“Nos dijeron que era normal”: el difícil diagnóstico de la endometriosis
La endometriosis, una enfermedad que afecta a 60.000 mujeres en Galicia y puede tardar años en diagnosticarse

A Vivir las Rías: Transformación
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A Coruña
Durante años, muchas mujeres han escuchado la misma frase cuando acudían a consulta médica por dolores menstruales intensos: “Es normal, la regla duele”. Sin embargo, en muchos casos detrás de ese dolor incapacitante se encuentra la endometriosis, una enfermedad crónica que puede tardar años en diagnosticarse.
Este sábado se conmemora el Día Mundial de la Endometriosis, una jornada para visibilizar una patología que afecta a millones de mujeres en todo el mundo y que todavía sigue rodeada de desconocimiento.
En A Vivir las Rías, hablamos con Verónica Ramilo, integrante de una asociación de mujeres que lucha por dar visibilidad a esta enfermedad y por impulsar la investigación médica.
Una enfermedad que puede tardar hasta diez años en diagnosticarse
La endometriosis afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres, aunque muchas de ellas todavía no han sido diagnosticadas. En Galicia, las estimaciones apuntan a que alrededor de 60.000 mujeres conviven con esta enfermedad.
Uno de los principales problemas es el retraso en el diagnóstico, que en algunos casos puede llegar a los diez años desde la aparición de los primeros síntomas.
Muchas pacientes comienzan a sufrir dolores menstruales intensos en la juventud, pero debido al mito social de que el dolor durante la regla es algo normal, esos síntomas se minimizan o se normalizan durante años.
Verónica Ramilo explica que en su caso empezó a sufrir dolores muy fuertes con poco más de veinte años. Durante mucho tiempo los soportó con analgésicos habituales, pensando que era algo normal.
Sin embargo, cuando los síntomas empeoraron decidió acudir al ginecólogo. En su caso, los focos de endometriosis estaban localizados y visibles, lo que permitió que el diagnóstico llegara relativamente rápido. Pero no siempre ocurre así.
En muchos casos los focos de la enfermedad no se detectan en las primeras pruebas médicas, lo que provoca que algunas mujeres tengan que acudir varias veces a consulta o incluso a urgencias antes de obtener un diagnóstico.
El problema de no ser escuchadas
Uno de los aspectos que denuncian muchas pacientes es la sensación de no ser escuchadas por el sistema sanitario.
En ocasiones, los síntomas se atribuyen a estrés, nervios o molestias normales del ciclo menstrual, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento adecuado.
Desde el ámbito del feminismo y la investigación médica se habla cada vez más del sesgo de género en la medicina, una realidad que ha provocado que muchas enfermedades que afectan mayoritariamente a mujeres hayan recibido menos atención científica.
Además, factores como el tabú histórico alrededor de la menstruación o la falta de estudios específicos han contribuido a que la endometriosis siga siendo una enfermedad poco comprendida.
Más investigación, pero todavía insuficiente
A pesar de las dificultades, en los últimos años se perciben avances. Cada vez hay más interés por parte de universidades e investigadoras que están desarrollando trabajos de fin de grado o de máster sobre esta enfermedad.
Sin embargo, todavía queda mucho por avanzar. A día de hoy no se conoce con exactitud la causa de la endometriosis, y tampoco existe un tratamiento específico que funcione igual para todas las pacientes.
Los tratamientos actuales suelen incluir distintos tipos de anticonceptivos hormonales o medicamentos para controlar el dolor, pero cada caso requiere un enfoque diferente.
Vivir con endometriosis
Además del dolor menstrual intenso, la endometriosis puede provocar otros síntomas como fatiga extrema, molestias digestivas o dificultades para quedarse embarazada.
La fatiga es uno de los síntomas más difíciles de explicar, ya que no es visible y muchas veces resulta complicado que el entorno entienda el impacto que tiene en la vida diaria.
Algunas mujeres se ven obligadas a cancelar planes, faltar al trabajo o a clase, o acudir a urgencias por dolores que no desaparecen con analgésicos convencionales.
En otros casos, la enfermedad se detecta cuando las pacientes intentan quedarse embarazadas y descubren que tienen problemas de fertilidad.
El papel clave de las asociaciones
Ante esta realidad, las asociaciones de mujeres con endometriosis desempeñan un papel fundamental.
Además de visibilizar la enfermedad, ofrecen espacios de apoyo donde las pacientes pueden compartir información sobre tratamientos, síntomas o experiencias personales.
En muchos casos, estos grupos también sirven para difundir investigaciones científicas o avances médicos que puedan mejorar el diagnóstico y la calidad de vida de las mujeres que conviven con la enfermedad.
La importancia de insistir en el diagnóstico
Desde las asociaciones el mensaje es claro: no normalizar el dolor incapacitante.
Aunque el dolor menstrual puede ser habitual, cuando impide llevar una vida normal es importante acudir al médico e insistir en la búsqueda de un diagnóstico.
Escuchar al cuerpo, reclamar atención médica y visibilizar la enfermedad son pasos clave para avanzar en la investigación y mejorar la atención sanitaria.
Porque, como recuerdan quienes conviven con esta enfermedad, la endometriosis sigue siendo invisible para muchas personas, pero cambia profundamente la vida de quienes la padecen.




