hijas, Nerea Barrios. "Mi padre luchaba por los derechos de todo el mundo", cuenta, "le hicieron presidente de la asociación de hosteleros de Santurtzi. Yo siempre le recuerdo ayudando a los demás, Teníamos un sofá-cama en el salón y era rara la noche en la que no dormía allí algún trabajador del restaurante. Era una persona solidaria, muy empática, tenia mucho don de gentes". Como padre describe su relación como muy buena, debido a que apenas se llevaban veinte años. "No éramos amigos pero era una relación muy amistosa".

Nerea tenía 14 años el día en que ETA asesinó a su padre. "Tengo tres hermanas. Nos despedimos de él por la noche, porque tenía una cena en el restaurante. A la mañana siguiente, la chica que nos cuidaba, Mari Jose, nos despertó y me dijo: "Nerea vístete, corre y ayúdame con tus hermanas, que tu padre ha tenido un accidente y ha muerto". Nerea pensó que su padre había sufrido un accidente, hasta que escuchó a su abuela decir a su abuelo: "Próspero, tienes que encontrar al que lo ha hecho". Sin embargo, pensó que su padre habría sido víctima de un atraco para hacerse con la recaudación del restaurante, hasta que una de las personas que fueron a su casa "vino con muchos periódicos y en la portada vi una foto de mi padre y el titular "Hijo de teniente alcalde socialista asesinado de un tiro en la nuca por ETA". Recuerdo haberme enterado así".

José Luis Barrios junto a su hija Nerea.

A partir de ese momento, Nerea recuerda hacer piña con sus hermanas "y lamernos las heridas como los lobos", en casa, porque "en la calle podían hacerte mucho daño". Más de tres décadas después no olvida la manifestación de condena que recorrió Santurtzi. "Íbamos por el centro y había personas en las esquinas, que te saludaban como si les fuera a dar un esguince cervical. No me meto en la manifestación, me quedo en la acera, pero que me veas que estoy y te miro de soslayo. Luego, al pasar por la herriko taberna pusieron con bafles y muy alto una canción titulada "Mándalos a la mierda". En nuestra pancarta solo ponía "Por la paz y contra ETA" y la manifestación era silenciosa. Yo quise ir a por ellos y mi abuelo me paró y me dijo: "La cabeza alta, no vamos a bajar nunca la cabeza y nosotros no somos con ellos. Ya nos han hecho suficiente daño, que no nos hagan más".

Nerea no elude la campaña de desprestigio contra su padre, que precedió al asesinato, en la que le acusaron de traficante de drogas, confidente de la policía o trata de blancas. "Intentaron matarle por segunda vez, intentaron pintar una persona que no tenía nada que ver con él, pero, aunque hubiera sido así, ¿alguien tiene derecho a quitarle la vida?" Nerea estuvo muchos años callada "hasta que un día dije: por qué me tengo que callar cuando están ensuciando su memoria, que es lo peor que pueden hacer?

Nerea Barrios en los estudios de la Cadena SER Euskadi.

En la actualidad, Nerea colabora con Gogora en el programa Adi-adian de víctimas educadoras en las aulas. "Me aportan más de lo que yo les doy. Con que le toque el corazón a uno, doy el trabajo por bien hecho". Barrios cree que la historia que les cuenta "a lo mejor, es lo de menos; lo de más es lo que podemos construir". Por esa visión que tiene, una de las cosas que más le revuelve es escuchar a los políticos apropiarse de la voz de las víctimas. "Que nos escuchen, porque así en vez de réditos políticos, lo serán para toda la sociedad".

Conseguir víctimas para ir a las aulas

El programa Adi-adian se inició en 2011 con el gobierno de Patxi López en Euskadi. Desde 2014, bajo el mandato de Iñigo Urkullu, han participado 27.600 alumnos. Este año, 3.000 en 44 sesiones. Enrique Ullibarrianarana, asesor para las políticas de víctimas del Gobierno vasco, explica que, a lo largo de estos años, han dado su testimonio en las aulas cerca de 40 víctimas, "la mayoria de ETA, pero también del GAL, BVE y violencia policial". En este momento son unas 18 y Gogora se encuentra con problemas para poder atender las peticiones que les llegan de los centros. "Cada una tiene su vida y muchas veces no tienen disponibilidad para ir a tantos centros como quisiéramos". El Gobierno vasco está estudiando ahora cómo incorporar el testimonio de presos de ETA arrepentidos. "Tenemos que ver cuántos podría haber y qué discurso pueden hace", explica, tras recordar que fue una sugerencia del Consejo vasco de participación de las víctimas del terrorismo.

La reflexión final de 'La ventana de la memoria' la firma el periodista Emilio Alfaro, que acaba de publicar el libro 'Matar,amar'. "Recordar es luchar contra el olvido, pero la memoria de cada cual es selectiva e interesada. El mundo que apoyó o toleró de ETA a lo máximo que ha llegado en la revisión de su pasado es a lamentar las consecuencias de la violencia, pero no se ha cuestionado de forma radical la elección del terrorismo como estrategia ni los objetivos políticos que le llevaron a esa estrategia. De ahí, la importancia de rememorar lo que algunos no quieren recordar, de hacer memoria, no solo contra el olvido, sino contra la comodidad de dejar atrás una época perturbadora para gran parte de la sociedad que la vivió. Memoria contra la desmemoria interesada y el olvido confortable en esta Euskadi después de ETA".

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