La odisea de sacarse el carnet de conducir en Gipuzkoa
La falta de examinadores hace que más de 5500 personas estén esperando para realizar el examen práctico

La odisea de sacarse el carnet de conducir en Gipuzkoa
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La escasez de examinadores de tráfico en Gipuzkoa ha generado una lista de espera de más de 5.500 personas que desean obtener su carnet de conducir, una situación que persiste desde hace varios años y que afecta tanto a los aspirantes particulares como profesionales.
Arantxa Otamendi, presidenta de las autoescuelas de Gipuzkoa, ha explicado en ‘Hoy por Hoy San Sebastián’ que este problema no es nuevo: “Históricamente siempre ha habido déficit de examinadores. Recuerdo que desde los años 80 faltaban examinadores, pero se suplían con itinerantes que venían durante uno o dos meses. A partir de 2015, con las jubilaciones del personal fijo, y el cambio del sistema en 2020 con un algoritmo que decide cuántos exámenes se pueden realizar en cada ciclo de 12 días, la situación se ha agravado”.
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Actualmente, la provincia cuenta con ocho examinadores en plantilla, aunque lo ideal serían nueve más otros tres prometidos que todavía no han llegado. Otamendi añade: “El problema no es que nadie quiera venir a Gipuzkoa, sino que el nivel de vida aquí no permite vivir con el sueldo de funcionario. Prefieren otras provincias donde los costes sean más bajos o estén cerca de su ciudad de origen”.
Consecuencias para alumnos y autoescuelas
Josémi Solozabal, de la escuela Solozabal, advierte que los retrasos afectan de manera especial a los carnets profesionales: “En este momento hay demanda de conductores por parte de las empresas de transporte, y sin embargo la DGT no es capaz de dar salida a todos esos conductores. Tenemos contabilizados más de 330 aspirantes a carnets profesionales esperando examen”.
La situación obliga a muchos alumnos a desplazarse a otras provincias para poder presentarse: “Cada uno se busca la vida como puede. Los que tienen pueblo planifican sus viajes durante Semana Santa o verano y se ponen en contacto con autoescuelas de otras provincias que no tienen problemas”, explica Solozabal. Este traslado implica gastos adicionales de hospedaje, manutención y transporte, sumados a la incertidumbre sobre cuándo se podrán examinar.
La experiencia de Soria: un refugio para los alumnos de Gipuzkoa
Jaime Martínez, de la autoescuela 2000 en Soria, describe cómo la saturación en Gipuzkoa ha trasladado el problema a otras provincias: “Estamos recibiendo entre 30 y 40 personas semanales que vienen de lugares como Gipuzkoa, Girona o Barcelona para poder examinarse. En Soria somos 12 autoescuelas y, siendo una ciudad pequeña, esto ha generado un aumento notable de alumnos que buscan una oportunidad donde no haya listas de espera tan largas”.
Martínez también apunta a los costes adicionales que esto genera: “Los alumnos no solo pagan más por desplazamiento y hospedaje, sino que muchos ya tienen la teórica aprobada y solo buscan hacer el examen práctico. Es un esfuerzo económico y de tiempo enorme para ellos”.
Propuestas de solución
Para aliviar esta situación, Solozabal lo tiene claro: “La solución inmediata sería que la administración permita horas extras a los examinadores, ya sea por la tarde o los sábados. Los examinadores están dispuestos a hacer esas horas porque les ayuda a completar su sueldo, y con ello se podría descongestionar gran parte del problema”.
Otra propuesta más estructural es la externalización del servicio, similar al modelo de la ITV o el portugués: “Si la administración no puede dar el servicio con su personal, que lo externalice. El que tenga prisa, paga más, y agiliza el proceso”, indica Martínez.
A medio plazo, Otamendi plantea que las transferencias competenciales al Gobierno Vasco podrían mejorar las condiciones de los examinadores y atraer a más personal local: “Los examinadores tendrían un puesto fijo en Euskadi y más opciones para acogerse como funcionarios locales, lo que ayudaría a resolver el problema de forma sostenible. Pero eso es a largo plazo; ahora necesitamos soluciones inmediatas”.
Impacto en la enseñanza y en el alumnado
La falta de examinadores también afecta a la planificación de las prácticas en las autoescuelas: “El alumno viene a quejarse a la autoescuela porque no sabe cuándo se va a examinar, y nosotros tenemos que organizar las prácticas según lo que nos permite el algoritmo de la DGT, que depende del número de examinadores disponibles cada día”, explica Otamendi.
El cambio en los métodos de preparación también ha generado complicaciones: “Muchos alumnos ya no van a las aulas y se preparan en casa con test online. Esto provoca que suspender sea más común; nos llegan personas con dos, tres o incluso cuatro suspensos en la teoría”, añade Martínez.
La solución depende de Madrid
Otamendi subraya que, aunque la subdelegación del Gobierno y la jefatura de tráfico están al tanto de la situación, la solución final depende de Madrid: “Si no se envía personal adicional desde la capital, en Gipuzkoa no se puede hacer nada. La jefatura trabaja con los medios humanos limitados que tiene, y lo que necesitamos es personal y presupuesto desde la administración central para cubrir las horas extras”.
Por su parte, Solozabal insiste en la urgencia de actuar: “A corto plazo se puede mejorar con horas extras pagadas y organización, pero mientras tanto, miles de personas siguen esperando para poder trabajar o presentarse a oposiciones”.

Coro Tellechea
Llevo en Radio San Sebastián 24 años desempeñando diferentes funciones, pero sobre todo realizando las...




