Economía y negocios

El desbocado aumento de precio de frutas y verduras desde el campo al mercado

Frutas y verduras ejemplifican en la cesta de la compra el dato de la inflación

Un frutero colocando las frutas y las verduras / Pedro Arquero

A Coruña

Con una inflación situada en tasa anual en su nivel más alto desde abril de 1985 y una comunidad autónoma -Galicia- que ve como sus niveles se sitúan un punto por encima de la media estatal llegando al 11,1 por ciento, llenar el carrito de la compra se convierte en misión imposible. La gente en la calle lo nota.

Beber agua y tomar fruta son algunas de las recomendaciones ante una ola de calor que eleva las temperaturas en la provincia de A Coruña a los 34 grados. La lechuga, ciruela, naranja y sandía son los productos que más multiplican su precio desde su origen de producción hasta los mercados. Según datos de Unións Agrarias del pasado mes de junio la lechuga, ciruela y sandía tiene una diferencia porcentual de más del 500%; en el caso de la naranja la cifra pasa del 800%. Precios que ni consumidores ni productores primarios llegan a comprender.

La crisis derivada de la guerra de Rusia contra Ucrania ha afectado también a sectores que influyen directamente en los costos de producción de los agricultores que aseguran ser los grandes afectados. Los carburantes y los cereales que componen abonos y otros productos agrícolas no paran de multiplicar su precio. Hace un año un paquete de abono de 25 kilos costaba 38 euros, ahora la cifra asciende a 82 euros.

Anxo Dono, agricultor coruñés, asegura que aunque los costes de producción han aumentado su eslabón de la cadena no puede repercutir la subida en el producto porque la competencia del vecinos como Portugal no se lo permite. Insiste que es necesario más control en las importaciones porque, de no hacerlo, los productores locales no podrán mantenerse mucho más tiempo.

Culpa de la situación a las interminables cadenas de intermediarios y distribución y asegura: "os grandes perxudicados somos os produtores e os consumidores". Javier Domínguez, mayorista en la venta de frutas y verdura, asegura que los precios son reales y que cada intermediario refleja los costes derivados de la inflación. En su caso de media el producto ha aumentado un 14% su coste. Las ventas han bajado pero, asegura, no los beneficios, ya que en su caso sí repercuten el aumento de los costes de producción.

Pequeños incrementos en el precio que comienzan en los eslabones más pequeños de la cadena pero que van en aumento conforme se suman intermediarios. Una cadena de valor que, denuncian los agricultores, está condicionada por la importación de productos a precios bajos que los productores locales no pueden asumir más tiempo.

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