Oyarzabal o Remiro, esa es la cuestión: el dilema de la familia Aguirre con la camiseta del pequeño Jon para la final
En la sección de Rumbo a Sevilla conocemos la historia de la familia Aguirre, en la que tres generaciones vivirán la final de la Copa del Rey de la Real Sociedad con dudas sobre la armadura que debe vestir Jon.
Oyarzabal o Remiro, esa es la cuestión: el dilema de la familia Agirre con la camiseta del pequeño Jon para la final
La cuenta atrás para la final de la Copa del Rey entre la Real Sociedad y el Atlético de Madrid ya ha comenzado y con ella se multiplican las historias de fe ciega en los colores txuriurdin. En la sección Rumbo a Sevilla, conocemos el testimonio de los Aguirre, una familia que representa el relevo generacional del sentimiento txuriurdin. Luis, el aitona de 68 años; Álvaro, el aita de 38; y el pequeño Jon, de 7 años, vivirán juntos en la capital andaluza un partido que ya forma parte de su historia compartida.
El azar y la veteranía aseguran el viaje a La Cartuja
La logística para asistir a una final de estas características suele ser un rompecabezas que la familia Aguirre empezó a resolver antes de confirmarse la clasificación. Luis, el aitona, explica que su antigüedad como socio, con 60 años de fidelidad al club, y la de su hijo Álvaro, que supera los 30, les garantizaba el acceso. Sin embargo, la incertidumbre recaía en el más joven de la saga. La suerte se alió con ellos cuando Jon resultó agraciado en el sorteo de entradas, permitiendo que los tres pudieran agrupar sus localidades para vivir juntos el encuentro hombro con hombro.
Oyarzabal o Remiro, esa es la cuestión: el dilema de la familia Agirre con la camiseta del pequeño Jon para la final
Luis, Jon y Álvaro Agirre en Radio San Sebastián días antes de partir Rumbo a Sevilla
Esta previsión no es nueva en el seno familiar, desde la final de 2020 que no pudo disputarse con público, la mujer de Luis, Ana, es quien se ha encargado de monitorizar alojamientos en Sevilla cada vez que el equipo avanzaba rondas en el torneo del KO. Tras varios intentos fallidos en temporadas anteriores donde las reservas tuvieron que ser canceladas, este año el destino finalmente ha permitido que el plan llegue a buen puerto.
Recuerdos de los ochenta y nuevos ídolos
La conversación entre las tres generaciones deja patente cómo ha evolucionado el club, pero también cómo permanecen intactos los referentes. Mientras Luis evoca con nostalgia la garra de Satrustegui y la mítica generación de los 80 que conquistó la Copa ante el Atlético de Madrid, Álvaro y Jon miran al presente con Mikel Oyarzabal como estandarte. Para el Álvaro, el capitán es una figura cuya magnitud solo se valorará justamente cuando ya no esté en el equipo, destacando su calidad, su capacidad para ser decisivo, personalidad y peso en el vestuario. Por su parte, el pequeño Jon ya sabe lo que es celebrar un título, aunque apenas tuviera tres años en la última gesta, y no duda en señalar al 10 realista como su jugador favorito.
El camino a esta final también ha dejado momentos grabados en la memoria de los tres, como el penalti detenido por Remiro en Vitoria. Álvaro identifica ese instante como el punto de inflexión donde lo que parecía difícil comenzó a verse como una posibilidad real. Superado el sufrimiento del derbi en semifinales, la familia encara ahora el viaje con diferentes planes de transporte pero un mismo objetivo: disfrutar de una fiesta del fútbol que Luis espera que transcurra sin incidentes y con la deportividad por bandera.
Supersticiones y porras para una final muy esperada
En cuanto a los preparativos de la maleta, el pequeño Jon todavía debate qué amuleto llevar a Sevilla. Entre sus opciones figuran la camiseta de Oyarzabal o la de Remiro, esta última considerada por la familia como un talismán tras haberla lucido en momentos clave de la temporada. La solución de compromiso que propone el aitona es sencilla pero efectiva: llevar ambas puestas y lucir una u otra según sople el viento del partido.
Respecto al pronóstico, el optimismo impera pero con matices sobre el sufrimiento que pueda deparar el encuentro. Luis apuesta por un empate a dos que se resuelva en la prórroga a favor de los realistas, confiando en que Marrero, de Azpeitia como él, emule las hazañas de Arconada. Álvaro prefiere evitar el desgaste físico y emocional de un tiempo extra y firma un 1-2, mientras que el joven Jon es el más ambicioso de la familia al vaticinar un 1-3 con protagonismo goleador de Guedes y Oyarzabal. Sea cual sea el marcador final, los Aguirre ya han ganado la oportunidad de sumar un nuevo capítulo a su álbum familiar de recuerdos txuriurdin.