La delicada situación económica del Concello de A Coruña se llevó el Mundial 2030 por delante
El año 2026 traerá ajustes económicos que chocarían con la inversión necesaria

A CORUÑA, 20/07/2024.-Vista aérea del estadio de Riazor el 11/09/2021. Un día después de que la Federación Española de Fútbol (RFEF) anunciara que Riazor será una de las 11 sedes del Mundial de fútbol masculino 2030, el RC Deportivo informó de que no está dispuesto a poner en riesgo la sostenibilidad del club para dar respuesta a una aventura de la que nunca ha sido partícipe ni ha sido consultado para formar parte de ella.EFE/ Moncho Fuentes / MONCHO FUENTES (EFE)

A Coruña
A Coruña se prepara para decir adiós al Mundial 2030. En María Pita se busca el encaje para bajarse de un proyecto con el que se pretendía proyectar a la ciudad a través de un acontecimiento de alcance planetario y con el que se lleva mucho tiempo ilusionando a la ciudadanía. Ahora, con los emisarios de la FIFA a punto de aterrizar para examinar a la candidatura-la cita estaba prevista para el miércoles-todo hace indicar que se les evitará un viaje en balde.
El golpe definitivo
A las múltiples trabas que ha vivido el camino del Mundial 2030 se le añade el que parece el golpe definitivo. La mala situación financiera del Concello ha acabado de truncar las esperanzas mundialistas. Según se maneja en los pasillos de María Pita, la tensión financiera que se vive imposibilita embarcarse en ninguna aventura que suponga realizar un desembolso importante. Cobra fuerza la idea de que 2026 traerá recortes y un plan para equilibrar las cuentas que chocaría frontalmente con el gasto, por pequeña que fuese la parte porcentual que asumiese el Concello en una obra de la dimensión requerida.
Desencuentro con el Deportivo
La idea de que un Mundial volviese a Riazor empezó a cojear tras el desencuentro con el Deportivo, principal usuario de la instalación. Además de visiones antagónicas sobre lo que debe ser el recinto, la falta de implicación del club en la reforma, abrió un agujero considerable en la hoja de ruta. Los dos pilares fundamentales del plan, la financiación y el proyecto constructivo, no llegaron a ver la luz pese a los múltiples aplazamientos experimentados en los plazos. Sin esas bases el "proyecto" estaba condenado a morir, como parece que es su destino.




