Absentismo laboral en Galicia: el debate que enfrenta a Xunta y oposición por su impacto económico y social
José González, conselleiro de Emprego de la Xunta, y Olalla Rodil, diputada del BNG, confrontan sus posturas sobre el absentismo laboral en Galicia en el debate de A Coruña Opina

A Coruña Opina: Absentismo Laboral
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
A Coruña
El absentismo laboral ha centrado uno de los últimos debates de A Coruña Opina, en Radio Coruña, con la participación de José González, conselleiro de Emprego de la Xunta de Galicia, y Olalla Rodil, diputada del BNG en el Parlamento gallego. El enfrentamiento entre ambas posiciones ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión sensible: si Galicia tiene realmente un problema de absentismo laboral, cuál es su impacto económico y hasta qué punto influyen en él las bajas médicas, la situación de la sanidad pública o las condiciones de trabajo.
Galicia, en el foco por el absentismo laboral
El absentismo laboral ha entrado de lleno en la agenda política gallega. La Xunta de Galicia considera que se trata de un problema de primer orden para la economía de la comunidad y ha anunciado un plan específico para intentar reducirlo. La iniciativa, sin embargo, ha provocado un choque frontal con la oposición, especialmente con el BNG, y ha abierto un intenso debate sobre las causas reales de las bajas laborales, su duración y el modo de gestionarlas.
Según los datos manejados por el Gobierno gallego, cada día unas 70.000 personas no acuden a su puesto de trabajo en Galicia, una cifra que, a juicio del Ejecutivo autonómico, exige medidas específicas. Además, un informe encargado a las universidades de Santiago de Compostela y Vigo sitúa el impacto del absentismo en más de 2.000 millones de euros, alrededor del 3% del PIB gallego, aunque la Xunta eleva la afectación total, sumando pérdida de actividad, a más de 4.200 millones de euros.
Qué es el absentismo laboral y qué no se considera como tal
Cuando se habla de absentismo laboral, se hace referencia al incumplimiento de la jornada pactada en el contrato de trabajo, es decir, a la ausencia del trabajador en su puesto durante el tiempo en que debía estar desempeñando su labor. En este concepto no se incluyen las vacaciones ni otros permisos reglados, sino las ausencias que pueden estar justificadas o no.
En el centro del debate están sobre todo las bajas laborales por incapacidad temporal, especialmente las vinculadas a contingencias comunes, es decir, aquellas que no derivan directamente del puesto de trabajo. La Xunta insiste en que no cuestiona el derecho de los trabajadores a cogerse una baja cuando existe enfermedad, lesión o accidente, pero sí quiere actuar sobre lo que denomina “absentismo socialmente indeseable”: retrasos en altas médicas por listas de espera, defectos en la gestión, abusos puntuales o deficiencias en el entorno laboral.
La Xunta defiende que Galicia sí tiene un problema
El conselleiro de Emprego, José González, sostiene que Galicia presenta indicadores preocupantes. Según expuso en el debate, la comunidad se sitúa en posiciones muy altas en jornadas perdidas respecto al total, procesos de larga duración y duración media de las bajas.
Para la Xunta, el problema no puede abordarse solo desde una óptica sanitaria. Su planteamiento pasa por una estrategia más amplia en la que intervengan administración, empresas, trabajadores, Seguridad Social y mutuas. Entre las medidas que se han puesto sobre la mesa están:
- el despliegue de unidades especializadas de seguimiento de bajas;
- el refuerzo del papel de las mutuas en determinadas fases del proceso;
- una mejor coordinación entre Sergas, Seguridad Social y empresas;
- planes de bienestar laboral para prevenir bajas evitables;
- protocolos de reincorporación progresiva o adaptación del puesto de trabajo.
La Xunta defiende que el objetivo no es recortar derechos, sino mejorar la gestión y reducir el impacto que las ausencias tienen en la productividad y en la economía gallega.
El BNG rechaza el diagnóstico: “Galicia no tiene un problema de bajas laborales”
Frente a esta visión, el BNG niega que exista un problema estructural de bajas injustificadas en Galicia. Su portavoz en el Parlamento, Olalla Rodil, sostiene que los datos oficiales muestran justo lo contrario: que Galicia es una de las comunidades con menos bajas laborales por afiliado a la Seguridad Social.
Desde la formación nacionalista se acusa a la Xunta de haber abierto un debate “falso” que, a su juicio, traslada a la opinión pública la idea de que hay trabajadores que se cogen la baja por voluntad propia y médicos que las conceden con excesiva facilidad. El BNG considera que ese enfoque es injusto y peligroso, porque pone bajo sospecha un derecho laboral básico.
Para Rodil, el verdadero problema no es que haya demasiadas bajas, sino que duran más de lo debido por culpa de los recortes y de la saturación de la sanidad pública. En ese sentido, vincula directamente el aumento de los procesos largos con las listas de espera en atención primaria, salud mental, traumatología y pruebas diagnósticas.
Listas de espera, salud mental y atención primaria
Uno de los puntos más sensibles del debate tiene que ver con el funcionamiento del sistema sanitario. La oposición insiste en que muchas bajas se prolongan no porque haya fraude, sino porque los pacientes tardan semanas o meses en acceder a consultas, pruebas o tratamientos que permitirían acelerar su recuperación.
La salud mental ocupa un lugar central en esta discusión. El BNG denuncia la falta de psicólogos clínicos y psiquiatras en determinadas áreas sanitarias y sostiene que esa carencia repercute directamente en la duración de las bajas asociadas a ansiedad, depresión y otros trastornos psicológicos.
La Xunta admite que hay margen de mejora en la gestión sanitaria, aunque rechaza que la responsabilidad recaiga exclusivamente sobre el Sergas. También recuerda que una parte de los procesos de larga duración dependen de la Seguridad Social estatal.
El papel de las mutuas, uno de los grandes puntos de fricción
Si hay un aspecto que ha generado especial rechazo en la oposición y entre parte de los sindicatos, es el posible refuerzo del papel de las mutuas. La Xunta defiende que ya colaboran en determinados ámbitos y que su participación puede ser útil para agilizar pruebas diagnósticas o propuestas de alta, siempre dentro del marco legal vigente.
Sin embargo, sus críticos temen que esto suponga abrir la puerta a una mayor presión para acelerar altas médicas en favor de intereses empresariales. El BNG alerta de que las mutuas están financiadas por la patronal y teme que su protagonismo termine perjudicando el derecho a la recuperación plena de los trabajadores antes de volver a su puesto.
Un debate económico, laboral y político
El absentismo laboral se ha convertido así en un asunto que va mucho más allá del terreno técnico. La Xunta lo plantea como un problema económico que exige respuestas urgentes. El BNG lo interpreta como un intento de poner el foco sobre los trabajadores en lugar de sobre la precariedad, la siniestralidad laboral o el deterioro de la sanidad pública.
De fondo aparecen varias preguntas clave:¿Tiene Galicia realmente un problema de absentismo laboral?¿Qué parte corresponde a bajas injustificadas y cuál a deficiencias del sistema sanitario?¿Qué responsabilidad tienen las empresas en la prevención?¿Puede mejorarse la reincorporación sin poner en riesgo derechos laborales?
Qué propone cada parte
La Xunta apuesta por abrir un proceso de diálogo social con sindicatos y empresarios para consensuar medidas. Entre sus líneas de trabajo figuran la prevención, el bienestar laboral, la coordinación administrativa y la mejora del seguimiento de las bajas.
El BNG, por su parte, reclama centrar el esfuerzo en otros frentes:reforzar la sanidad pública,reducir las listas de espera,combatir la siniestralidad laboral,y perseguir las horas extra no pagadas, que considera una forma de fraude mucho más extendida y menos vigilada.
Un debate abierto en Galicia
La discusión está lejos de cerrarse. La Xunta mantiene que existe una problemática con fuerte repercusión económica que debe abordarse con serenidad y consenso. La oposición insiste en que se está exagerando o distorsionando la realidad de las bajas laborales para justificar un cambio de enfoque.
Mientras tanto, el debate sobre el absentismo laboral en Galicia sigue abierto, con una cuestión de fondo que afecta a miles de trabajadores, empresas y servicios públicos: cómo equilibrar productividad, salud, derechos laborales y sostenibilidad económica sin convertir un problema complejo en una batalla política simplificada.




