Más allá de la defensa personal: qué es realmente la autodefensa feminista
Maitena Monroy, pionera en este ámbito en España y América Latina, explica a dos días del 8M por qué todavía existe un gran desconocimiento sobre esta herramienta

Entrevista a Maitena Monroy, pionera en la autodefensa feminista
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Bilbao
A dos días del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, vuelve el debate sobre cómo combatir la violencia contra las mujeres. Aunque muchas personas asocian la autodefensa feminista únicamente con aprender técnicas físicas, quienes llevan décadas trabajando en este ámbito insisten en que su enfoque es mucho más amplio.
"A pesar de que llevamos décadas trabajando en autodefensa feminista hay un enorme desconocimiento", comienza diciendo la bilbaina Maitena Monroy, pionera en la formación en autodefensa feminista en España y América Latina, que ha impartido más de 3.000 talleres a lo largo de su trayectoria.
Monroy aclara en 'Hoy por Hoy Bilbao-Bizkaia' que su objetivo no es enseñar únicamente cómo reaccionar ante una agresión: "No se trata meramente de aprender… y tampoco se trataría de que la autodefensa feminista sea la solución, porque la solución es erradicar el patriarcado y que ninguna mujer tenga que aprender autodefensa feminista".
¿De qué se defienden las mujeres?
En los talleres que imparte Monroy, el primer paso no es practicar técnicas físicas, sino reflexionar sobre el contexto social en el que viven las mujeres. A partir de ahí se analizan las diferentes formas de violencia que pueden sufrir. "La violencia patriarcal no comienza por lo físico nunca, comienza siempre por lo simbólico", señala, refiriéndose a estereotipos, expectativas sociales o representaciones que condicionan el comportamiento de las mujeres.
Monroy recuerda que incluso hoy, cuando muchas mujeres sienten que pueden expresar sus límites, hacerlo no siempre está exento de consecuencias. "Hoy en día una mujer puede decirle no a su compañero y es verdad, pero muchas mujeres que dicen no a sus compañeros lo que reciben es violencia", afirma.
Una de las diferencias con la defensa personal tradicional es que la autodefensa feminista parte del análisis del sistema social. "Lo que hacemos es dotarnos de todo el marco teórico que nos ofrece el feminismo para entender y desvelar el sistema patriarcal", explica. En los talleres también se trabaja cómo reaccionar cuando las mujeres ponen límites. Según Monroy, es habitual que aparezcan respuestas que buscan desacreditar o minimizar lo que dicen.
"Los dos elementos que más se repiten cuando las mujeres ponemos límites es que nos acusen de bordes, exageradas, feminazis… o que aludan a nuestro cuerpo", describe. Para explicar cómo funcionan esos mecanismos, Monroy suele recurrir a frases que han marcado la socialización de muchas generaciones de mujeres: "En el siglo pasado nos decían 'Por la paz un Ave María'. Hoy muchas mujeres dicen 'Yo no quiero montar el pollo'”.
Conciencia colectiva frente a la violencia
Para esta pionera en autodefensa feminista en el Estado y Latino América, el objetivo final sigue siendo construir una respuesta colectiva frente a esta realidad: "Necesitamos una conciencia colectiva que traspase a las mujeres y que sea social, política y cultural".




