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Cuando hace 70 años fue suspendido el partido Deportivo Alavés vs Athletic Club

Por falta de espacio en las gradas, el público invadió el terreno de juego, lo que impidió que se disputara el encuentro

Los espectadores invaden el terreno de juego tras la suspensión del partido / Archivo de Álava / A. S. Koch

Los espectadores invaden el terreno de juego tras la suspensión del partido / Archivo de Álava / A. S. Koch

Los espectadores invaden el terreno de juego tras la suspensión del partido / Archivo de Álava / A. S. Koch

Vitoria-Gasteiz

El domingo 15 de abril de 1956, estaba señalado para la disputa en Mendizorrotza del partido de fútbol de la liga de primera división, entre el Deportivo Alavés y el Athletic de Bilbao. La semana anterior fue agobiante para los directivos alavesistas, por la incesante demanda de entradas que tuvieron que atender. Para el miércoles se habían agotado las localidades, a pesar de haber aumentado el aforo del campo, con la instalación de dos graderíos con estructura metálica, que se levantaron el viernes y el sábado, y haber colocado una fila de “sillas de pista” en el césped, delante de las vallas que limitaban el graderío. La falta de entradas en taquilla, elevó los precios en la reventa.

Además de los incondicionales hinchas alavesistas de la ciudad y de localidades y pueblos próximos a Vitoria, varios millares de aficionados de Bizkaia acudieron a presenciar el choque. Las calles de Vitoria eran a mediodía del domingo un hervidero de público, respirándose un gran ambiente en el centro de la ciudad.

El encuentro debía comenzar a las cinco de la tarde, y Mendizorrotza media hora antes ya presentaba todas las localidades cubiertas de publico. La gente seguía entrando, los espectadores no cabían en los graderíos, y se empezaban a encontrar aprisionados como en una lata de sardinas. Como consecuencia de ello, a las 4:45 se registró el primer “reventón” en la grada de general, y los espectadores de las primeras filas saltaban la valla que circundaba el terreno de juego, y se colocaban dentro del campo. Pocos minutos después, ocurrió lo mismo en los otros tres graderíos.

Los espectadores en el terreno de juego, tras saltar la valla / Archivo de Álava / A. S. Koc

Los espectadores en el terreno de juego, tras saltar la valla / Archivo de Álava / A. S. Koc

Los espectadores en el terreno de juego, tras saltar la valla / Archivo de Álava / A. S. Koc

Los espectadores en el terreno de juego, tras saltar la valla / Archivo de Álava / A. S. Koc

En bastantes zonas, eran entre cuatro y seis las filas de espectadores que se encontraban dentro del terreno de juego, e incluso en algunos puntos superaban las lineas marcadas de delimitación reglamentaria del campo. Algunos espectadores, se permitieron atravesar el césped, tratando de buscar una ubicación adecuada.

En medio de aquel agobio en las gradas, un espectador sufrió una indisposición en las inmediaciones del lugar donde se encontraba el marcador, y las asistencias tuvieron que retirarlo en camilla.

El espectador retirado en camilla / Archivo de Álava / A. S. Koch

El espectador retirado en camilla / Archivo de Álava / A. S. Koch

El espectador retirado en camilla / Archivo de Álava / A. S. Koch

El espectador retirado en camilla / Archivo de Álava / A. S. Koch

Suspensión del encuentro

A las 4:50, Rafael Tamarit Falaguera designado para arbitrar el partido, salió al campo vestido de paisano con gabardina; observó el panorama y dialogó con el delegado del Alavés, Rotaetxe. A las 4:55, saltaron al terreno los futbolistas del Athletic y Alavés.

La expectación que había despertado el partido era tan grande, que dieciocho fotógrafos obtuvieron imágenes de ambos onces, tras lo cual los jugadores comenzaron los ejercicios de calentamiento. Los entrenadores de ambos equipos, Daucik (Athletic) y Etxezarreta (Alavés), no podían ver a sus jugadores, puesto que delante del banquillo había tres o cuatro filas de espectadores que lo impedían.

A las 5:17, apareció de nuevo en el terreno el arbitro Tamarit. Con el balón bajo el brazo, y acompañado del delegado de campo Rotaetxe y de los jueces de línea, recorrió el terreno de juego, para comprobar hasta donde el público lo había invadido. A las 5:24 el arbitro se retiró a los vestuarios y decidió suspender al partido, y a las 5:42, tras anunciarse la suspensión, los futbolistas del Athletic y el Alavés, se retiraron a los vestuarios.

El arbitro y el delegado del Alavés Miguel Rotaetxe, recorren el terreno de juego / Archivo de Álava / A. S. Koch / foto coloreada

El arbitro y el delegado del Alavés Miguel Rotaetxe, recorren el terreno de juego / Archivo de Álava / A. S. Koch / foto coloreada

El arbitro y el delegado del Alavés Miguel Rotaetxe, recorren el terreno de juego / Archivo de Álava / A. S. Koch / foto coloreada

El arbitro y el delegado del Alavés Miguel Rotaetxe, recorren el terreno de juego / Archivo de Álava / A. S. Koch / foto coloreada

Invasión del campo

No muy airadamente, el público protestó la suspensión, no sólo por la medida adoptada, sino también porque en las gradas había un exagerado exceso de espectadores. A continuación los aficionados invadieron totalmente el terreno de juego, para descongestionar la enorme aglomeración que existía en las gradas, y pacientemente buscaron una salida del estadio.

Para tener un recuerdo del “acontecimiento”, tras la suspensión, unos cuantos grupos de aficionados fueron fotografiados sobre el césped, por Alberto Schommer Koch, el cual tenía su estudio de fotografía en la calle General Álava.

Los aficionados fotografiados tras la suspensión / Archivo de Álava / A. S. Koch

Los aficionados fotografiados tras la suspensión / Archivo de Álava / A. S. Koch

Los aficionados fotografiados tras la suspensión / Archivo de Álava / A. S. Koch

Los aficionados fotografiados tras la suspensión / Archivo de Álava / A. S. Koch

El afán recaudatorio del Deportivo Alavés, había traído como consecuencia que se vendieran bastantes mas entradas del aforo permitido. Los diarios de la época señalan que se vendieron unas 17.000 localidades sin numerar y unas 5.000 numeradas (1). Esto supuso para el Deportivo Alavés, batir el récord de venta y de recaudación. En un diario bilbaíno se escribió: “Nunca había ocurrido cosa semejante, porque, acaso, tampoco sucedió jamás que la cantidad de público con entrada, para asistir a un campo de fútbol rebasara con creces el aforo total de éste. ¿Vamos a ponerlo en un 50 por ciento, echando por lo bajo?.”

La bandera de mi madre

Entonces yo era un niño, y vivía con mi familia en el pueblo de Zaitegi, en una casa pegante a la carretera general de Vitoria a Bilbao por Murgia. Eran muy pocos los que tenían un coche y normalmente por allí eran contados los vehículos que transitaban, pero el día del partido suspendido, pasaron bastantes coches y algunos autobuses, cuyos viajeros enarbolaban banderas del Athletic por las ventanillas. Recuerdo que mi madre me sugirió que yo debería mostrar la bandera del Alavés a aquellos aficionados. Rápidamente cortó unas tiras de tela de color azul y blanco y las unió con imperdibles, porque no había tiempo para coser los trozos. De esa forma, gracias a María, conseguí mostrar a los athleticzaleak la bandera del Glorioso, cuando pasaban por delante de nuestra casa.

Se jugó el lunes

Tras suspenderse aquel partido, los periodistas se trasladaron a los vestuarios para interesar del señor Tamarit una versión oficial de la suspensión. Este manifestó que el terreno de juego, por el gran número de espectadores que lo invadían, no se encontraba técnicamente en condiciones para iniciar el encuentro. Había dado 45 minutos para que el terreno se desalojara y transcurrido ese tiempo sin llevarse a cabo, tomó la decisión de suspenderlo.

En los propios vestuarios de Mendizorrotza, el arbitro se reunió con el presidente y el vicepresidente del Athletic, Enrique Guzmán y Pedro Ampuero, respectivamente, y con el presidente, el secretario y el delegado de campo del Alavés, Luis Molina, Cándido Corcuera y Miguel Rotaetxe. A esta reunión se unió un miembro de la Federación Nacional de Fútbol que se encontraba casualmente en el campo - sin cometido oficial alguno-, el señor Gómez Rubiera. Puestos todos de acuerdo, se determinó que el partido se celebrara a las cinco de la tarde del lunes, comunicándose la decisión adoptada a la Federación Nacional, que ratificó lo acordado.

La expedición del Athletic, en vez de regresar a Bilbao, se hospedó en la noche del domingo al lunes en Murgia (Álava), concretamente en el Hotel María regentado por María Etxebarria y su esposo Valentín Preciado. El alojamiento era muy conocido por algunos de los futbolistas bilbaínos, ya que solían pasar allí varios días de vacaciones en verano. Mari Carmen Arrieta, que entonces vivía en esa localidad alavesa, me añade dos detalles

sobre el equipo vizcaíno. Uno, que el Athletic en numerosas ocasiones en que disputaba partidos fuera de casa, en su viaje de regreso a Bilbao, realizaba una parada para tomar algún refrigerio en el citado hotel, y otro, que en esas circunstancias el equipo era recibido cariñosamente por el vecindario.

La entrada al Hotel María de Murgia / Archivo de Álava / A. S. Koch

La entrada al Hotel María de Murgia / Archivo de Álava / A. S. Koch

La entrada al Hotel María de Murgia / Archivo de Álava / A. S. Koch

La entrada al Hotel María de Murgia / Archivo de Álava / A. S. Koch

El Deportivo Alavés dispuso que el público que tuviera localidades en su poder y que utilizó en la tarde del domingo para el encuentro, podría acceder al campo el lunes con el resguardo de dicha entrada. Se suprimieron las sillas de pista colocadas el domingo, y se permitió, que aquellos que lo desearan pudieran devolver sus entradas, abonándoseles su importe.

Mendizorrotza registró el lunes 16 un lleno absoluto, pero sin agobios, ya que muchos aficionados devolvieron su entrada. El terreno de juego estaba impracticable para disputar el partido, convertido en un autentico lodazal, ya que había empeorado su estado notablemente, al ser pisoteado por la muchedumbre el domingo.

El Athletic venció al Deportivo Alavés por 3-0, con goles de: Markaida (1-0), Gainza (2-0) y Uribe (3-0).

Estos fueron los futbolistas que disputaron aquel partido:

DEPORTIVO ALAVES: Arbulu; Primi, Erezuma, Egusklza; Altor, Ibarra; Arbaizar, Etxeandia, Urzelai, Etxaniz, Erdozia.

El once del deportivo Alavés / Archivo de Álava / A. S. Koch

El once del deportivo Alavés / Archivo de Álava / A. S. Koch

El once del deportivo Alavés / Archivo de Álava / A. S. Koch

El once del deportivo Alavés / Archivo de Álava / A. S. Koch

ATHLETIC: Carmelo Cedrún; Orúe, Garai, Caníto; Mauri, Maguregi: Artetxe, Markaida, Arieta, Uribe, Gainza.

El once del Athletic / Archivo de Álava / A. S. Koch

El once del Athletic / Archivo de Álava / A. S. Koch

El once del Athletic / Archivo de Álava / A. S. Koch

El once del Athletic / Archivo de Álava / A. S. Koch

El Athletic, que entonces se denominaba Atlético de Bilbao, se proclamó campeón de aquella liga 1955-56, con un punto de diferencia sobre el segundo, el Barcelona. El Alavés descendió de categoría, tras disputar la liguilla de la fase de promoción.

El fin de semana del 3/5 de mayo, setenta años después, podremos disfrutar en Mendizorrotza de un nuevo choque de primera división, entre estos dos equipos vascos.

Canito

El futbolista Nicanor Sagardui Gonzalo “Canito”, que participó en aquel partido de 1956, jugó su último encuentro con el Athletic ante el Real Madrid, el 21 de abril de 1963. Tras 16 temporadas en el club bilbaino fichó por un Deportivo Alavés, necesitado de refuerzos, debutando el 17 de noviembre de 1963 ante el Orense en Mendizorrotza, perdiendo el Glorioso por 3-0. Es el único partido que jugó en el equipo albiazul. Este fue el once del Alavés aquel día: Espinosa; Escarda, Gorospe, Canito; Cabezón, Antón; Zuazaga, Bomba, Goiaran, Izagirre y Larrauri.

Por su bajo estado de forma, tras siete meses sin jugar un encuentro oficial, Canito fue consciente de que no estaba en las condiciones adecuadas para ayudar al Alavés, y decidió no gravar al club con su nómina, y retirarse. Remitió una amable carta el 20 de noviembre, al presidente del Alavés, que decía: “Muy Sr. mío: La presente sirve para comunicarle una decisión que debemos tomar y que a mi juicio será lo mas acertado para todos. Creo que debe ser zanjado el compromiso adquirido entre estas dos partes, por dos razones principales. Una, porque que he visto que yo no puedo hacer nada por mejorar la situación del equipo; y la otra en que estoy en la obligación moral de evitarles a ustedes tan grave desembolso por considerarlo superfluo. Por lo tanto„ desearía terminar con ustedes de la manera más elegante posible, ya que mi conciencia profesional no me permite aprovecharme de una situación como la actual. Espero que ustedes sepan comprender esta determinación mía en su verdadero sentido". Noble gesto el suyo.

Nicanor Sagardui “Canito” y los logos de entonces de los dos clubs / Euskariana / Germán Elorza Arrieta

Nicanor Sagardui “Canito” y los logos de entonces de los dos clubs / Euskariana / Germán Elorza Arrieta

Nicanor Sagardui “Canito” y los logos de entonces de los dos clubs / Euskariana / Germán Elorza Arrieta

Nicanor Sagardui “Canito” y los logos de entonces de los dos clubs / Euskariana / Germán Elorza Arrieta

El Athletic siempre me ha caído bien, por su filosofía de contar en su plantilla con futbolistas nacidos o formados en nuestra tierra, y sigo muy de cerca su trayectoria en todas las competiciones, con el mismo interés que lo hago con el Deportivo Alavés.

(1) En partido de liga disputado por los mismos equipos, Alavés y Athletic, en diciembre de 1954, se vendieron 20.000 entradas, registrando Mendizorrotza un lleno absoluto.

Enlace para ver en el Archivo de Álava todas las imágenes (32), del partido suspendido Alavés – Athletic de 1956.04.15. https://photo.araba.eus/s/photoaraba/item/162972

 

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