Vidrala confirma el futuro de su planta de Llodio
La multinacional ha ganado en el primer trimestre 53,7 millones de euros, un 13% más que el año pasado

Vidrala ha celebrado hoy su Junta de Accionistas en su sede de Llodio, donde h aprovechado para presentar las cuentas del primer trimestre del año y las expectativas para 2026, a la vez, que confirmaba su apuesta por el futuro de la planta alavesa.
La buena noticia del valle de Ayala
Enmarcada en un contexto geográfico complicado, con numerosas empresas en cierre o con ERES anunciados como Tubos Reunidos, el CEO de Vidrala, Raúl Gómez, ha calificado la planta de Vidrala en Llodio como "la buena noticia del valle de Ayala".
Raúl Gómez ha querido dejar el mensaje de que la planta de Llodio, en la que trabajan más de 300 personas, tiene futuro como demuestra la inversión planeada hasta 2027 que se ha incrementado desde los 75 hasta los 80 millones de euros.
Además, teniendo en cuenta las medidas tomadas hace un tiempo en el que se llevaron a cabo recortes que permitieron la inversión, afirmaba que la estabilidad de la planta debería estar garantizada al menos durante cinco años.
Sin embargo, el CEO de Vidrala también ha querido dejar claro que Vidrala es una multinacional con presencia en Europa, Reino Unido y Sudámerica, y que LLodio supone sólo el 5% del negocio.
Además, sobre inversiones millonarias que se han destinado a otras plantas españolas como la de Albacete, Gómez ha respondido que la decisión sobre a qué plantas destinan sus inversiones se basa exclusivamente en la competitividad y ésta se ve afectada por la conflictividad laboral y el absentismo, en clara referencia a la planta alavesa.
Crecimiento en 2026
Vidrala ha cerrado el primer trimestre del año con un beneficio neto de 53,7 millones, -equivalente a un beneficio por acción de 1,53 euros-, un resultado que supone un aumento del 13% respecto al mismo periodo del año anterior y su facturación se ha elevado a 367,5 millones (-1,3%). La previsión para 2026, a pesar de las dificultades de la coyuntura, es cerrar con un incremento del beneficio por encima del 5% e invertir 180 millones de euros.
En este primer trimestre de año, el grupo industrial ha alcanzado un Ebitda de 104 millones (-0,6%) y un margen sobre ventas del 28,3%, superior al del ejercicio anterior e impulsado por las medidas internas de control de costes.
La compañía, que tiene una plantilla de 5.000 trabajadores, ha obtenido una facturación de 367,5 millones hasta marzo, lo que supone un ligero descenso del 1,3%.
La deuda se sitúa en 273,1 millones, una cifra que ya incluye la adquisición de Vidrala Chile por 75 millones y que representa un "reducido" nivel de apalancamiento equivalente a 0,6 veces el Ebitda de los últimos doce meses. El objetivo, según ha remarcado el presidente de Vidrala, Carlos Delclaux, es que se mantenga "baja" y ha afirmado que esa deuda se irá reduciendo a lo largo del año "de manera muy importante" con la generación de caja, que prevén que será en torno a 200 millones en 2026, "similar" a la de 2025.
"Mantenemos la estrategia de, en tiempos revueltos como el actual, manejarnos con deuda baja, con fortaleza financiera", ha indicado Delclaux, para agregar que su negocio es "de gran futuro porque el consumidor prefiere el vidrio, es una demanda estable" y están enfocados en ser "muy competitivos", algo que se logra con "costes muy controlados".
Los responsables de Vidrala han señalado que, a pesar del contexto adverso por la guerra en Oriente Medio y la "aún débil demanda" en Europa y Reino Unido, los resultados se han visto favorecidos por la evolución del negocio en Sudamérica.
Según ha precisado, esta nueva plataforma geográfica de negocio, iniciada a principios de 2024 y con bases productivas en Brasil y Chile, ya aporta más de 20% de las ventas totales del grupo, mientras que el 50% corresponde al Sur de Europa y el 30% a Reino Unido e Irlanda.
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DescargarLos responsables de Vidrala, que no descartan operaciones inorgánicas y están atentos a las oportunidades, han añadido que la evolución del primer trimestre también se explica por el control de costes del grupo.
En este sentido, han apuntado que están llevando a cabo en Reino Unido e Irlanda un "esfuerzo de aumentar la competitividad", para lo que se ha puesto en marcha un plan de mejora de costes, de reestructuración y de "reducción importante de plantilla". En concreto, están inmersos en un plan de ajuste en Reino Unido e Irlanda, donde reducirán un 10% su plantilla (200), estimada en 2.000 personas, un proceso que empezó en septiembre y concluirá a finales de este año.




