Escolapios no olvida que las aulas fueron una cárcel
El centro escolar de Bilbao va a colocar una placa conmemorativa en el patio, la primera de estas características en Bizkaia
"Mi aita no hablaba mal de Escolapios porque estuvo de ayudante de cocina, y entonces al menos comía", ha relatado Bittori Astobiza en 'Hoy por Hoy Bilbao Bizkaia'. Los meses de reclusión de Andrés Astobiza tuvieron momentos gratificantes de la mano de otro preso, "era maestro y les daba clases para no perder el tiempo".
En el Instituto Gogora hay identificados unos 5.000 presos durante los años que esta prisión estuvo operativa en el centro de la Villa, entre 1937-1940. "Pero creemos que no bajó de los 3.500 o 4.000", ha señalado el doctor en Historia de la UPV/EHU e investigador en la Cátedra de Derechos Humanos, Jon Penche. Ha recordado cómo el caso de Escolapios no fue único. "Al caer el frente norte en Santander hubo decenas de miles de presos y hubo que habilitar cárceles por todo Bilbao. Allí estuvieron gudaris y milicianos, vascos y cántabros, que estuvieron en pésimas condiciones", ha contado Penche. Como Escolapios, también fueron prisiones las escuelas de Cervantes, el instituto Unamuno o la propia Universidad de Deusto.
La comunidad escolar ha estado siempre volcada con la memoria y en el 40 aniversario de las Jornadas por la Paz han considerado que es la ocasión para "visibilizar" esta parte de la historia. "Era un número redondo y entendimos que quizá era el momento de sacar algo más de la memoria, hacerla más explítica", según Juanjo Aranguren. Y acordaron descubrir una placa en el actual patio del colegio. Es la primera de estas características en Bizkaia. Un acto que tendrá lugar el primer sábado de febrero, y que estará acompañado con charlas.
Bittori ha agradecido este gesto de la comunidad escolar. "Para mi es un honor porque no hay que olvidar. Mi aita estuvo en diferentes cárceles. Salió libre de Santander y quince días después unos vecinos le denuncieron y fue entonces cuando ingresó en Escolapios".
Un acto que marca un punto y seguido. "Que no decaiga la memoria es lo que nos da sentido de lo que pasó. Lo hacemos por sensibilidad, por las víctimas y por quienes han sufrido las consecuencias. Vale la pena por las generaciones que vienen", ha destacado Aranguren.