Carlos Ares, el coruñés que conquista la música española: “Solo quiero disfrutar este momento”
Carlos Ares consolida su éxito tras años de trabajo en la sombra y reivindica el valor del proceso en la música independiente

A Coruña
Abrimos La Galería de Hoy por Hoy A Coruña para que suene alto la música de Carlos Ares, uno de los nombres propios del panorama actual. El artista coruñés vive un presente brillante tras arrasar en los Premios MIN, donde se llevó tres galardones: mejor álbum del año, mejor álbum pop y mejor directo por su actuación en el Sonorama.
Un reconocimiento que no llega de la noche a la mañana, sino después de años de trabajo silencioso, aprendizaje constante y una relación muy honesta con la música.
Una vocación desde la infancia
Carlos Ares tuvo claro desde muy pequeño que quería dedicarse a la música. No hablaba de fama ni de éxito, sino de algo mucho más esencial: vivir de crear.
“Para mí el éxito ya era poder dedicarme a algo relacionado con la música”, recuerda.
Esa claridad le llevó a formarse desde niño, a entender la música desde dentro, desde la teoría y la práctica, construyendo una base que hoy se refleja en su forma de componer y producir.
El papel clave de la familia
Detrás de ese camino hay también una historia de apoyo. Sus padres no solo creyeron en su vocación, sino que la acompañaron con exigencia y compromiso.
“Tuve la gran suerte de contar con unos padres que reforzaron esta ilusión, pero también se aseguraron de que tuviera las ideas claras”, explica.
Ares reconoce que dedicarse al arte implica incertidumbre, sacrificio y muchas dudas. Por eso valora especialmente ese respaldo desde el inicio.
Aprender desde dentro de la industria
Su llegada a Madrid con apenas 17 años marcó un punto de inflexión. Allí comenzó su etapa en Sony Music, una experiencia que le permitió conocer el funcionamiento de la industria desde dentro.
“Trabajar con un equipo tan grande cuando aún estaba verde fue enfrentarme a algo para lo que no estaba preparado”, admite.
Lejos de verlo como un error, lo entiende como una lección clave: crecer poco a poco, respetando los tiempos y el tamaño real del proyecto.
El valor de trabajar para otros
Durante años, Carlos Ares desarrolló su carrera en segundo plano, componiendo y produciendo para otros artistas. Un proceso que, lejos de alejarle de su identidad, la fortaleció.
“Me obligó a pensar en otros universos artísticos y a descubrir cosas que nunca habría encontrado en mi propia música”.
Esa etapa le permitió experimentar, equivocarse y entender mejor qué quería contar cuando llegara su momento.
“La boca del lobo”: emoción, miedo y verdad
Ese momento ha llegado con “La boca del lobo”, un disco profundamente personal en el que Ares habla sin filtros de su realidad.
“El disco nace de no saber qué va a ser de mí dentro de un año. Eso me conecta con el ahora”, confiesa.
En sus canciones hay espacio para el éxito, pero también para el vértigo que lo acompaña. Para la identidad, la exposición y ese equilibrio constante entre ilusión e incertidumbre.
El directo como centro de todo
Si algo define a Carlos Ares es su relación con el escenario. El directo no es solo una parte de su carrera, es el núcleo.
“Compongo pensando en cómo quiero que suene en directo y en lo que quiero provocar en el público”.
Esa filosofía se ha traducido en actuaciones que han conquistado tanto a público como a crítica, como la que le valió uno de sus recientes premios en el Sonorama.
Un presente brillante, sin perder el foco
Comparaciones con artistas como Guitarricadelafuente o referencias a figuras como Xoel López reflejan el nivel al que se mueve actualmente. Pero él prefiere mirar hacia dentro.
“Estoy viviendo un momento muy bonito y no puedo estar más que agradecido”.
Lejos de proyectarse demasiado hacia el futuro, Carlos Ares prefiere centrarse en lo inmediato, en la música, en los conciertos y en el equipo que le rodea.
“Solo quiero agarrarme a esta experiencia y disfrutarla”.
De A Coruña al reconocimiento nacional
Desde sus inicios en A Coruña hasta llenar escenarios en toda España, su trayectoria es la de alguien que ha construido paso a paso su lugar en la música.
Un camino que no ha sido fácil, marcado por la distancia, la soledad inicial en Madrid y el esfuerzo constante por encontrar su voz.
Pero hoy, con tres premios MIN en la mano y un proyecto consolidado, Carlos Ares confirma que ese viaje ha merecido la pena.
Y que lo mejor, probablemente, aún está por venir.




