La empresa alavesa AVS trabaja en un satélite para la limpieza de basura espacial
Hablamos con Cristina Ortega, directora de espacio de AVS (Added Value Solutions) sobre las novedades del primer satélite made in Euskadi

La empresa AVS trabaja en un satélite para la basura espacial
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Vitoria-Gasteiz
LUR-1 no solo fue un hito por convertirse en el primer satélite vasco de sus características. Según subraya Cristina Ortega, supuso la demostración de que AVS es capaz de desarrollar una misión espacial completa: diseñar el satélite, integrar sus sistemas, ponerlo en órbita y operarlo desde su propio centro de control en el Parque Tecnológico de Miñano, donde cuentan con una antena de cinco metros para su seguimiento.
Cuando la compañía apostó por este tamaño de satélite, prácticamente nadie lo estaba haciendo. Aquella decisión estratégica ha permitido a AVS posicionarse en un segmento que hoy cobra cada vez más relevancia.
Uno de los desarrollos clave incorporados a LUR fue una pieza específica pensada para facilitar la retirada de basura espacial. Este sistema, diseñado por AVS, se ha convertido en estándar en Europa y la Agencia Espacial Europea solicita su incorporación en los satélites en los que es posible instalarlo. La empresa alavesa fue la primera en ponerlo en órbita.
El siguiente paso será ir más allá. AVS ha conseguido una misión de demostración de la Agencia Espacial Europea, que consistirá en capturar el propio LUR-1 mediante un sistema robótico y trasladarlo a una órbita de reentrada para que se destruya de forma controlada en la atmósfera. El objetivo es demostrar que es viable retirar satélites inactivos y reducir el riesgo de colisiones. Todo un hito que tiene marcado el mes de junio, como fecha para presentar el diseño a la Agencia Espacial Europea.
El problema de la basura espacial
Ortega insiste en que la basura espacial es un problema real. El acceso al espacio es hoy más sencillo y económico que hace años, lo que ha favorecido el lanzamiento de constelaciones de miles de satélites. Un impacto importante podría desencadenar el denominado efecto Kessler, una reacción en cadena de colisiones con consecuencias graves para servicios esenciales como el GPS, las comunicaciones o la predicción meteorológica.
Paradójicamente, incluso cuando deje de funcionar, LUR seguirá siendo útil como banco de pruebas para ensayar estas tecnologías de limpieza orbital.
Pero las novedades de LUR no se limitan a la retirada de residuos. A bordo viaja también un detector de fotones, el primero de estas características que está volando actualmente en Europa. Con él, AVS realizará experimentos disparando un láser desde tierra para comprobar si el satélite es capaz de detectarlo, un paso previo hacia futuras comunicaciones cuánticas.
Lanzamiento de cuatro nuevos satélites
Otro de sus grandes proyectos es el lanzamiento de cuatro satélites, tres de ellos dedicados a la observación diaria del territorio canario. Equipados con diez cámaras de distintos tipos, estos satélites permitirán monitorear incendios, volcanes, vertidos costeros, humedad del suelo y cambios en la vegetación, ofreciendo información detallada y en tiempo casi real.
Estos datos complementan los sistemas existentes, mejorando la prevención y la gestión de emergencias, así como el seguimiento medioambiental y climático del territorio. Aunque su foco principal será Canarias, los satélites también podrán cubrir otras regiones del planeta y utilizarse con fines científicos o comerciales, ampliando su potencial de aplicación.
AVS también trabaja en una misión científica con la Agencia Espacial Europea para el estudio de la materia oscura. Se trata de un satélite de aproximadamente 600 kilos, con mayores requisitos de precisión y duración que los de observación terrestre. Actualmente se encuentran en fase de diseño preliminar y afrontarán una revisión clave con la agencia europea en el próximo hito del calendario.
Futuras misiones a la luna
AVS prepara tecnologías para futuras misiones lunares. La compañía desarrolla un rover gantry capaz de construir estructuras usando el regolito lunar, transformándolo en material para impresión 3D y evitando transportar grandes cantidades desde la Tierra. También trabaja en sistemas de suspensión activa para que los rovers se desplacen por terrenos irregulares y en brazos y manos robóticas que permitan manipular materiales y recolectar muestras. El objetivo es preparar tecnología que haga posible bases sostenibles en la Luna y sirva como prueba para futuras misiones a Marte.
Con sede en Euskadi y presencia en distintos puntos de la península, así como en Reino Unido, Estados Unidos y Francia, AVS combina observación terrestre, ciencia, exploración y sostenibilidad orbital. Y todo ello con LUR como símbolo: el primer satélite made in Euskadi que ahora servirá también para limpiar el espacio.




