Bernardo Atxaga: “Cada vez veo más sonrisas en las calles de Vitoria”
El escritor, galardonado en los Premios SER de Álava 2026, reflexiona sobre su vida en Vitoria, su relación con la ciudad y su forma de entender la literatura, en plena presentación de su nueva novela "Golondrinas"

Bernardo Atxaga, premio SER de Álava 2026
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Vitoria-Álava
El escritor Bernardo Atxaga, galardonado en los Premios SER de Álava 2026, será uno de los reconocidos en esta edición de los galardones, que distinguen la trayectoria, el talento y la aportación cultural en el territorio alavés.
Bernardo Atxaga ha recordado en Hoy por Hoy que su llegada a Vitoria-Gasteiz estuvo marcada por su vida personal: “Yo vine por amor. El amor mueve todo”, aludiendo a que su mujer vivía y trabajaba en la ciudad.
En relación a si hay humor o no en Euskadi, el escritor en euskera más leído ha relatado que "cuando va por la calle por Vitoria ve a la gente más contenta que él, están siempre riéndose”.
Incluso ha apuntado a pequeños detalles que, en su opinión, reflejan cambios culturales: “Se silba mucho menos, es curioso”, ha comentado sobre las costumbres urbanas.
‘Golondrinas’, memoria, tiempo y desaparición
En el plano literario, Atxaga presenta su nueva novela Golondrinas, una obra que parte de una imagen concreta relacionada con el boxeador Urtain y que se transforma en una reflexión más amplia sobre la memoria, la desaparición y el paso del tiempo. “La golondrina es un pájaro que se marcha, pero luego sabe volver. En el caso de Urtain no encuentra el camino de vuelta”, ha explicado el autor.
A partir de esa idea, la novela se articula a través de distintos personajes y voces narrativas que permiten abordar temas como la identidad, la pérdida o el recuerdo desde múltiples perspectivas. Entre ellos aparecen figuras simbólicas y no humanas, como ángeles caídos, un recurso que el escritor utiliza para ampliar los límites del lenguaje literario. “Eso me permite que hablen de una forma no humana”, ha señalado, defendiendo esa libertad como una de las claves de su obra reciente.
Atxaga ha reivindicado también su forma de escribir, alejada de esquemas previos o estructuras cerradas: “Yo prefiero empezar a escribir, dejarme llevar por el propio texto. Nunca sé cómo voy a acabar un libro”, ha explicado, insistiendo en una literatura basada en la intuición, la reescritura y el descubrimiento progresivo del relato.
El escritor ha introducido también una reflexión sobre el momento actual y el uso del lenguaje. El escritor ha advertido del riesgo de lo que denomina un “lenguaje envenenado”, al que compara con el agua cuando deja de ser limpia. "Me refiero a algo que cotidianamente necesitamos. Y ahora hay un poco un lenguaje venenoso y es un gran problema" ha insistido.




