El edificio de migración de Irun reabre recuperando su memoria histórica y valor arquitectónico
La emblemática obra de Alejandro de la Sota vuelve a la vida en el barrio de San Miguel con una exposición que revive su papel clave en la emigración europea de los años 60

El edificio de migración de Irun reabre recuperando su memoria histórica y valor arquitectónico:
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El histórico edificio de migración de Irun ha reabierto sus puertas tras décadas cerrado, transformado ahora en un espacio social para el barrio de San Miguel que recupera tanto su valor arquitectónico como su profunda carga humana. Concebido en los años 60 por el arquitecto Alejandro de la Sota, el inmueble fue durante años un punto clave en uno de los periodos de mayor movilidad migratoria en Europa.
Cada semana, entre 800 y 1.200 personas pasaban por sus instalaciones rumbo al extranjero. Solo en su primer año de funcionamiento, más de 26.000 personas utilizaron este centro, diseñado para acoger, orientar y acompañar a quienes dejaban España en busca de nuevas oportunidades.
Hoy, el edificio revive con una exposición impulsada por la Fundación Alejandro de la Sota, que no solo repasa la obra del arquitecto, sino que reconstruye la historia social del lugar. La muestra incluye testimonios de personas que vivieron el día a día del centro, como Encarni Gutiérrez, quien trabajó como recepcionista durante 15 años.
Gutiérrez recuerda la intensidad de aquellos años, marcados por la llegada constante de viajeros y situaciones humanas complejas. “Había personas que lo apostaban todo a ese viaje. Cuando eran rechazadas en el reconocimiento médico, el impacto era devastador”, ha explicado subrayando la dureza de una emigración motivada por la necesidad.
Desde el punto de vista arquitectónico, la directora de la fundación, Teresa Couceiro, destaca que en la obra de De la Sota “no se puede separar el valor humano del arquitectónico”. El edificio, sobrio en apariencia, fue diseñado pensando en el bienestar de sus usuarios, con soluciones como aislamiento acústico o espacios abiertos hacia un jardín central que aportaban tranquilidad a quienes lo habitaban.
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DescargarEl arquitecto responsable de la actual intervención y de la exposición, Xavier Arruabarrena, ha subrayado la facilidad con la que el edificio ha podido adaptarse a nuevos usos sin perder su esencia. “Es una arquitectura pensada para las personas, flexible y funcional, que sigue respondiendo décadas después”, ha afirmado.
La rehabilitación ha respetado elementos originales y ha mantenido el espíritu del inmueble, ahora orientado a un uso comunitario. Además, las visitas guiadas están despertando un notable interés entre vecinos y visitantes, acercando la arquitectura moderna desde una perspectiva más accesible y humana.




