El Entroido gallego que engañó a Franco: la procesión militar que salvó el Carnaval en Galicia
Cada martes, Iván Fernández Amil nos acerca Historias de Galicia que nunca te habían contado

Historias de Galicia: Xenerais da Ulla
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A Coruña
El Carnaval en Galicia estuvo prohibido durante el franquismo. Sin embargo, una de sus celebraciones más singulares logró sobrevivir disfrazándose de procesión militar. Así nació (o se transformó) el Entroido dos Xenerais da Ulla, una fiesta única en Europa que convirtió la sátira en arma de resistencia cultural.
Cada martes, Iván Fernández Amil nos acerca historias de Galicia que nunca te habían contado. Y esta, en plena temporada de Carnaval, es una de las más sorprendentes: la fiesta gallega que logró engañar a Franco.
El Carnaval prohibido por el franquismo
En 1937, en plena Guerra Civil, el régimen franquista comenzó a diseñar su nuevo orden moral nacionalcatólico. Y uno de sus primeros objetivos no fue un partido político ni una institución militar, sino una fiesta: el Carnaval.
Ese mismo año, el Carnaval fue oficialmente prohibido en las zonas bajo control franquista. Las máscaras, los disfraces, las comparsas y los desfiles desaparecieron. Las celebraciones paganas eran consideradas peligrosas, subversivas y contrarias a la “seriedad” del nuevo Estado.
No fue una decisión aislada. Mussolini en Italia y Hitler en Alemania también habían suprimido o controlado celebraciones populares similares. El objetivo era claro: controlar no solo la política, sino también las emociones y la cultura popular.
Desde 1937:
Se prohibieron desfiles, bailes y carrozas.
La policía podía detener a quienes se disfrazasen.
Solo se permitían las llamadas “fiestas de invierno”, en espacios cerrados y bajo supervisión eclesiástica.
En muchos lugares de España, la tradición del Carnaval se apagó. Pero en Galicia ocurrió algo distinto.
Cuando el Entroido se disfrazó para sobrevivir
En la comarca del Ulla —en municipios como Teo, Vedra, A Estrada o Touro— el Entroido no murió. Se transformó.
En lugar de abandonar la tradición, los vecinos decidieron adaptarla. Si el problema era el disfraz y la sátira, la solución era sencilla: disfrazar el disfraz.
Así nació o se consolidó una de las celebraciones más singulares del Carnaval gallego: la Procesión del Entroido dos Xenerais da Ulla.
Los participantes comenzaron a vestirse como altos mandos militares de estilo napoleónico:
- Casacas llenas de galones y medallas
- Pantalones blancos
- Sombreros con grandes plumas
- Caballos engalanados
A simple vista, parecía una exaltación del orden y la disciplina militar. Hombres uniformados a caballo desfilando solemnemente por las parroquias. Nada sospechoso para el régimen.
Pero en realidad, era Carnaval en estado puro.
Los “atranques”: sátira política a caballo
El corazón de la celebración son los llamados “atranques”, combates dialécticos entre dos “generales”.
Sobre sus caballos, en plazas o cruces de caminos, los Xenerais se encuentran, se saludan con solemnidad y comienzan un duelo verbal. Uno lanza la crítica; el otro responde. Y así durante varios minutos.
¿De qué hablan?
- Problemas del pueblo
- Decisiones políticas
- Escándalos locales
- Precios de productos
- Situaciones sociales
- Todo cabe en el atranque.
Durante la dictadura, estos discursos se convirtieron en una forma ingeniosa de crítica social. Bajo la apariencia de una representación militar, se escondía una sátira cargada de ironía.
El régimen veía orden.
El pueblo escuchaba crítica.
¿Cuáles son los orígenes de los Xenerais da Ulla?
Aunque la transformación en procesión militar se consolidó durante el franquismo, los orígenes de la tradición parecen anteriores.
Algunos historiadores sitúan sus raíces en el siglo XIX, posiblemente como una parodia de las guerras napoleónicas. Con el paso del tiempo, la celebración fue mutando, adaptándose y sobreviviendo a distintos contextos políticos.
Lo que está claro es que durante décadas se mantuvo como una tradición semiclandestina: tolerada, pero nunca promovida oficialmente.
De celebración semiclandestina a fiesta de interés turístico
A partir de la década de 1980, ya en democracia, los Xenerais da Ulla comenzaron a recuperar visibilidad y reconocimiento.
Hoy en día:
Está declarada Fiesta de Interés Turístico.
Atrae cada año a miles de visitantes.
Es considerada una de las celebraciones más singulares del Carnaval europeo.
Lo que comenzó como una estrategia de supervivencia cultural se convirtió en símbolo de identidad gallega.
El ingenio gallego como forma de resistencia
La historia del Entroido dos Xenerais da Ulla demuestra algo profundamente gallego: la capacidad de adaptación.
Cuando prohibieron el Carnaval, no dejaron de celebrarlo.
Lo disfrazaron.
No fue una desobediencia frontal. Fue una resistencia inteligente, creativa y cargada de humor. Una forma de conservar la fiesta, pero también la libertad y la crítica social.
En definitiva, el Carnaval gallego que engañó a Franco no solo salvó una tradición: salvó una manera de entender la cultura como espacio de expresión y comunidad.
Y cada año, cuando los Xenerais vuelven a cabalgar y los atranques resuenan en las plazas del Ulla, Galicia recuerda que incluso en los tiempos más oscuros, el ingenio puede ser la mejor máscara.




