Yo creo: Celta-7 Benfica-0
Una de las noches más perfectas e inolvidables del EuroCelta
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Vigo
De todos los partidos que he narrado hasta el momento, hay dos de los que guardo un imborrable recuerdo. Por lo que supusieron y por lo que disfruté narrando algo que pensé que nunca podría haber contado. Esos dos momentos únicos son el 1-6 al Athletic en San Mamés y el 7-0 al Benfica. Por la cantidad de goles marcados y la eficacia, por un despliegue de fútbol total y una capacidad de sometimiento del rival a través del balón, difícilmente repetible. Su recuerdo perdurará a lo largo del tiempo porque no todos los años se puede ganar un partido fuera de casa por 1-6 y menos hacerlo en la Catedral.
Y pocas veces un equipo, con muy poca experiencia europea, le puede meter 7-0 a todo un campeón continental. Fue un 7-0 y gracias porque el Celta puso el freno de mano cuando había marcado el séptimo en el minuto 82. Quedaba media hora por delante para seguir con esa tormenta celeste perfecta que se llevó por delante el orgullo de los benfiquistas. Se produjo aquella noche en Balaídos la mayor derrota a domicilio en la historia del club lisboeta. Y todo pasó, además, con casi 10.000 aficionados de As Águias llegados desde el país vecino.
El primer gol no llegó hasta el minuto 20 de la primera parte, pero, repasando el partido, uno pierde la cuenta de las veces que Robert Enke tuvo que irse al suelo. Gustavito López, siempre inteligente en un campo, anticipa la acción cuando el defensa se fue al suelo y le barrió el pie de apoyo. Penalti a favor del Celta. Asumió la responsabilidad Karpin para poner el 1-0.
En el minuto 30 la cosa se puso más seria cuando Karpin roba un balón en el círculo central con esa lectura de juego y anticipación que tenía; lo segundo que hace es buscar al Zar que, para el reloj, se inventa un pase a la espalda de la defensa para que Makelele sorprendiese a Enke con un tiro cruzado. El 2-0 ya empezaba a doler al Benfica. Tenía que intentar congelar el partido pero no lo pudo hacer. En el 40, otra vez Mostovoi se inventa un pase al espacio y Mario Turdó, aquel delantero argentino que duró un suspiro en Vigo, se inventó una vaselina con picadita incluida que se convirtió en un auténtico golazo. Cuando todavía se estaba recuperando del tercer KO, dos minutos después el celta lograba el 4-0. No bajó el ritmo ni un momento; la presión seguía siendo asfixiante y las ganas del equipo contagian. El Zar había traído el catálogo de asistencias y sacó una más desde el córner. Se la puso perfecta en la cabeza a Juanfran, que la cruzaba perfecta abajo. 4-0 y Balaídos en éxtasis Se habían marcado 4 goles en la primera parte, pero todos fueron del 20 al 43. Es decir, en 23 minutos de juego el Celta se ventiló a todo un campeón de Europa.
Quedaban 45 en los que se presuponía que el Celta tendría que bajar el listón y los benfiquistas buscar algo de reacción, tirar de orgullo y de prestigio para minimizar daños. Nada más lejos de lo que se siguió viendo. Apenas podía contener el huracán celeste que no se conformaba con el 4-0. Esa era también la seña de identidad de aquel Celta de Víctor Fernández. Era insaciable y contagiaba esa energía.
A los 54 minutos, falta desde la derecha colgada por Gustavito López y Karpin ejercía de improvisado 9 para rematar de cabeza al fondo de la portería. Segundo gol de estrategia de un Celta desatado. Llegaba el 5-0, la famosa manita, pero veías las caras y los jugadores seguían corriendo al centro del campo para que se siguiese jugando. Se lo estaban pasando tan bien que no querían que acabase nunca. Solo pasaron tres minutos más para ver ya un resultado que pasaba de duro a escandaloso. Gran jugada combinativa del Celta, internada de Gustavito por la izquierda y pase a la frontal para el remate de primeras de Mario Turdó. Era el 6-0. Lo nunca visto y los 10.000 benfiquistas no se lo creían; ya casi pedían clemencia a un equipo celeste que estaba dibujando en el césped una auténtica obra de arte.
Y en el 62, Mostovoi se sumó a la fiesta del gol. Otra vez Gustavo López asistiendo desde la banda izquierda y el ruso marcó casi a puerta vacía. Lo más curioso de esa jugada es que, cuando Gustavito levanta la cabeza dentro del área para centrar, había tres jugadores del Celta buscando ese remate. Todos querían marcar. Al final se lo anotó el Zar. Y ahí ya sí el equipo de Víctor Fernández comenzó a bajar revoluciones, como si un 7-0 ya fuese suficiente exhibición propia y humillación deportiva del rival. Y ahí siguió creando ocasiones el Celta, monopolizando el balón, pero ya a un ritmo un poco más bajo. Si no llega a tener piedad, el juego de unos y de otros hacía presagiar
Dos goles de Karpin y Turdó, uno de Mostovoi, Juanfran y Makelele. Y en el capítulo de asistencias, tres para Mostovoi y tres para Gustavito, sellando dos actuaciones absolutamente inolvidables.
Fue una de las mayores exhibiciones que el Celta dio a lo largo de su historia en Europa y uno de los claros ejemplos de cómo una noche especial puede convertirse en una noche histórica. Hace falta mucho fútbol, muchas ganas, mucho trabajo y también mucha suerte.
Jacobo Buceta
Periodista de Radio Vigo-Cadena Ser desde 1998....Periodista de Radio Vigo-Cadena Ser desde 1998. Director de Hoy por Hoy Vigo desde 2008 y narrador de Carrusel Deportivo desde 2005. Presentador de Área de Juego en Televigo (antes Localia Vigo) desde 2005.