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Así es el ocio juvenil en A Coruña: menos alcohol y nuevas formas de socializar

A Coruña Opina da voz a los jóvenes para entender cómo ha cambiado su forma de disfrutar del ocio

A Coruña Opina: Ocio juvenil

A Coruña Opina: Ocio juvenil

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A Coruña

En el Día Mundial del Ocio, más que mirar al pasado con nostalgia, conviene detenerse a pensar cómo ha cambiado la forma de disfrutar del tiempo libre. Hace años, el ocio estaba profundamente ligado a la comunidad: encuentros cara a cara, pandillas en la calle, cines, discotecas o conversaciones interminables en grupo.

Hoy, el contexto es distinto. La sociedad ha cambiado y el ocio también. Los jóvenes siguen teniendo la necesidad de relacionarse, pero lo hacen de otra manera. Se dice que salen menos, aunque esa afirmación no cuenta toda la historia: lo que realmente ha cambiado es el cómo.

La voz de los jóvenes: entre estudios y necesidad de desconectar

En A Coruña, el espacio “A Coruña opina” de Hoy por Hoy ha querido dar protagonismo precisamente a ellos y ellas, adolescentes que ya empiezan a construir su propio modelo de ocio.

Julia, Sara, María y Hugo, estudiantes de segundo de Bachillerato del Instituto Urbano Lugrís, coinciden en una idea: el tiempo libre escasea, especialmente en la recta final del curso. Aun así, cuando aparece, lo aprovechan.

Julia dedica gran parte de su tiempo al baile, pero también valora esos momentos al salir de clase en los que se quedan hablando con sus amigos. Sara, por su parte, destaca la importancia de reunirse con gente de otros centros, aunque sea un rato los viernes. María encuentra en la música y el deporte su vía de escape, mientras que Hugo opta por planes como el cine o una cafetería.

El patrón es claro: el ocio sigue siendo fundamental para desconectar, pero está condicionado por las exigencias académicas.

Salir sí, pero con límites

El acceso al ocio nocturno marca una diferencia importante. La mayoría todavía no ha cumplido los 18 años, lo que limita sus opciones. Las salidas existen, pero están acotadas en horario y espacios.

Se mueven principalmente por zonas como la calle de los vinos o áreas cercanas al centro, donde se concentra buena parte de la juventud. Allí pasan las horas antes de que llegue el momento en el que algunos deben volver a casa mientras otros continúan la noche en discotecas.

Ese momento, el de “poder entrar”, se vive casi como un rito de paso. Lugares como Pelícano no son solo una discoteca, sino un símbolo de llegar a la mayoría de edad.

Un ocio que va más allá del alcohol

Si algo parece claro es que el papel del alcohol ha cambiado. Lejos de ser el eje central del ocio juvenil, ahora ocupa un lugar más secundario.

Los propios jóvenes lo explican con naturalidad: lo importante es reunirse, escuchar música, bailar o simplemente estar juntos. El consumo existe, pero ya no define el plan.

Este cambio coincide con lo que apuntan los profesionales del sector, que hablan de una reducción en los hábitos de consumo y de una transformación en la forma de salir.

Entre redes sociales y falta de información

La forma de enterarse de los planes también ha cambiado. Las redes sociales son el principal canal: Instagram y TikTok marcan la agenda.

Sin embargo, esto genera una paradoja. Existen programas municipales como Nocturnia o espacios como Remanso y Metrosidero, pensados para fomentar el ocio juvenil, pero muchos jóvenes reconocen no conocerlos.

La oferta está ahí, pero no siempre llega a quienes debería.

Lo que echan en falta

Cuando se les pregunta qué falta en la ciudad, las respuestas apuntan a una misma dirección: más alternativas.

Espacios adaptados a menores de 18 años, más actividades accesibles, zonas de ocio diferentes o incluso más opciones de entretenimiento en centros comerciales. También surge la idea de recuperar o impulsar planes colectivos que no giren en torno al consumo.

El objetivo no es salir más, sino tener más opciones.

El verano, el gran momento

Si hay una época donde el ocio cobra protagonismo absoluto, es el verano. Ahí todo cambia: hay más tiempo, más libertad y más ganas.

Las verbenas, los conciertos, la playa o los viajes marcan la temporada. Orquestas como París de Noia o Panorama conviven con festivales como el Morriña Fest, aunque aquí aparece otra diferencia importante: lo gratuito frente a lo de pago.

No todos los jóvenes pueden permitirse ciertos conciertos, lo que refuerza el valor de las propuestas abiertas y accesibles.

A Coruña, capital del ocio nocturno

Este año, A Coruña ostenta la Capitalidad Española del Ocio Nocturno, un reconocimiento que pone en valor el peso del sector en la ciudad.

Desde Galicia de Noite destacan que el ocio forma parte del ADN coruñés y que el sector está en plena transformación. Tras la pandemia, han surgido nuevas tendencias como el tardeo y un público cada vez más diverso.

Además, el reconocimiento internacional de espacios como la sala Pelícano refuerza esa posición de referencia.

Escuchar para entender el ocio del futuro

El ocio juvenil no ha desaparecido, simplemente se ha transformado. Sigue siendo un espacio de encuentro, de identidad y de crecimiento personal.

Pero para entenderlo, es necesario escuchar.

Dar voz a los jóvenes permite detectar qué necesitan, qué valoran y qué están echando en falta. Solo así se podrá construir un modelo de ocio que responda a su realidad, sin prejuicios y sin mirar constantemente al pasado.

Porque, al final, el ocio sigue siendo lo mismo de siempre: una forma de estar juntos.

 

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