La Ertzaintza protege a más de 6.300 mujeres en Euskadi seis meses después de crear su unidad especializada
La responsable de la unidad específica de violencia contra las mujeres señala que cerca del 70% de las víctimas en Euskadi cuenta con orden de protección

La Ertzaintza protege a más de 6.300 mujeres en Euskadi seis meses después de crear su unidad especializada
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Bilbao
La Unidad de Violencia sobre la Mujer de la Ertzaintza cumple seis meses con un primer balance “positivo”, pero también con importantes retos por delante. Así lo ha explicado su responsable, Edurne Arce, en 'Hora 14 Euskadi', donde ha detallado el funcionamiento de este nuevo recurso, creado para mejorar la atención, protección y seguimiento de las víctimas de violencia machista en Euskadi.
Arce ha señalado que la principal finalidad de esta unidad es homogeneizar la respuesta policial en todo el territorio. “Es una unidad centralizada para intentar estandarizar la forma de trabajo de todas las comisarías”, ha explicado, con el objetivo de que cualquier víctima reciba la misma atención independientemente de dónde acuda. “Que una mujer sea atendida igual en Tolosa, en Bilbao o en Llodio”, ha añadido.
Un cambio en la forma de trabajar
La responsable ha indicado que, tras su puesta en marcha, el primer paso fue analizar la situación real en las comisarías. “Hicimos un mapa de cómo estaban todas, porque cada una tiene problemas diferentes”, ha apuntado. A partir de ese diagnóstico, se han impulsado medidas para unificar procedimientos y compartir buenas prácticas.
En este sentido, ha subrayado la importancia de que los agentes cuenten con un respaldo claro. “El personal que hace el seguimiento está a gusto porque tiene un sitio central donde mirar cuando hay dudas”, ha señalado.
También se han puesto en marcha programas de formación específicos. Arce ha incidido en que esta preparación no se limita a los equipos especializados, sino que abarca a toda la Ertzaintza. “Desde el patrullero que llega primero a un domicilio tiene que estar formado, porque lo que percibe es clave”, ha explicado.
Además, la unidad ha incorporado iniciativas de autocuidado para los agentes, conscientes del desgaste emocional que supone trabajar con víctimas de violencia. Apunta que “están en contacto constante con situaciones muy duras y necesitan herramientas para gestionar esas emociones”.
Más de 6.300 mujeres bajo protección
Actualmente, la Ertzaintza protege a 6.311 mujeres en Euskadi, una cifra que refleja la dimensión del problema. Arce ha explicado que el sistema se basa en una evaluación continua del riesgo, con cuatro niveles —básico, moderado, alto y especial— que determinan las medidas de protección.
En los niveles más bajos, se ofrecen herramientas como formación en autoprotección o aplicaciones móviles que permiten geolocalizar a la víctima y activar alertas inmediatas. “Con solo pulsar un botón pueden contactar con emergencias”, ha indicado.
Cuando el riesgo aumenta, las medidas se intensifican. “En niveles altos se realizan vigilancias preventivas, uniformadas o no, en el entorno de la víctima”, explica. También se recurre a dispositivos como las pulseras telemáticas que controlan el cumplimiento de las órdenes de alejamiento.
En los casos más graves, se activa la protección máxima. “En riesgo especial se ofrece escolta 24 horas”, ha señalado, un recurso destinado a situaciones con alta probabilidad de reincidencia.
Cuando el sistema falla
Pese a los avances, Arce ha reconocido que existen situaciones en las que el sistema no logra evitar el peor desenlace. “Cada vez que ocurre un asesinato machista lo analizamos de principio a fin”, ha indicado.
Entre los posibles fallos, ha señalado la dificultad de valorar correctamente el riesgo en algunos casos. “Puede que no hayamos calculado adecuadamente el nivel y no se hayan aplicado las medidas necesarias”, ha apuntado.
Otro de los factores clave es la falta de denuncia o la negativa de algunas víctimas a aceptar protección. “Es muy difícil proteger a alguien que no quiere ser protegido”, ha subrayado. En este sentido, ha recordado casos en los que, pese a contar con escolta obligatoria, la víctima no hacía uso de ella.
La importancia de la detección y la coordinación
Arce ha puesto el foco también en la necesidad de mejorar la detección temprana de los casos. Muchas situaciones de violencia no llegan a conocimiento de la policía, lo que limita la capacidad de actuación. “Hay casos en los que no tenemos noticia de que exista esa violencia”, ha indicado.
Por ello, ha defendido la importancia de la coordinación con otras instituciones como Osakidetza o los servicios sociales. “Si en una consulta médica detectan indicios, es fundamental que esa información se comparta”, ha señalado, aunque reconoce que no siempre es sencillo.
En este ámbito, ha destacado el avance que supone la conexión entre sistemas policiales como VioGén y EBA (Emakumeen eta Etxekoen Babesa). “Permite transferir toda la información cuando una víctima se traslada, incluso si es de forma temporal”, ha explicado.
Un camino aún por recorrer
Seis meses después de su creación, la unidad ha dado pasos importantes hacia un modelo más coordinado y especializado. Sin embargo, Arce ha insistido en que el proceso está en construcción. “Estamos adaptando procedimientos y normativa a los cambios legislativos, pero todavía nos falta mucho que hacer”, ha concluido.
El reto, ha subrayado, es seguir mejorando la protección de las víctimas en un contexto complejo, donde la prevención, la detección y la coordinación institucional siguen siendo claves para combatir la violencia machista en Euskadi.

Aitor Pérez
Periodista de Radio Bilbao desde 2022. Informando de lo que ocurre en Bizkaia. Antes en Mediaset Sport...




