Luis Cadarso, teniente coronel vasco de la Guardia civil, que se negó a dejar su tierra y fue asesinado por ETA: "No he hecho daño a nadie"
El capítulo 78 de 'La ventana de la memoria' entra, por primera vez, a un cuartel de la Benemérita en Euskadi

Vitoria-Gasteiz
El capítulo 78 de 'La ventana de la memoria' recuerda a Luis Cadarso, teniente coronel retirado de la Guardia civil, asesinado por ETA el 14 de abril de 1981 en Basauri (Bizkaia). Cadarso había salido de rellenar la quiniela, como cada día, y se dirigía al quiosco a comprar el periódico, donde le esperaban tres terroristas de ETA, que le dispararon varios tiros por la espalda causándole la muerte en el acto.
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Charo Cadarso: "El sacerdote se negó a dar la extremaunción a mi padre porque era un guardia civil".
Cadarso era vasco de nacimiento, concretamente del barrio de Abetxuko, en Vitoria. Su hija Charo cuenta que su padre se quedó huérfano a los seis años de edad y tuvo que ir a vivir al colegio de huérfanos. Según su hija, "era una persona buena en todos los sentidos: era buen padre, buen marido y buen abuelo. Y era una persona que, aunque vivimos en muchas partes de España, porque vivimos en La Rioja, en Andalucía y en el País Vasco, dejó amigos en todos los sitios".
Aunque Charo nació en La Rioja pasó su infancia y juventud en el País vasco, siguiendo los destinos de su padre en Balmaseda, Durango y Basauri. Sin embargo, no recuerda haber tenido ningún problema aquellos años por ser hija de un miembro del Instituto armado. "Luego la cosa cambió", cuenta. "Yo le decía: Papá, esto está mal, ¿por qué no te vas? Y él siempre me contestaba lo mismo: No he hecho daño a nadie". Cadarso sabía que había salido en listas de objetivos de ETA, pero nunca dijo nada a su familia. Charo se enteró después de su asesinato.


El 14 de abril de 1981, Luis Cadarso estaba cuidando a su nieta, la hija de Charo, como todos los días. Sin embargo, en vez de salir a hacer los recados con ella, Charo le pidió que la subiera al colegio, donde ella trabajaba como maestra, porque había una fiesta de fin de trimestre. "Me la subió al colegio a las diez y media, y yo me despedí de él con dos besos y un 'luego nos vemos a la hora de comer". Ya lo vi, pero de otra manera", recuerda.
Tras dejar a su nieta en el colegio, Luis Cadarso fue a echar la quiniela, donde le contaron que ETA había asesinado a un teniente del Ejército en San Sebastián. "Unos días a uno, otros días a otros", le dijo Cadarso, sin saber que cinco minutos después le tocaría a él. Anduvo 50 metros hasta el quiosco de prensa. Allí le esperaban tres terroristas de ETA "que le dispararon seis tiros por la espalda y le remataron con uno en el suelo", cuenta Charo.
Cuando le avisaron de lo que había ocurrido, Charo bajó al lugar del crimen, que estaba al lado de una iglesia, y allí intentó que le dieran la extremaunción a su padre, que era muy religioso. "El sacerdote se negó a dársela porque era un guardia civil. Tuve hasta esa mala suerte", se lamenta.
Su mala suerte no acabó ahí. A Charo le informaron poco después de que las personas que habían informado sobre su padre a los asesinos, eran conocidos de la familia. "Fueron el padre de una niña que yo tenía en clase, un trabajador del Ayuntamiento y el vecino del sexto de mi padre. Ese chico, cuando tenía 17 años, fue detenido junto a su hermano por propaganda de ETA. Eran de Cáceres, la familia. La madre bajó llorando donde mi padre para pedirle que hiciera algo, que eran solo unos chavales. Los sacaron porque habló mi padre. Y luego él informó para que le mataran".
Aunque Charo y su esposo intentaron seguir en Basauri, el acoso al que se vieron sometidos, les hizo abandonar esa localidad y marcharse a La Rioja, "calladitos y escondidos". "¡Qué tengas que salir así!".
La vida de Charo ha sido complicada y ese no fue el único encuentro de la familia con ETA. En 1978 ETA secuestró a su marido para robarle el coche, con el que atentó contra la casa cuartel de Basauri, causando dos muertos. Además, su hija escapó del atentado contra la casa cuartel de Calahorra, a la que había ido con una amiga, porque ambas salieron a comprar un bolígrafo. "¿Qué pasa? ¿Que nos siguen?", cuenta que le dijo su hija ese día.
45 años después del atentado contra su padre, Charo Cadarso, que fue una de las víctimas fundadoras de la AVT, participa en el programa de víctimas educadoras dando testimonio en las aulas. Solo pide cuatro cosas: "que se diga la verdad de lo que ocurrió; que se guarde la memoria; dignidad; y que se haga justicia".
Vivir en una casa cuartel sin ETA
Charo Cadarso recuerda la vida en los cuarteles de la Guardia civil como "muy familiar", aunque en su vida ha sido testigo directo de los atentados contra la de Basauri y la de Calahorra. Afortunadamente desde 2011, ETA cesó su actividad armada y la vida en los cuarteles ha cambiado mucho. 'La ventana de la memoria' ha entrado en el cuartel de la Guardia civil en el barrio de Sansomendi en Vitoria para conocer cómo viven allí hoy en día.


En los últimos años, la Guardia civil, en general, y este cuartel vitoriano, en particular, ha abierto sus puertas a la ciudadanía, con un nuevo centro de armas y explosivos con entrada directa desde la calle; con desfiles por las calles del barrio, incluso en el centro de Vitoria; y con una jornada de puertas abiertas a la ciudadanía. Los guardias creen que "esa apertura, esa cercanía a la sociedad, que en la sociedad vasca era más compleja que en otros sitios, ha sido muy positiva. Ya no solo somos la fuerza represora del terrorismo, que efectivamente lo fuimos. Ahora somos cercanos".
Reconocen que todavía hay un sector de la sociedad vasca que les rechaza, pero lo viven "con naturalidad". "No le podemos gustar a todo el mundo. Siempre va a haber gente que tiene cierta aversión a las fuerzas y cuerpos de seguridad, pero aquí y en otros sitios".
Sin embargo hay anécdotas de su vida cotidiana que hace 15 años eran impensables. Uno de ellos aprende euskera en el euskaltegi y allí cuenta "con normalidad" que es guardia civil. Tampoco ya los niños tienen que ocultar la profesión de sus padres y madres. "Yo tengo dos hijas y en el colegio saben a qué me dedico", cuenta una de las agentes. "Cuando llegó el momento de las profesiones, con tres añitos, y les preguntaron a qué se dedicaban sus padres, una amiguita de mi hija dijo "mi papá es piloto" y la mía, muy orgullosa "mi mamá es guardia civil". Me llamó la profesora para contarme que mi hija estaba muy orgullosa y se lo había contado a toda la clase".
"Lo que queremos es que no nos vean solo como un uniforme, sino como personas cercanas, que hemos venido a ayudar y que estamos comprometidos con la comunidad", cuentan.
Bad Bunny para cantar a las víctimas
La reflexión final que cierra cada 'La ventana de la memoria' ha corrido a cargo de los alumnos del Lycée Pierre d'Aragón de Muret, en una iniciativa con el colegio de Nazareth-Salesianas de Vitoria, con la colaboración del Centro Memorial de víctimas del terrorismo y la Fundación Fernando Buesa. Tras conocer el testimonio de varias víctimas de ETA, los GAL y el terrorismo yihaddista, los jóvenes franceses han adaptado la canción 'Lo que pasó a Hawai' de Bad Bunny para preguntarse el '¿Por qué? del terrorismo.
"Pero nadie sabe.
Lo que vivimos aquí.
Aún resuena tu nombre.
Vivimos tu ausencia.
Cada hora, cada día siento tristeza profunda.
Y duele recordar los momentos que ya no están.
El recuerdo no me deja".

Eva Domaika
Jefa de informativos en Cadena SER Vitoria. Presenta el informativo diario ‘La ventana Euskadi’. Si...




