La Muralla de Lugo fue cómplice en numerosos delitos
La escritora e historiadora Tamara López desvela cómo durante mucho tiempo los ladrones se sirvieron de ella para sus atracos

La Muralla de Lugo fue cómplice en numerosos delitos
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Lugo
"La Muralla de Lugo fue cómplice de numerosos delitos a lo largo del tiempo", asegura Tamara López, escritora e historiadora. Puede comprobarse estudiando la documentación oficial cómo "no en pocas ocasiones" los delincuentes se sirvieron de ella de maneras muy diversas, usándola como un escondite para su botín, o como vía de acceso a las viviendas que estaban pegadas a sus muros.
Ese fue el caso de un robo cometido en 1948 por "un ladrón, o ladrones, no se sabe porque nunca fueron descubiertos". Los amigos de lo ajeno "saltaron de la muralla al tejado de una casa, después a un patio y finalmente a un bar forzando la puerta trasera".
El afectado fue "un industrial de la ciudad", que era propietario de este bar situado en la calle Bispo Esquerdo. A la mañana siguiente "fue su sobrino de 17 años el que le despertó en su vivienda, justo encima del bar, en el piso superior, y le dio la noticia".
Lo primero que hizo el propietario fue comprobar el armario en el que guardaba la cajita de hierro en la que escondían el dinero. "Al ver las puertas abiertas se temió lo peor y efectivamente comprobó que los ladrones se habían llevado 3.500 pesetas", cuenta Tamara López. Además de eso "se habían llevado documentos y papeles de un préstamo".
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Hubo dos detenidos, "viejos conocidos de la policía", que eran sospechosos, pero "no se pudo comprobar su implicación en este caso concreto". Si que fueron enviados a prisión "bajo una finanza de 10.000 pesetas", pero el desenlace de la historia reservó lo peor para el empresario que había sufrido el atraco: "El denunciante falleció durante el proceso, por lo que quedó todo en nada".




