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Fútbol

Fiesta Real para despedir el año

La Real Sociedad gana con claridad en el Reale Arena contra Osasuna en el último partido de 2022. Marcaron dos golazos Brais Méndez y Alexander Sorloth. Oyarzabal puso la guinda con su regresó a los terrenos de juego más de nueve meses después

Vuelve a disfrutar de los goles de la Real Sociedad contra Osasuna

Vuelve a disfrutar de los goles de la Real Sociedad contra Osasuna

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San Sebastián

La Real Sociedad adelantó la fiesta de nochevieja a la tarde en el Reale Arena. El, equipo txuri-urdin ganó con claridad a un sorprendentemente desaparecido Osasuna, que se pareció poco a lo que había mostrado hasta ahora, y termina el año en una espectacular tercera posición. De cara al 2023, en la pelea por la Champions League, empieza en la 'pole positión'. Los golazos de Brais Mendez en la primera parte y de Alexander Sorloth tras el descanso evidenciaron el dominio y la superioridad txuri-urdin. Los rojillos apenas inquietaron la portería de Remiro. El partido, que se esperaba más reñido, tuvo realmente sólo un dueño, una Real Sociedad que llenó de alegría las gradas de su estadio para cerrar con una sonrisa de oreja a oreja este 2022. Remató la faena la vuelta de Mikel Oyarzabal. Imanol Alguacil le sacó en el minuto 86 y la grada se vino abajo. Espectacular ovación, más que merecida, para la vuelta del eibarrés 290 días después de su grave lesión de rodilla. Fue la guinda a un inolvidable fin de año txuri-urdin, con contribución inestimable e inesperada de los rojillos.

En la primera parte, fue la Real Sociedad la que se metió antes y mejor al encuentro. Es verdad que fue Osasuna el que dio el primer susto, con una vaselina de Moncayola cuando estaba sólo delante de Remiro y que pegó en el poste, pero la jugada estaba anulada por fuera de juego. Pero fue sólo eso, un pequeño susto, porque después le costó horrores acercarse a la inmediaciones del área realista al equipo de un Jagoba Arrasate que se desgañitaba en la banda. No terminaba de verlo del todo claro, porque su Osasuna no presionaba arriba, ni jugaba replegado, estaba una especie de tierra de nadie en la que los donostiarras parecían encontrarse cómodos, porque tenían la pelota y con más o menos acierto la hacían circular hasta las zonas de peligro, donde sus jugadores más talentosos no terminaban, esos sí, de estar del todo finos en los metros finales. Sorloth no acababa de conectr con Kubo por la derecha, y a Cho se le notaba excesivamente ansioso por querer agradar con sus galopadas por la banda. El peligro de ambos se quedaba todo el rato en nada.

Pero el problema para Osasuna, y lo bueno para la Real, era que David Silva, Brais Méndez y Zubimendi estaban entrando bastante en juego. Y así es más fácil que alguna de las ocasiones que tienes puedan acabar en gol. Es lo que sucedió en el minuto 22. Un pase interior para Brais Méndez, y el gallego se inventó el resto. Sacó a relucir la mejor versión de 'Braisinho', y así con aire brasileño se sacó de la chistera una jugada al más puro estilo carioca, o también podría ser de fútbol sala, porque en una baldosa hizo un recorte para dejar sentado a Juan Cruz y cruzar la pelota ante la salida de Aitor Fernández para mandarla a la cepa del poste derecho, en el que pegó y entró mansamente en la portería de Osasuna. Una obra de arte para cerrar con buen sabor de boca este 2022. Lo de Brais Méndez es para dar de comer aparte. Ya suma 10 goles, 7 en liga desde que llegó a San Sebastián. Sencillamente espectacular.

El gol dejó más tocado a un Osasuna que corría mucho y se esforzaba más por perderle la cara al partido, pero que era romo en ataque. La Real debía haber aprovechado la indecisión e indefinición de los rojillos para dejarle más tocado. Pero en lugar de acelerar el paso en busca del segundo, siguió ajustado a su plan de dominar el partido desde el control del juego, evitando a Osasuna que buscara correr y teniendo cuidado con las segundas jugadas tras sus centros laterales. Un disparo desde la frontal que se marchó muy desviado fue su único acercamiento a la potería de Remiro hasta el descanso. La Real dominaba el marcador y juego. Y así siguió a la vuelta de vestuarios. El escenario cambió muy poco, aunque es cierto que los rojillos dieron un paso adelante. Estaban obligados, viendo el marcador. Lo leyó bien la Real, que si le dejas correr también es feliz. Así las llegadas a la portería de Aitor Fernández no cesaron, especialmente buscando la espalda de la defensa de Osasuna. Cho pudo hacer el segundo, pero su disparo se marchó muy alto.

Arrasate decidió mover el banquillo en busca de más mordiente atacante, y pasó a jugar con dos delanteros, con la entrada de Kike García, para pelear los balones aéreos y que el Chimy Ávila estuviera atento a las caídas. Pero la Real seguía a lo suyo, jugando rápido y creando peligro, con un disparo desde la frontal de Brais Méndez que se fue rozando el poste. O una buena acción individual de Kubo por la derecha a pie cambiado con un disparo que se fue ligeramente desviado. El partido seguía volcado hacía el área rojilla, pero la Real no era capaz de rematarlo y continuaba abierto. Pero claro tanto el cántaro a la fuente que al final acaba rompiéndose. La Real estaba jugando casi a placer. Osasuna no era capaz de sostener el aluvión de juego de los txuri-urdin. ¿El mejor ejemplo? El 2-0. Otro jugadón colectivo de los de Imanol Alguacil. Balón para Diego Rico en banda izquierda, el pase entre lineas para Silva, que la deja pasar con un toque sutil para dejar en ventaja a Brais Méndez, que a campo abierto mete un pase entre líneas a la espalda de la defensa navarra a Alexander Sorloth, y con una vaselina medida superaba a Aitor Fernández marcando un golazo por toda la escuadra. Otra obra maestra. El marcador ya reflejaba lo que estaba pasando sobre el césped.

Hasta el final fue una especie de quiero y no puedo por parte de Osasuna, con el carrusel de cambios que preparó Arrasate para intentar cambiar la dinámica del partido. Ya sin el Chimy Ávila, extrañamente desaparecido, los rojillos se asomaron algo más a la portería defendida por Remiro. Pudo haber mano en una acción de Aritz Elustondo, pero ni el colegiado, ni el VAR entendieron que era como para pitar penalti. Ese fue todo el peligro que fue capaz de generar Osasuna. Y mientras Sorloth le perdonaba la vida y no finiquitaba el partido con un remata en boca de gol a pase de Robert Navarro. Al partido sólo le quedaba ya ver el regreso a un terreno de juego de Mikel Oyarzabal, que llegó en el minuto 86, sustituyendo a Sorloth. Anoeta se vino literalmente abajo con la vuelta, más de nueve meses después de su grave lesión, del eibarrés a un terreno de juego. Fue la guinda a la fiesta de fin de año del Reale Arena. Osasuna lo despide sin parecerse a Osasuna. La Real en tercera posición, amarrando un poco más los puestos de Champions. 2023 promete emociones fuertes. Sin duda.

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