La crisis sanitaria de Irun llega a la tertulia política: «La sanidad en nuestra ciudad no está bien y hay que admitirlo»
La tertulia política de Radio Irun analiza la situación sanitaria del Bidasoa, marcada por el cierre de las urgencias pediátricas, entre otras cuestiones, y el anuncio de inversiones millonarias.
Inversiones frente a listas de espera: el futuro de las urgencias pediátricas y la salud mental divide a los grupos de Irun
La situación sanitaria de la comarca del Bidasoa ha protagonizado un intenso debate en el programa Hoy por Hoy Irun de Radio Irun, donde los representantes municipales han analizado la crisis que atraviesa el servicio público tras un mes de movilizaciones ciudadanas. La tertulia ha evidenciado una profunda brecha entre la gestión de Osakidetza y la percepción de los grupos políticos, que oscila entre la denuncia de un "castigo histórico" a la ciudad y la defensa de las inversiones de 51 millones de euros recientemente anunciadas por el Gobierno Vasco.
Un sistema en entredicho por las listas de espera y la salud mental
La representante del PSE-EE, Nuria Alzaga, ha abierto el debate apelando a la honestidad para "reconocer que la sanidad en Irun no está bien y que la ciudadanía vive con una evidente falta de tranquilidad". Desde las filas socialistas se ha cuestionado si los anuncios de inversión son "motivo de alegría o una respuesta tardía" a una década de retrasos en decisiones estratégicas. Alzaga ha puesto el foco en realidades críticas como las listas de espera en urología, cardiología y traumatología, además de la precariedad en la psiquiatría infantil, exigiendo que "no se normalice la atención en barracones en el ambulatorio del centro".
En una línea similar, EH Bildu y Elkarrekin Irun han coincidido en el deterioro notorio de los servicios públicos. Oihana Briones (EH Bildu) ha denunciado que "el Bidasoa ha dejado de ser un destino atractivo para los profesionales sanitarios debido a la falta de infraestructuras y medios", lo que provoca que muchas plazas queden vacantes. Por su parte, Tania Pazos (Elkarrekin Irun) ha advertido que "el personal actual está supliendo con sobreesfuerzos las carencias de gestión", mencionando específicamente que "las urgencias generales operan sin jefatura de servicio" y que las familias deben desplazarse a San Sebastián para urgencias pediátricas graves durante la madrugada.
El conflicto de competencias y la falta de profesionales sanitarios
Frente a las críticas, Gorka Álvarez (EAJ-PNV) ha defendido la gestión de Osakidetza subrayando que "cualquier asistencia médica urgente está garantizada en la comarca". El portavoz jeltzale ha situado el origen del problema en "un conflicto laboral de ámbito estatal y en la inacción del Ministerio de Sanidad para ampliar las plazas MIR", lo que dificulta la contratación de nuevos facultativos. Respecto a la pediatría, ha calificado de "valientes" las decisiones tomadas para estabilizar la plantilla de atención primaria, asegurando que "actualmente las listas de espera para que un niño sea visto por su médico son mínimas".
Álvarez también ha detallado el avance de las inversiones, recordando las obras en el bloque quirúrgico del hospital y los proyectos para los nuevos centros en la calle Alarde y Oinaurre. Sin embargo, desde el Partido Popular, Íñigo Manrique ha rebatido este optimismo calificando la situación de desmantelamiento gestado desde 2021. Manrique ha reivindicado "el papel de plataformas como Osasun Bidasoa, Urgencias Pediátricas o Familias por la Salud Mental" como la verdadera resistencia ciudadana ante lo que considera "una falta de inversión histórica motivada por cuestiones políticas" ajenas a la salud.
El horizonte de las nuevas infraestructuras sanitarias
El debate ha concluido con la mirada puesta en los plazos de ejecución de las infraestructuras prometidas. Mientras el PNV insiste en que "las soluciones están en marcha", el resto de formaciones han mostrado su preocupación por la lejanía de las fechas clave: 2027 para el espacio sanitario de la calle Alarde y 2029 para el nuevo ambulatorio de Oinaurre. Po lo que han coincidido en urgir a tomar medidas paliativas inmediatas, como la mejora de la confidencialidad en los centros actuales, para evitar que el servicio siga deteriorándose mientras se completan las obras de gran envergadura.