Aram: de la perrera a la unidad canina de la Ertzaintza
Este cachorro de Pastor belga malinois, abandonado en Vitoria, ha sido elegido para dar el salto a la sección de explosivos de la policía vasca
Los perros abandonados del centro de protección animal podrán integrarse en la unidad canina de la Ertzantza
Vitoria-Gasteiz
La historia de Aram apenas acaba de comenzar, pero ya concentra todas las miradas dentro de un programa inédito que aspira a cambiar el destino de muchos perros abandonados que han terminado en el Centro de Protección Animal de Vitoria.
Este cachorro de Pastor belga malinois se ha convertido en serio candidatoa fichar por la unidad canina de la Ertzaintza, gracias al acuerdo entre el departamento de Seguridad y el Ayuntamiento de Vitoria. La iniciativa busca transformar las vidas de estos animales de la perrera y también las de quienes trabajarán con ellos.
Aram está dando los primeros pasos de un entrenamiento que arrancará en los próximos días. “De momento solo estamos haciendo un proceso de vinculación”, ha explicado Manu, responsable de operaciones de la unidad canina.
Desde hace una semana, Aram está conviviendo con su futura guía, en un periodo clave que determinará si está preparado para dar el salto. “De momento va muy bien. Se están conociendo ambos y la respuesta está siendo mu positiva”, ha destacado.
Antes de llegar hasta aquí, el cachorro pasó por una primera selección. Los veterinarios del Centro de Protección Animal de Armentia encontraron en Aram las características necesarias para aspirar a algo más que una adopción convencional. “Cuando tenemos un perfil que puede encajar, avisamos para que ellos valoren si tiene salida”, ha explicado el veterinario Pepe Fernández, quien subraya que "no todos los perros sirven, pero algunos, como Aram, presentan un potencial especial".
El objetivo del programa es reforzar la unidad canina y al mismo tiempo ofrecer una alternativa a aquellos animales con más dificultades de adopción. “Son perros que tienen características que dificultan su adopción y pueden tener esa segunda oportunidad en la unidad canina”, ha asegurado la concejala de Salud, Ana López de Uralde, impulsora institucional del acuerdo.
Dos meses clave para decidir su futuro
En el caso de Aram, el siguiente paso será determinante. Tras este periodo inicial de adaptación, llegará una evaluación más profunda. “En dos meses sabremos si el perro es idóneo, y si supera esta fase, comenzará entonces un entrenamiento específico que puede durar entre tres y seis meses, orientado a tareas como la detección de explosivos, drogas o búsqueda de personas", ha indicado Manu.
En el caso de no superar este periodo, Aram regresará al Centro de Protección Animal. Pero incluso en ese caso, no volverá al punto de partida. “Durante este tiempo ha sido adiestrado, ha aprendido convivencia, y eso facilita mucho su adopción posterior por cualquier familia”, ha indicado Fernández.
Aram es, por ahora, la punta del iceberg de un proyecto que arranca con cautela pero con ambición. La unidad canina cuenta actualmente con 32 perros, y las necesidades futuras abrirán la puerta a nuevos candidatos. “Siempre surgen necesidades, por jubilaciones o nuevas incorporaciones y siempre estamos abiertos a aumentar la unidad", ha explciado Manu.
Mientras tanto en la perrera, entre ladridos y rutinas diarias, Aram representa algo más que un posible perro policía. Es el símbolo de una segunda oportunidad construida sobre paciencia, evaluación y vínculo. Un proceso en el que, como recuerdan los profesionales, no solo el perro debe demostrar su valía, sino también encontrar su lugar.
Jon Dos Santos
Redactor y editor de contenidos en el magazine...Redactor y editor de contenidos en el magazine Hoy por hoy Vitoria