Un partido de locura en Anoeta frente al Real Oviedo, un doblete de Oskarsson y un palo de Guedes en el 98 (3-3)
Los txuri-urdin remontaron un 0-2 adverso con un doblete de Oskarsson y un tanto de Caleta-Car pero el conjunto carbayón empato de nuevo a balón parado

SAN SEBASTIÁN, 21/02/2026.- El delantero de la Real Sociedad Orri Óskarsson (C) celebra tras marcar el primer gol del equipo durante el partido de liga que enfrentó a la Real Sociedad y el Real Oviedo en el estadio Anoeta, este sábado. EFE/Juan Herrero / Juan Herrero (EFE)

San Sebastián
La Real Sociedad volvió a jugar un partido de locura, que no quiere decir que sea buen partido, ya que la primera parte y los primeros quince minutos de la segunda, el equipo txuri-urdin se pareció más al equipo que veíamos en 2025. Sin ideas, sin ritmo, sin verticalidad. En la segunda parte parecía que los de Matarazzo despertarían pero no fue así. De nuevo con polémica claro, en contra de la Real Sociedad. Tras ponerse abajo en el marcado con un doblete de Viñas, tocó remar y de qué manera. Dos goles de Oskarsson y uno de Caleta-Car sembraron caras de incredulidad en la grada txuri-urdin que saboreaba de nuevo tres puntos épicos. Nada más lejos de la realidad, de nuevo a balón parado, el conjunto carbayón empató el partido con un cabezazo de Bailly. Un punto que suma, pero que viendo la primera parte de la Real deja mucho que desear para próximos compromisos.
La primera parte no fue buena, pero a pesar de ello, la jugada clave llega al filo del descanso. Oyarzabal hizo virguerías para dejarle el gol en bandeja a Brais, pero con todo a favor, tiró al medio, fácil para Escandell. Con 0-0 se llegó al descanso y en la segunda mitad, se confirmó el mal partido txuri-urdin. Dos goles de Viñas a balón parado, el segundo tras una mala acción de Remiro, pusieron al colista de la liga por delante en el marcador para sorpresa de la afición. Antes de esos dos goles, Bailly debería haber sido expulsado por una acción sobre Oyarzabal, una falta siendo el último hombre clarísima, pero de nuevo, la moneda no cayó del lado txuri-urdin, como viene siendo normal.
Bajo el sol de Anoeta apareció el frío islandés, Orri Oskarsson. Dos goles, uno tras un buen centro de Sergio Gómez que remató el ariete de cabeza, el segundo en su cuenta particular, significó el tercero de la Real tras un jugadón de Guedes que le sirvió el gol en bandeja. Cuando parecía que los txuri-urdin se llevarían el gato al agua, un nuevo error defensivo, un nuevo desajuste a balón parado, castigó a la Real. Para más delirio, Guedes mandó un balón al poste, con un disparo de tres dedos, puro exterior, fantasía, pero no entró de milagro. La Real no mereció ganar, y el destino fue justo.
Punto que sabe a poco, pero que sirve para seguir invictos en Anoeta este 2026. Matarazzo se sienta a la mesa de Imanol, Olabe y Denoueix como los únicos entrenadores que en el siglo XXI se han mantenido invictos en Anoeta cinco partidos consecutivos.
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Unai Cantero
(Pamplona, 2001) Periodista especializado en deportes que aporta una visión más renovada y juvenil....




