“Si Eva me denuncia, irás a recogerla a una cuneta”: la justicia condena a una empresa por acoso laboral en A Coruña
Condena por acoso laboral en A Coruña: la justicia reconoce vulneración de derechos y fallos en el protocolo empresarial

Eva Pico: el testimonio tras la condena por acoso laboral en el aeropuerto de A Coruña
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A Coruña
El acoso laboral vuelve a situarse en el centro del debate tras una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) que da la razón a una trabajadora del sector de seguridad privada en el aeropuerto de A Coruña.
La resolución concluye que la empresa Transportes Blindados S.A. vulneró el derecho fundamental a la integridad moral de la empleada, Eva Pico, tras una situación prolongada de acoso laboral.
Una frase que refleja la gravedad del caso
Durante el proceso, la trabajadora relata episodios de especial dureza, entre ellos amenazas verbales atribuidas a su superior. Según su testimonio, una de las frases que marcaron la situación fue:
“Si Eva me denuncia, irás a recogerla a una cuneta”
Este tipo de comentarios, junto a insultos y faltas de respeto continuadas, forman parte del contexto que llevó a la denuncia y que los tribunales han tenido en cuenta para valorar la gravedad de los hechos.
Un protocolo activado… pero incumplido
La sentencia pone el foco en un aspecto clave: aunque la empresa activó un protocolo interno frente al acoso laboral, no aplicó correctamente una de las medidas fundamentales, evitar el contacto entre la víctima y la persona denunciada.
Lejos de solucionarse, la situación se mantuvo en el tiempo. Según relata la trabajadora, continuaba coincidiendo con su presunto acosador en los turnos de trabajo.
“Todo recaía sobre mí. Yo tenía que cambiar turnos o buscar soluciones para no coincidir con él”, explica.
El tribunal considera este fallo de “especial gravedad”, ya que obligó a la trabajadora a revivir de forma constante la situación denunciada.
Más de tres años de proceso judicial
El conflicto se remonta a 2021, cuando se activó el protocolo interno, aunque los hechos venían de antes. Tras varios años de proceso judicial, incluyendo distintas instancias, la sentencia firme ha reconocido finalmente la vulneración de derechos.
Además, la resolución recoge el impacto psicológico sufrido por la trabajadora y fija una indemnización de 20.000 euros.
Ansiedad, aislamiento y falta de apoyo
El testimonio de Eva Pico refleja también las dificultades más allá del ámbito judicial. La trabajadora asegura que vivió la situación en soledad y con escaso respaldo.
“No podía desconectar. Era continuo. Incluso me afectaba en mi trabajo estar con esa persona”.
En uno de los momentos más críticos, sufrió un ataque de ansiedad que la obligó a acudir a urgencias. Fue entonces cuando decidió acudir a un abogado privado ante la falta de apoyo.
Revictimización: cuando el sistema no protege
La sentencia introduce el concepto de revictimización, al considerar que la gestión del caso agravó el daño sufrido.
El hecho de mantener el contacto laboral con la persona denunciada, pese a la existencia de un protocolo, cuestiona la eficacia real de estos mecanismos en algunas empresas.
“Solo quiero trabajar en paz”
A pesar de la victoria judicial, la trabajadora reconoce que el proceso ha sido largo y desgastante.
“Ahora solo quiero trabajar en paz, con tranquilidad”.
La sentencia supone un respaldo a su versión y un paso importante, aunque no borra el impacto vivido durante años.
Un caso que invita a reflexionar
Este caso pone sobre la mesa una realidad aún presente: la dificultad de denunciar el acoso laboral y la importancia de que las empresas actúen con eficacia cuando se activan los protocolos.
También subraya el papel clave de la justicia y de la visibilización mediática para que situaciones como esta no queden impunes.




