De "tener la autoestima por las nubes" a "no querer levantarte de la cama": así es la realidad de las personas con trastorno bipolar
En Gipuzkoa afecta entre el 1,6% y el 2,5% de la población adulta. Aunque "hasta el 3% o el 5% probablemente lo padezca, pero no haya llegado a ser atendido por los servicios médicos"

De "tener la autoestima por las nubes" a "no querer levantarte de la cama": así es la realidad de las personas con trastorno bipolar
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San Sebastián
Este lunes 30 de marzo se conmemora el Día Mundial del Trastorno Bipolar, una enfermedad mental seria en la que una persona puede pasar de "tener una autoestima de la leche" —con una energía desbordante, pensamientos acelerados y sensación de euforia— a caer en una depresión profunda, marcada por el vacío, la tristeza y la falta de sentido que provoca "no querer levantarte de la cama".
Se estima que millones de personas conviven con este problema y, aquí en Gipuzkoa, afecta entre el 1,6% y el 2,5% de la población adulta. Aunque "hasta el 3% o el 5% probablemente lo padezca, pero no haya llegado a ser atendido por los servicios médicos", explicaba Álvaro Musquiz, psiquiatra en Osakidetza, en la red de salud mental extrahospitalaria de Gipuzkoa.
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Este es el caso de María Luisa Uranga y Mertxe Portas, ambas usuarias de "Why Not". En el caso de la primera, explicaba que "a mí con 18 años vieron que me pasaba algo"; sin embargo, "el psiquiatra enseguida diagnosticó esquizofrenia", algo de lo que más adelante se acabaría disculpando por su equivocación, y desde hace 20 años toma la medicación correcta.
En el caso de Mertxe, su diagnóstico vino después de un episodio maníaco que sufrió. Explicaba que "estuve como medio año con muchas bajadas de ánimo, con una medicación que me dieron, que era el aloperidol, que no me iba nada bien". Ella empezó con 15 años, con "el cambio de colegio", donde "empecé a tener más relaciones y me sentí otro tipo de persona, más feliz, más habladora; empecé a dormir menos, y mis padres estaban preocupados, yo no tanto: yo estaba feliz, y me llevaron a un neurólogo". Sus casos son bastante curiosos, ya que "se puede empezar a padecer desde la infancia hasta una edad bastante avanzada", aunque lo normal es ser diagnosticado alrededor de los 30 años, decía Musquiz.
Una vez que le pusieron nombre a su enfermedad y les dicen que "hay un buen tratamiento, un buen equipo de médicos o una medicación estupenda", eso "te da ánimos para pensar que se puede vivir con un trastorno bipolar". Además, destacan el trabajo de "Why Not" porque "da ánimos para pensar que se puede vivir con un trastorno bipolar".
Efectos de la enfermedad
Esta enfermedad "se manifiesta en una persona especialmente hiperactiva, muy verborreica, que habla mucho, no duerme o, a lo mejor, toma decisiones precipitadas relacionadas con el dinero", mientras que en las personas más depresivas "se manifiesta en el empeoramiento generalizado de la actividad y del pensamiento, con un pensamiento siempre muy pesimista, dejar de comer, dormir a veces o ideas de suicidio que pueden llegar a tener".
De esto saben muy bien tanto Mertxe como María Luisa. En el caso de la primera, "dormía muy poco y tenía delirios un poco místicos, pero enseguida me ingresaban"; incluso llegó a sufrir "una depresión endógena, que me duró seis meses. Ahí, con la ayuda de mi madre, conseguí darle la vuelta a base de medicación y de cuidados", aunque gracias a los medicamentos "he estado muchos años bien".
María Luisa, por su parte, explicaba que los días de subidón "nos da por gastar"; es por ello que esos días "salgo sin tarjeta de crédito". También dice que "nos encanta hablar con desconocidos y tienes una autoestima de la leche". Mientras que, cuando estás de bajón, "no quieres ni levantarte de la cama. Descuidamos hasta la higiene personal"; de hecho, llegaba a admitir que "he tenido algún pensamiento de qué haría yo si sigo sufriendo tanto", y ahí la compañía de los familiares resulta vital.
Estigmas en la sociedad
Sin duda alguna, se trata de una enfermedad que genera aún muchos estigmas, aunque para María Luisa "no es el trastorno bipolar, es todo lo que sea psiquiatría". A ella le ha pasado que "tienes una conocida a la que tratas un tiempo y, de repente, a los tres años sale el tema y te quitan hasta el saludo"; dice que "les da náuseas que te vean contigo".
Mertxe, al trabajar como auxiliar de enfermera, decía que "con las compañeras lo he comentado varias veces. Y bueno, siento que me escuchan", aunque a veces "sí que me miran un poco rara".
Este tipo de comportamientos lo achacan a "lo que dice la tele", ya que "siempre que pasa algo así es que estaba en tratamiento psiquiátrico", y por ello distinguía entre estar, por ejemplo, en Mondragón ingresado o en tu casa con tu familia.
Una de las críticas que hacían es que "no me considero persona especial por tener esto", decía Mertxe, y por ello hacía hincapié en lo importante que es la "escucha activa". María Luisa, por su parte, se molesta cuando "nos tratan como si fuéramos tontos".
En cualquier caso, ellas se sienten unas afortunadas por "haber nacido aquí; hay que valorar muchas cosas, no siempre estar en la queja y en el victimismo, sino agradecer que estamos aquí, que no hemos vivido a cuatro mil kilómetros de distancia, donde están en guerra", terminaban diciendo.
Causas del trastorno bipolar
Las causas no están esclarecidas, pero se asocian a factores biológicos sobre los que existen diferentes teorías que "tienen que ver con los neurotransmisores, factores hormonales o genéticos, ya que sí hay mayor riesgo de padecer un trastorno bipolar si hay algún familiar cercano que lo padece", o a factores sociales como "haber estado sometido a algún tipo de estrés muy agudo". Esto provoca que no exista una cura como tal, aunque sí hay medicamentos que permiten que esta enfermedad "no determine la vida del paciente".
Lo que sí se sabe es que hay diferentes grados: está la bipolaridad de tipo 1, que sería la más grave; la de tipo 2, algo más leve; y la ciclotimia, que es la más leve de todas. Entre hombres y mujeres no existen demasiadas diferencias en cuanto a a quién afecta más, pero sí se puede distinguir que "las mujeres sufren más episodios depresivos y en los hombres puede haber más episodios maníacos".
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