Arrats confía en que en la cárcel de Zubieta las Ong's puedan seguir haciendo la labor que hacen ahora en Martutene
Con el objetivo de buscar la reinserción consideran que "hace falta más trabajo en los juzgados"

Arrats confía en que en la cárcel de Zubieta las Ong's puedan seguir haciendo la labor que hacen ahora en Martutene
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San Sebastián
Desde 1999, la asociación Arrats lleva trabajando con personas que han pasado por el sistema penitenciario. Su objetivo es denunciar las situaciones de vulnerabilidad, defender los derechos humanos y sociales y apoyarles. Ahora, con el cierre de la cárcel de Martutene, deberán cambiar ciertas cosas, pero manteniendo su función de ayuda.
José María Larrañaga, presidente de Arrats, explicaba en los micrófonos de "Hoy por Hoy San Sebastián" cuáles son algunas de sus funciones: "Gestionamos un piso para personas que salen de prisión en tercer grado para preparar su libertad. También contamos con centros de día en los que la gente acude en lugar de estar en prisión todo el día y desde ahí empieza a crear la red que necesita: formación, hábitos en nuevas tecnologías, empezar a reconstruir su círculo, buscar trabajo, retomar el contacto con su familia y ayudarles en todo eso".
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Para ello, trabajan doce personas con quienes están en prisión, tanto en el piso de acogida que gestionan para el Gobierno vasco como en el centro de día. Este trabajo, asegura, da un resultado "positivo", a pesar de que el "30% reincide". Y es que, una vez terminado su proceso, "te vienen a visitar, te saludan, oye, que me va bien, que lo sepas", lo que considera algo positivo. Incluso hay ocasiones en las que "te invitan a una cena con su primer sueldo".
Para lograr ese resultado positivo y conseguir que no vuelvan a cometer un acto delictivo, Larrañaga daba mucha importancia a que la persona "tenga conciencia del problema que tiene, que suele ser costoso", y, a partir de ahí, "empiezas a dar pasos". Asegura que "cada uno lo hace a su ritmo", pero que, una vez lograda esa parte, todo se hace "más fácil", y por eso "hay que estar muy encima".
Uno de los factores que complica esta reinserción es la falta de recursos. Es cierto que "han abierto centros de día, pisos, proyectos y programas de diferente ámbito, con mujer, con violencia de género, etcétera", pero en estos momentos "no llegamos", ya que "hay mucha gente en la calle y no hay recursos para todos".
Cárcel de Martutene
Este cambio que se va a producir es "necesario", ya que la cárcel de Martutene "tiene humedades; yo me acuerdo de que, cuando tenías un catarro, no te lo curabas". En cambio, ahora "va a ser más limpia", además de que "va a tener talleres, va a estar mejor montada y va a contar con un centro de inserción social". Por todo ello, era "urgente que se produjera este cierre".
Sin embargo, no todo era malo en la cárcel de Martutene, y es que Larrañaga admitía que "es una cárcel muy cercana, es muy abierta, es donde más ONGs entran, donde los que están dentro ven a mucha gente de fuera". Sobre esto, asegura que ha hablado tanto con la viceconsejera como con el director de Justicia y que, aunque "no sabemos cómo se van a tomar estas medidas", les trasladaron que "sí se haría", aunque no se atreve a confirmarlo: "No lo sabemos".
Seguir trabajando con las personas
A pesar de todos estos cambios, la idea de Arrats es continuar trabajando con las personas que se trasladen a Zubieta. Larrañaga aseguraba que "nosotros seguimos teniendo el centro de día, seguimos teniendo el piso y seguimos planteando proyectos"; de hecho, "acaban de salir hace poco las subvenciones para los proyectos y va a ser para trabajar con ellos".
No obstante, con este cambio, alguno de sus proyectos "tendrá que cambiar alguna cosa", ya que "la nueva prisión irá poco a poco, no la llenarán de golpe", además de que "el número de personas a las que atender va a aumentar y, bueno, nos vamos a tener que ir adaptando todos".
El objetivo es la reinserción
Todo este trabajo se realiza con el objetivo de lograr la reinserción de los presos. Desde su punto de vista, el traspaso de las competencias penitenciarias al Gobierno Vasco ha sido algo "positivo", sobre todo después de la pandemia, ya que a la gente "le daban más pulseras telemáticas para que, en vez de estar dentro, estuviera en su casa, pero vigilado". No obstante, bajo su criterio considera que "se deben dar más terceros grados".
Para poder seguir trabajando en este proceso de reinserción, Larrañaga considera que "hace falta mucho trabajo en los juzgados", y es que siente que se mete en la cárcel a las personas en vez de decir: "Tu problema es este y vamos a trabajar ese problema fuera", aunque sin dejar de lado el castigo. Eso sí, siempre y cuando no se trate de condenas graves, en las que prefiere no inmiscuirse.
Como mensaje final, se dirigía a la sociedad para pedir "frialdad" en esta clase de temas, ya que considera que "muchas veces nos miramos al ombligo", porque "hay todo tipo de situaciones y hay que trabajar estos problemas y no esconderlos". Hay que trabajar "de una forma más humana y más efectiva".
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