"Quitar el azúcar y los ultraprocesados de los colegios es prevenir enfermedades futuras"
La presidenta de la Sociedad Española de Investigación en Nutrición y Alimentación Pediátrica defiende en la SER la limitación de estos productos en las escuelas y advierte de la pérdida de hábitos alimentarios saludables entre niños y adolescentes
entrevista con Rosaura Leis en La Ventana de Galicia
Santiago de Compostela
La limitación del consumo de azúcares simples y alimentos ultraprocesados en el entorno escolar es una medida “necesaria y acertada” para proteger la salud de niños y adolescentes. Así lo ha señalado en La Ventana de Galicia la presidenta de la Sociedad Española de Investigación en Nutrición y Alimentación Pediátrica (SEINAP), quien subraya que el azúcar simple no debería aportar más del 5 % de las calorías totales de la dieta.
Rosaura Leis explica que los alimentos situados en el vértice de la pirámide alimentaria, aquellos que deben consumirse de forma esporádica y en pequeñas cantidades, suelen ser ricos en azúcares y grasas saturadas. “Este tipo de productos contribuyen al aumento de la grasa corporal, la obesidad y el desarrollo de enfermedades metabólicas como la hipercolesterolemia o la resistencia a la insulina”, advierte.
Según la especialista, estas patologías deben prevenirse desde la edad pediátrica, ya que no solo pueden manifestarse durante la infancia, sino que condicionan la salud futura mediante lo que se conoce como programación metabólica. “Estamos influyendo desde muy temprano en las enfermedades que aparecerán en la edad adulta e incluso en la esperanza de vida”, señala.
La presidenta de la SEINAP destaca también el papel clave de la escuela como espacio de educación nutricional y considera fundamental evitar que los niños tengan acceso directo a productos poco saludables. “La prohibición de su venta en los centros educativos es una decisión coherente con los objetivos de salud pública”, afirma.
Sin embargo, los datos recogidos en consulta reflejan una tendencia preocupante: los niños y adolescentes están abandonando las dietas tradicionales, como la atlántica o la mediterránea, y adoptando una alimentación más occidentalizada, con un mayor consumo de alimentos procesados. Aunque el estudio ALADINO 2023 apunta a un ligero descenso del sobrepeso y la obesidad entre los niños de 6 a 9 años, las cifras siguen siendo elevadas. “Casi el 37 % de los menores presenta exceso de peso, lo que tiene una repercusión directa sobre su salud”, recuerda Leis.
La pediatra también alerta sobre el hábito, cada vez más extendido, de comer frente a pantallas. “Las sociedades científicas desaconsejan esta práctica, ya que comer delante de una pantalla favorece un mayor consumo de alimentos y una peor elección de los mismos”, explica. Frente a ello, defiende la comida como un acto social que fomenta hábitos saludables: “Compartir la mesa, la tradición culinaria y el diálogo en familia es clave para una alimentación sana”.