Un químico de la EHU alerta sobre el benceno en Muskiz: “Es muy volátil, muy estable y por desgracia muy tóxico”
El experto explica que se trata de un compuesto cancerígeno cuya exposición debe limitarse al máximo tras el escape en el entorno de Petronor
Un químico de la EHU alerta sobre el benceno en Muskiz: “Es muy volátil, muy estable y por desgracia muy tóxico”
La crisis ambiental en Muskiz suma ahora una voz científica. En pleno episodio por las emisiones registradas en el entorno de Petronor, el doctor en Química y profesor de larga trayectoria en la Universidad del País Vasco (EHU), Néstor Etxebarria, ha explicado qué es exactamente el benceno y por qué su presencia en el aire genera tanta preocupación.
Más información
Su mensaje es claro: se trata de un compuesto que la ciencia considera cancerígeno y cuya exposición debe reducirse al mínimo posible.
Qué es el benceno y por qué preocupa
El benceno pertenece a los hidrocarburos aromáticos. En términos químicos se representa como un hexágono con un círculo en su interior. Es un compuesto muy estable y muy volátil, lo que facilita su dispersión en la atmósfera, pero también muy tóxico.
Etxebarria recuerda que está catalogado como sustancia cancerígena y que, por ese motivo, organismos sanitarios internacionales recomiendan limitar al máximo la exposición humana. De hecho, su uso en laboratorios se ha ido sustituyendo desde hace años por otros compuestos menos peligrosos.
En el caso de escapes industriales, lo prioritario es evitar la exposición directa y activar medidas de protección para trabajadores y población.
Benceno, tolueno y xileno: el trío que se mide en estos episodios
El escape registrado en Muskiz no incluye solo benceno. También se han detectado tolueno y xileno, tres compuestos que suelen medirse conjuntamente bajo el acrónimo BTEX (benceno, tolueno y etilxilenos), habituales en procesos industriales y clasificados como compuestos orgánicos volátiles.
Según el experto, cuando se producen este tipo de incidentes es habitual que aparezcan juntos en las mediciones.
Los últimos datos de la estación de San Julián en Muskiz reflejan valores de 3,09 µg/m³ de benceno, 49,86 µg/m³ de tolueno y 31,95 µg/m³ de xileno. Para el químico, se trata de cifras que entran dentro de los rangos habituales que suele registrar la red de vigilancia en este tipo de estaciones, incluso inferiores en muchos momentos.
El retraso en el aviso y la gestión del riesgo
Más allá de los datos concretos, la polémica en Muskiz también gira en torno al tiempo transcurrido entre el incidente —producido a media mañana— y la comunicación pública, que llegó ya entrada la noche.
Desde el punto de vista científico, Etxebarria subraya que ante un accidente de este tipo lo recomendable es confinar a la población lo antes posible para evitar la exposición. Alejarse de la fuente de contaminación y permanecer en interiores son medidas básicas para reducir el riesgo.
Evolución de los niveles y previsión
El carácter volátil del benceno juega un papel clave en la evolución del episodio. Según explica el profesor, en condiciones de viento y dispersión atmosférica es esperable que las concentraciones desciendan con relativa rapidez por debajo de los umbrales de riesgo.
En Muskiz, las autoridades mantienen medidas preventivas al menos hasta primera hora de la tarde mientras continúan las mediciones. El municipio vive así pendiente de cada actualización de los índices de calidad del aire, entre la preocupación vecinal, las movilizaciones anunciadas y el debate sobre la gestión del incidente.
La ciencia aporta contexto: el riesgo depende del nivel y del tiempo de exposición. Y en eso, insisten los expertos, la prevención es determinante.