La polémica pirámide nutricional de Trump: cuando la política va contra la ciencia
La ciencia en la radio: Curiociencia analiza una nueva controversia internacional

Curiociencia: La nueva pirámide alimentaria
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A Coruña
En nuestra sección de ciencia, Curiociencia, volvemos a abrir la ventana al conocimiento con la ayuda de Marcos Pérez, colaborador habitual, y director de los Museos Científicos Coruñeses. En esta ocasión, la actualidad científica vuelve a cruzarse con la política internacional, y el protagonista no podía ser otro que Donald Trump.
Si ya es conocido por su impacto en la economía y la geopolítica global, ahora su gobierno vuelve a generar controversia, esta vez en el ámbito de la nutrición y la salud pública, con una nueva pirámide nutricional estadounidense que ha encendido todas las alarmas en la comunidad científica.
Una guía alimentaria “a contra” del conocimiento científico
Las guías alimentarias en Estados Unidos se revisan cada cinco años y, tradicionalmente, se elaboran a partir del consenso de amplios comités de expertos basados en la evidencia científica. Sin embargo, esta nueva edición marca un precedente inquietante: es la primera guía nutricional elaborada en contra del consenso científico.
Según explica Marcos Pérez, el problema no es solo el contenido final, sino el proceso. Por primera vez, las conclusiones del comité científico fueron filtradas y modificadas por un segundo comité con claros conflictos de intereses, vinculado a la industria cárnica y láctea.
El resultado es una guía que no solo contradice décadas de investigación, sino que promueve hábitos alimentarios perjudiciales para la salud.
Carnes rojas y mantequilla en la cúspide de la pirámide
Uno de los aspectos más criticados es la estructura de la nueva pirámide nutricional. En ella aparecen como altamente recomendables alimentos como:
- Carnes rojas
- Mantequilla y grasas saturadas
Mientras tanto, otros alimentos clave desaparecen o quedan relegados, como:
- Legumbres, base de una alimentación saludable en muchas culturas
- Cereales integrales, escasamente recomendados
- Verduras y alimentos frescos, con un peso menor del esperado
Para añadir aún más confusión, el formato visual también ha cambiado: se abandona el modelo del “plato saludable” y se recupera la pirámide clásica, pero invertida y colocada sobre su vértice, generando ambigüedad sobre qué alimentos deben consumirse en mayor o menor cantidad.
El rechazo del comité científico: datos que preocupan
Los datos hablan por sí solos:
- De 56 recomendaciones científicas,
- 42 fueron rechazadas o modificadas (un 75%)
- Solo 14 se mantuvieron intactas
Además, se incorporaron conceptos inexistentes en el informe original, como la supuesta necesidad de “apoyar la salud de la testosterona masculina”, una afirmación que carece de respaldo científico y que ha generado estupor entre nutricionistas y médicos.
Un impacto limitado, pero un mensaje peligroso
Paradójicamente, estas guías tienen poca aceptación real entre la población estadounidense. Aun así, el mensaje que transmiten resulta peligroso en un país con altísimas tasas de obesidad, diabetes y enfermedades metabólicas, estrechamente relacionadas con el consumo de ultraprocesados, azúcares y grasas saturadas.
Como señala Marcos Pérez, no se trata solo de “estar gordo”, sino de un problema de salud pública global, con consecuencias graves y sostenidas en el tiempo.
Ciencia, negacionismo y decisiones políticas
Esta nueva polémica se suma a una larga lista de recortes, despidos y presiones a universidades e instituciones científicas durante la etapa de Trump. Desde el negacionismo del cambio climático hasta la desconfianza en teorías básicas como la de los microbios, la relación entre este gobierno y la ciencia ha sido, cuanto menos, complicada.
El caso de la pirámide nutricional es un aviso a navegantes: cuando las decisiones políticas ignoran la evidencia científica, las consecuencias afectan directamente a la salud de la ciudadanía.
Conclusión: escuchar a la ciencia, ahora más que nunca
Desde Curiociencia, seguimos insistiendo en la importancia de basar las decisiones públicas en el conocimiento científico, especialmente cuando hablamos de salud y alimentación.
Mientras tanto, y aprovechando que llega el Entroido, siempre queda el permiso para disfrutar —con moderación— de un buen lacón con grelos.
La próxima semana, más ciencia y más curiosidades en Radio Coruña.




