Euskadi dispara el uso de tranquilizantes: el 40% de las mujeres mayores de 70 tiene receta activa
Osakidetza lanza una estrategia para frenar el consumo prolongado de benzodiacepinas ante el riesgo de dependencia y deterioro cognitivo
El consumo de tranquilizantes y somníferos aumenta entre la población española(EFE)
El consumo de somníferos y tranquilizantes en Euskadi ha alcanzado cifras que preocupan a Salud Pública. Cuatro de cada diez mujeres mayores de 70 años tienen actualmente una prescripción activa de benzodiacepinas, el doble que los hombres en ese mismo tramo de edad. Además, el número de personas en tratamiento ha aumentado de forma sostenida en los últimos años.
Ante esta situación, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco y Osakidetza han puesto en marcha una Estrategia para el Uso Adecuado de Benzodiacepinas en Euskadi con el objetivo de reducir el consumo prolongado y evitar los riesgos asociados a estos fármacos.
Fármacos eficaces, pero con riesgos si se prolongan
Las benzodiacepinas, utilizadas para tratar la ansiedad y el insomnio, son eficaces cuando se prescriben a corto plazo. El problema surge cuando el tratamiento se alarga más allá de lo recomendado: cuatro semanas en casos de insomnio y doce semanas en ansiedad.
Superar esos límites puede generar tolerancia, dependencia y efectos adversos graves, especialmente en personas mayores. Entre ellos, caídas, fracturas, accidentes de tráfico o deterioro cognitivo. Los datos de prescripción reflejan que un porcentaje importante de pacientes supera ampliamente los tiempos aconsejados.
Brecha de género y edad
La estrategia prioriza a las personas mayores de 70 años y pone el foco en la perspectiva de género. El 40,3% de las mujeres mayores de 70 años en Euskadi tiene una prescripción activa, frente al 20,8% de los hombres en la misma franja de edad.
Desde Salud Pública ya se había constatado una alta prevalencia del consumo de psicofármacos en mujeres mayores de 65 años. En algunos casos, estos medicamentos se han utilizado para abordar malestares emocionales, lo que ha contribuido a esa diferencia en el consumo.
Un cambio cultural en la prescripción
El plan no se limita a ajustar recetas. Busca promover un cambio cultural tanto entre profesionales como entre la ciudadanía. Entre las medidas previstas figuran avisos en la receta electrónica cuando se superen las semanas recomendadas, integración de alertas en la historia clínica, informes personalizados para profesionales y protocolos de retirada gradual de los tratamientos.
También se desarrollarán herramientas de seguimiento para analizar la evolución del consumo y evaluar la efectividad de las medidas adoptadas.
Alternativas más allá del fármaco
Desde el Departamento de Salud insisten en que existen alternativas no farmacológicas más eficaces a largo plazo para tratar problemas como el insomnio o la ansiedad. El objetivo es que la ciudadanía esté informada y que el recurso al tranquilizante no sea la primera ni la única opción.
La estrategia se enmarca en el Plan de Adicciones de Euskadi 2023-2027 y pretende proteger especialmente a los colectivos más vulnerables, evitando que tratamientos pensados para unas semanas se conviertan en dependencias prolongadas durante años.