"Sentido común, por favor": Los hosteleros ante la obligación de levantar terrazas en las alertas meteorológicas
El gasto para la adecuación del exterior y las distintas normativas en el foco del descontento
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RUBEN ROCHA/ EMPRESARIO DE HOSTELERIA
Mérida
El pasado 13 de abril se firmaba la modificación del VI Acuerdo Laboral Estatal de Hostelería (ALEH), incorpora por primera vez el riesgo climático como un elemento obligatorio dentro de los planes de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) del sector, con especial impacto en el trabajo en terrazas, que pasan a considerarse un puesto de riesgo laboral cuando hay calor extremo, al ser espacios de trabajo al aire libre y sin protección suficiente.
El acuerdo obliga al empresario a mantener una serie de condiciones que redunden en la seguridad del trabajador y de no cumplir estas, el servicio en terraza debe suspenderse temporalmente. Obliga a evaluar las condiciones en las que se desarrolla el trabajo de camareros en las terrazas e incluso, con sanciones importantes, podría suponer la clausura la actividad en los espacios exteriores en el caso de alertas meteorológicas -a partir del nivel naranja -por lluvias, inundaciones o temperaturas extremas.
La ampliación de la normativa ha sido acogida con recelo por empresarios de la hostelería de la Región, por lo que supone "de nuevo" de desembolso económica para adecuar las terrazas, pero también por la pérdida de negocio en ocasiones en las que las alertas meteorológicas se queden "en falsas alarmas, como ocurre muchas veces", explica a Ser Extremadura Ruben Rocha, trabajador y empresario de la Hostelería. "Se proponen multas importantes, pero también entiendo que las medidas de protección del trabajador son necesarias. Realmente a lo que tenemos que apelar es al sentido común. Si hay una ola de calor, lo primero es que no hay gente en las terrazas. Teniendo sombra y dispositivos de climatización se supone que es suficiente para mantener el servicio, pero lo que digo es necesario sentido común".
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DescargarGastos y distinta normativa
Rocha considera que gran parte de la normativa que tienen que cumplir en el sector supone una merma importante en el balance de resultados. En el caso que nos ocupa, explica que se pueden colocar nebulizadores o climatizadores que funcionan con agua "que llegan a bajar hasta diez grados de temperatura", pero eso supone una inversión importante en el acondicionamiento del espacio exterior "porque hay que cerrarlo". Además afirma que no siempre se cuenta con los permisos municipales pertinentes, por lo que considera que las autoridades municipales "deberían ser consecuentes" con las normas y "facilitar las cosas".
Por otro lado, Rocha recuerda que en más de una ocasión confrontan la legislación europea, nacional, regional y local, con lo que la mayor parte de las veces los hosteleros tienen dificultades "para saber a qué atenerse". En este sentido, recuerda, por ejemplo que con la normativa 'antitabaco' muchos empresarios optaron por la instalación de sistema de calefacción en el exterior de sus negocios -las famosas 'setas'- que ahora se están prohibiendo por ordenanzas municipales o normativa regional. "Somos conejillos de indias", resume.




