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Sociedad

Los cónsules en Bilbao alertan: “La diplomacia es más urgente que nunca en un mundo inestable”

34 representantes internacionales trabajan desde Bizkaia para asistir a sus comunidades y reforzar la cooperación en plena incertidumbre geopolítica

Los cónsules en Bilbao alertan: “La diplomacia es más urgente que nunca en un mundo inestable”

Bizkaia cuenta con un cuerpo consular formado por 34 cónsules que representan a otros tantos países, una red diplomática histórica que continúa desempeñando un papel clave en un contexto internacional marcado por conflictos, tensiones políticas y cambios constantes. La diplomacia —coinciden— sigue siendo una herramienta esencial, aunque muchas veces pase desapercibida.

La mayoría de estos cargos son honoríficos y actúan bajo la supervisión de sus embajadas, que mantienen la última palabra en cuestiones políticas. Aun así, su labor diaria resulta determinante para miles de ciudadanos extranjeros que residen o transitan por el territorio.

Asistencia, representación y promoción: las tres funciones clave

El cuerpo consular tiene una triple misión: atender a la comunidad residente, representar a sus estados ante instituciones públicas y privadas y promover iniciativas económicas, sociales y culturales en su ámbito de influencia.

Los cónsules en Bilbao de Francia Alemania, Bélgica y Perú

La cónsul general de Francia explica que una parte esencial de su trabajo es “la asistencia a franceses en dificultad y la organización de elecciones”, dentro de un consulado con competencias limitadas y un equipo reducido.

Desde el consulado peruano subrayan que gran parte de las gestiones están relacionadas con pasaportes, documentos de identidad o certificados oficiales, aunque la carga de trabajo ha aumentado tras cambios normativos que han duplicado la demanda diaria de trámites.

Por qué Bilbao concentra consulados

La presencia consular en Bilbao responde, en muchos casos, a la concentración de población extranjera. En el caso de Perú, se eligió la ciudad porque el País Vasco reúne una comunidad importante de ciudadanos peruanos, además de atender a residentes de otras autonomías cercanas.

También influye la cercanía geográfica: algunos ciudadanos prefieren desplazarse a Bilbao antes que viajar a Madrid o Barcelona para realizar gestiones administrativas.

Los límites del cargo: hasta dónde puede hablar un cónsul

Los representantes consulares insisten en que deben medir cuidadosamente sus declaraciones públicas. Los posicionamientos políticos corresponden a las embajadas, mientras que los consulados se centran en funciones administrativas y de apoyo.

“Soy diplomático de carrera y represento al Estado; tengo que asegurarme de que lo que digo corresponde a la posición francesa”, explican desde el consulado galo.

En la misma línea, desde Perú recuerdan que el embajador es el portavoz en asuntos políticos o comerciales, mientras que el consulado se encarga de la relación directa con la ciudadanía.

Bilbao, una ciudad “muy acogedora” para la comunidad internacional

La percepción general entre los representantes es positiva. “Es muy fácil vivir aquí”, destacan desde el consulado francés, donde apuntan incluso que muchos ciudadanos solo acuden cuando surge un problema.

La red consular también facilita proyectos transfronterizos, especialmente entre territorios vecinos, con iniciativas destinadas a mejorar la vida de los ciudadanos y fortalecer relaciones económicas y culturales.

Diplomacia en tiempos de incertidumbre

Los cónsules coinciden en que la diplomacia mantiene su relevancia pese a que parte de la sociedad desconozca su alcance. Programas como Erasmus o la convalidación de estudios dentro de la Unión Europea son ejemplos tangibles de cómo la cooperación internacional ha acercado a los países.

Además, subrayan que la representación exterior continúa siendo imprescindible en organismos internacionales, incluso en un escenario global cada vez más cuestionado.

Una profesión preparada para los nuevos retos

La formación diplomática exige una preparación especializada y una carrera profesional estructurada, con periodos de trabajo en el país de origen y en el extranjero para garantizar experiencia internacional.

Mientras tanto, los consulados seguirán siendo un punto de referencia para comunidades extranjeras y un puente entre instituciones, en una etapa en la que —advierten— la estabilidad global depende en gran medida del diálogo.