El pabellón IAM de Irun y ser sede principal del Mundial femenino de 2029, en riesgo por la falta de compromiso del Gobierno Vasco
Irun afronta un momento decisivo para el futuro del pabellón IAM mientras la falta de compromiso del Gobierno Vasco mantiene en el aire la sede del Mundial femenino de balonmano de 2029
Render del pabellón IAM (Ayto. Irun)
Irun ha entrado en un momento decisivo para su futuro deportivo. La ciudad fue nombrada sede principal del Mundial femenino de balonmano de 2029, un acontecimiento que situaría al municipio en el centro del mapa internacional, pero cuya continuidad depende de un requisito que todavía no se ha cumplido: la confirmación de la financiación del pabellón IAM por parte del Gobierno Vasco.
La Federación Internacional fijó un plazo claro: en 2025 debía quedar garantizada la aportación económica para la construcción del nuevo pabellón. Sin embargo, a 4 de febrero, esa confirmación no ha llegado y la incertidumbre empieza a pesar sobre el proyecto. El riesgo es evidente, sin ese compromiso, el Mundial podría terminar en otra sede.
Desde el Ayuntamiento de Irun mantienen la confianza, pero reconocen que el calendario ya juega en contra. “Ojalá pudiese decir que hay una novedad y que el Gobierno Vasco confirma su compromiso y su aportación”, lamentó la portavoz socialista, Nuria Alzaga, quien asumía que el peor escenario sería perder el Mundial, aunque lo matizaba: “¿Qué es lo peor que puede pasar, que llegamos tarde al Mundial? Eso querrá decir que el pabellón es una realidad, quiere decir que el Gobierno Vasco ha apostado por lo que entienden Diputación de Gipuzkoa y Ayuntamiento que se tenía que apostar”.
La reflexión deja entrever una idea que empieza a calar en Irun: la prioridad absoluta es que el pabellón se construya, aunque ello no permita responder a tiempo al calendario internacional. Perder el Mundial sería un golpe duro, pero quedaría al menos la infraestructura que la ciudad lleva años reivindicando. La necesidad es estructural. Irun tiene el segundo equipo más importante del deporte vasco fuera del fútbol, el Irudek Bidasoa Irun, que compite en Europa y que ya no puede crecer sin instalaciones acordes al nivel deportivo que ha alcanzado. El club lleva tiempo reclamando un pabellón moderno, con mayor capacidad, mejores servicios y prestaciones que permitan competir en igualdad de condiciones con otros equipos europeos.
La Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Irun han mostrado su compromiso de forma pública y continuada, pero sin la participación del Gobierno Vasco el proyecto no puede avanzar.