El Valle del Jerte acumula suficientes horas frío
La polinización y el impacto del calor veraniego serán claves para la cosecha

Cerezas del Valle del Jerte / EDUARDO PALOMO (EFE)

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Entrevista a José Antonio Tierno, presidente de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte. Hoy por Hoy norte de Extremadura, lunes 23-02-2026.
Plasencia
El invierno ha cumplido en el Valle del Jerte. Tras semanas marcadas por lluvias persistentes en el norte de Extremadura, el sector de la cereza respira con cierto alivio: los cerezos han acumulado suficientes horas frío para garantizar una buena floración de cara a la primavera.
Así lo ha explicado José Antonio Tierno, presidente de la Agrupación de Cooperativas del valle del Jerte, en una entrevista en el Hoy por Hoy norte de Extremadura de la Cadena SER, donde ha detallado cómo se presenta la campaña.
¿Qué son las horas frío y por qué son clave?
Las horas frío son las horas en las que el árbol permanece a temperaturas por debajo de los siete grados durante el invierno. En el caso del cerezo, este reposo invernal es imprescindible para que en primavera la flor brote con fuerza y calidad.
“El cerezo es muy exigente. Necesita acumular suficientes horas frío para que su reposo sea adecuado y la floración sea homogénea”, ha explicado Tierno. No es casualidad que este cultivo esté tradicionalmente ligado a zonas de montaña, frías pero sin excesiva humedad.
Un invierno “normal”, pero mejor que los últimos años
Según los datos del sector, este invierno ha sido “normal” en términos históricos, tomando como referencia las medias de los últimos 20 o 30 años. Sin embargo, la comparación con campañas recientes es especialmente positiva.
En las zonas más cálidas del valle se han alcanzado entre 900 y 920 horas frío, superando las 800 que exigen las variedades más demandantes. En áreas de mayor altitud, las cifras han sido aún más altas, con registros de entre 1.000 y 1.500 horas.
En comparación con el año pasado, se han acumulado entre un 35% y un 50% más de horas frío, llegando incluso a duplicar los datos de la campaña anterior en algunas zonas.
¿Han perjudicado las lluvias?
El invierno 2025 será recordado por las intensas lluvias e incluso fenómenos extremos en el norte de Extremadura. Durante aproximadamente mes y medio apenas se vio el sol.
Pese a ello, el impacto en el cerezo no parece preocupante.
Aunque el exceso de agua puede provocar enfermedades de raíz si el terreno permanece encharcado, las características del suelo del Jerte —arenoso y con buen drenaje— han jugado a favor. “En cuanto ha dejado de llover, la tierra se ha secado rápidamente”, ha señalado Tierno. Solo en zonas más arcillosas podría haberse producido algún daño puntual.
Producción y calidad: todavía es pronto
La acumulación de horas frío influye principalmente en la cantidad de cosecha, ya que favorece una floración fuerte y homogénea que facilite la polinización. Sin embargo, no es el único factor determinante.
La calidad y el calibre del fruto dependen también de la polinización en primavera, las temperaturas del verano anterior, la carga de producción del árbol y las condiciones meteorológicas durante la maduración.
Por ahora, es imposible hacer una estimación fiable de la cosecha. Aunque no hay señales de alarma, todavía queda por ver cómo evoluciona la floración y la polinización.
El verdadero reto: el calor extremo
Más allá del invierno, el sector mira con preocupación al verano. Las altas temperaturas prolongadas, como las registradas el año pasado —con picos de 40 grados desde mayo y un septiembre especialmente caluroso— afectan a la formación de la flor que dará fruto al año siguiente.
El cambio climático, con veranos cada vez más largos y extremos, se consolida como uno de los principales desafíos para la regularidad productiva del cerezo.
Tras un invierno muy lluvioso, el campo presenta una buena reserva de humedad. Si la primavera mantiene cierta estabilidad y no se producen episodios extremos, el sector confía en una campaña al menos normal.
En el Jerte, donde la cereza es economía, tradición e identidad, la mirada ya está puesta en la floración. El espectáculo blanco de los cerezos en flor volverá a ser el primer gran indicador de cómo se perfila la cosecha de este año.




