Jon Rahm recupera la sonrisa a un mes del Masters de Augusta
El golfista Barrika volvió a ganar un torneo 539 días después

Jon Rahm recupera la sonrisa a un mes del Masters de Augusta
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Bilbao
Jon Rahm logró quitarse en Hong Kong la espina que llevó clavada durante todo el pasado año, en el que por primera vez desde que es profesional, no logró sumar ningún título individual a su encomiable palmarés. Fue en el torneo de Chicago de LIV en septiembre de 2024, al cierre del curso en el que se estrenó en el circuito saudí, cuando Rahm firmó su último éxito individual y desde entonces, tuvieron que pasar otros 25 torneos y 539 días para volver a subir a lo más alto del podio.

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La alegría le llega al ‘León de Barrika’ a un mes de que se celebre el primer grande del curso, el Masters de Augusta, donde aspirará a enfundarse la segunda chaqueta verde tras la que lució en 2023.
Tercera victoria en el LIV
En la liga saudí, Rahm se ha adjudicado tres torneos, los únicos desde que venció en Augusta, y dos coronas de mejor jugador del año, una cosecha insuficiente para un golfista que aspira a ser uno de los grandes de la historia. A sus 31 años, tiene dos ‘majors’, después de que estrenara su palmarés con el Abierto de Estados Unidos de 2021, y le obsesiona ganar el tercero para reengancharse a la estela de los más grandes.
En 2025, tuvo buen rendimiento en Augusta (decimocuarto), en el Campeonato de la PGA (octavo) y en el Abierto de Estados Unidos (séptimo) y decepcionó en el Abierto Británico (puesto 34). En el resto de torneos que jugó, su peor puesto fue un decimotercero, en el Campeonato BMW PGA, y en quince quedó en el top diez.
El primer 'major' a la vista
Antes del primer ‘major’ tendrá otros dos test de LIV, en Singapur, esta semana, y en Sudáfrica (19 al 22 de marzo), citas donde podría reforzar aún más su moral y su vitrina. Zanjada la sequía de títulos, a Rahm solo le queda un cosa que le turba: su relación con el DP World Tour, enquistada por sus discrepancias sobre la obligación de pagar las multas por los torneos que no juega al hacerlo en LIV.
Tras acusar al circuito europeo de chantajear a los jugadores para que mantengan su tarjeta y ver perdonadas las sanciones a cambio de jugar más torneos, el pulso ha situado al vasco en una posición delicada porque de no sellar un pacto, su presencia en la Copa Ryder del próximo año quedaría en entredicho.




